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Trump contra una Clinton en plan Héctor Astudillo

Por El Marqués de Puerto Marqués.

La diferencia entre Trump y Clinton es la que hay entre Clint Eastwood, que apoya a Trump, y… Banderas, que apoya a Clinton, que son dos, Bill y Hillary, aunque la que se presentó al debate fue Hillary, que se parecía a Manuel Añorve pero vestido de cardenal.

–Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de la Nueva España se vistió de cardenal – decía una coplilla de la epoca Colonial.

Los Clinton constituyen una S.A. matrimonial en la que el 51 por 100 lo tiene ahora Hillary. Ellos son el Partido Demócrata, que es el “establishment”. 

Los medios de comunicación son su propaganda, los dispensadores del frijol socialdemócrata, como acreditó el moreno Lester Holt, el impresentable presentador del debate, que concluyó con una pregunta tercermundista planteada como trampa para Trump: “¿Aceptará el resultado de las elecciones?” A lo que Trump podía haber respondido: “Si el que cuenta los votos es usted, no”.

Trump posee dos cosas fuera del alcance del periodista contemporáneo: dinero y libertad de expresión. Esto lo convierte para los plumillas en un monstruo, que en el nuevo catecismo demócrata mexicano de los priístas y panistas se dice populista o fascista. En eso, los periodistas son hegelianos: lo real es lo racional, es decir, el que manda es el bueno, y allá en USA mandan los Clinton, que son como los Kirchner de Arkansas o los Calderón en México en sus buenos tiempos.

En el debate, todo el odio de Hillary a su marido, que siendo presidente consiguió que se hablara de la Casa Blanca como de la de Hugh Hefner, lo proyectó contra Trump. “¡Le gustan las misses!”, acusó Hillary, en plan de Héctor Astudillo o de Paquita la del Barrio que viene siendo lo mismo. “Menos que a su marido las becarias a sus órdenes”, pudo contestarle Trump, de ser el López Obrador que ven en él nuestros tertulianos intelectuales cuando se postulan de finos analistas.

Pobre Trump, que sólo será el chivo expiatorio de la ruina (comparable a la de AMLO en el 2006 y 2012) que deja en herencia el progresista Obama, que ya se ve jugando al golf en Cayo Largo con los Gates, la cuadrilla de Silicon Valley y la pandilla de Bill Clinton.

Detención de Esposa de Beltrán Leyva cimbra al PRI en Guerrero

Hasta la medula el narco ha infiltrado la politica en Guerrero, al grado que vivimos en un Narcoestado.

La detención de Clara Elena Laborín, esposa del narcotraficante capturado Héctor Beltrán Leyva El H y considerada como la líder del cártel de los Beltrán Leyva en el puerto de Acapulco, cimbró a la clase política de la entidad, especialmente al PRI informa PROCESO.

Ello debido a que junto a Laborín Archuleta también fue detenido Alan Contreras Páez, El Cha, señalado por el gobierno federal como operador financiero y principal enlace con el empresario acapulqueño Joaquín Alonso Piedra, El Señor de los Fierros, uno de los principales operadores políticos del gobernador Hector Astudillo y quien tras su detención dio importante información para la detención de la esposa del H.

Laborín Archuleta, Contreras Páez y Alonso Piedra mantenía una relación estrecha con empresarios porteños y políticos, entre ellos el gobernador Héctor Astudillo, el exalcalde priista de Acapulco, Manuel Añorve Baños, considerado como el principal operador político del Ejecutivo, y el actual presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Robespierre Robles Hurtado, protegido de Astudillo Flores.

No obstante, cuando al priista Astudillo se le preguntó directamente si el presunto operador de la organización criminal –a quien además se vincula con el empresario Tony Rullan– le había inyectado recursos a su campaña para gobernador, respondió: “No es verdad”.

La red  abarca no sólo la esfera priista, sino también a integrantes del PRD, dado otro señalado como José Alberto Alonso Gutiérrez, El Güero, funge como director de Saneamiento Básico de la administración del alcalde perredista de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre, según reportes oficiales.


Manolinsky Añorve: “No me voy a quedar callado ante tanta mentira” 

Manolinsky estuvo en Acapulco apoyando a su nuevo líder: El Chilinsky Alvarado

Por El Marqués de Puerto Marqués.

No cabe duda que hay muchos políticos caradura en nuestro estado y lo peor es que siguen ahi, apoltronados en el poder haciendole daño a la sociedad y sin aportar ningun beneficio, como sucede en el caso del ex alcalde de Acapulco, Manuel Añorve Baños, quien dicen no tiene cabida en el nuevo PRI que dejo abollado el Capo Beltrones y ahora anda de regreso en el estado en plan valenton y descaradon.

Prueba de esto son las recientes declaraciones que hizo al diario la Jornada de Guerrero, en donde señala que el secretario de Finanzas del municipio, Merced Baldovino, “debe hacer matemáticas y asesorar mejor al presidente municipal” en torno al tema de la deuda que él dejó al municipio; ya que reiteró que las cifras manejadas por el actual gobierno municipal son falsas, e insistió en que recibió 926 millones de pesos de la administración anterior a la suya, mismos que tuvo que comprobar ante las instancias fiscalizadoras.

La pregunta: ¿De plano que ya se le olvido al señor Añorve que el también dejo quebrado el ayuntamiento? Y es que uno los escucha o los lee y piensa que de verdad no tienen madre, porque en lugar de quedarse callados, todavia se hacen los dignos ¡hagame usted el santo favor! cuando algunos deberian de darle gracias al eterno por no estar en la carcel por peculado.


Pero regresando con Manolinsky y aprovechando que ya los mariachis estaban pagados, se solto con estas otras bellezas de declaraciones: “Si hubiera algo contradictorio, yo tendría un problema de comprobación como lo tiene Merced Baldovino, que fue presidente municipal en la época de Héctor Astudillo y en la mía, por eso tengo mis cartas de liberación, y no tengo ningún problema”, dijo.

“Lo que yo no puedo hacer –agregó– es quedarme callado ante tanta mentira y tanta desinformación”.

¡Ay wey! ¿De verdad no se mordio la lengua Manolonsky?

Una vez más lo dicho aqui cada semana; esta cabron pensar que esta gente en el poder esta para ayudar y servir al Estado de Guerrero, cuando por sus formas lo manejan como si fuera una empresa privada.  

Pobre de nuestra tierra brothers and sisters. Esto parece que no tiene remedio tristemente, porque ni los del PRD ni los del PRI dan una. 

Nos siguen pegando abajo.


Cuando Acapulco era de ‘La Barbie’ 

Solo quedan los recuerdos…

‘La Barbie’ en Acapulco: las fiestas y la ola de terror

Por Vanessa Pigeonutt.

Acapulco, Guerrero.- Meses antes de su detención, Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, comió en un restaurante de la zona Diamante de Acapulco, un exclusivo lugar de la joya del Pacífico donde el capo disfrutaba departir con socios, pistoleros y operadores financieros. Fue la última vez que cerró para él ese local, como hacía con otros. Pidió para todos lo mismo: jugosos cortes argentinos y champán.

“Celebrarían algo”, relata un testigo de esa escena a EL UNIVERSAL y pide el anonimato. Recuerda que el narcotraficante de origen estadounidense, uno de los más sanguinarios en la historia de los narcos en Guerrero, reía con sus amigos y brindaba. De lejos parecía una reunión alegre, de lo más normal. “Como si La Barbie no fuera La Barbie (…) ¡Lucía como cualquier cliente devorando carne!”. Sobre la mesa, una copa de su bebida favorita: Moët & Chandon.

El lugar cerró por completo, una rutina que ordenaba Édgar Valdez Villarreal en sus sitios predilectos. Esa vez, ahí, sería la última. Se acomodaron cubiertos para 30 personas. Algunas entraron armadas. Todo cerca de la medianoche, cuando había poca gente en la zona.

Llegaron seis camionetas y bajaron quienes iban a cenar. Otros hombres acomodaron las unidades a pocos metros del sitio. Esperaron no más de tres horas.

“Édgar se reía mucho ese día”. Era un joven cortés, pero al caminar miraba por arriba del hombro. No todo el tiempo hablaba en español, en ocasiones y sin gritar, lo hacía en inglés. Se le colaban frases simples como: “That’s, ok”. En la zona no ponían tonadas a alto volumen, pero los gustos musicales de Valdez Villarreal siempre fueron estruendosos: corridos diversos, en especial el suyo, y música norteña.

Esa noche, el testigo recuerda que fue a mediados de marzo de 2010. Entre pláticas triviales y choque de copas, era impensable que los días en libertad de La Barbie estuvieran por terminar. Esos de noches enteras en antros como Palladium y Clásico del Mar, ubicados en la famosa colonia Escénica de Acapulco.

Faltaba poco para que llegara el fatídico 30 de agosto de 2010. En esa fecha, en un operativo dirigido por la Policía Federal (PF), sin disparos, La Barbie fue detenido; a partir de ese día no cantaría más sus predilectas norteñas en restaurantes, como acostumbraba. Posesión de armas, privación ilegal de la libertad, delitos contra la salud y delincuencia organizada, entre los cargos que se le imputaron.

“La Barbie era y es La Barbie. Por esa razón no es conveniente que uno lo ande recordando”, dice el testigo sobre el narcotraficante. Sin embargo, asegura, de lejos parecía normal: “¡Pero ve cuánto muerto por su culpa!”.

La llegada

La historia de Édgar Valdez Villarreal cobró notoriedad en Guerrero después de la muerte de Carlos Esteban Landeros Sánchez, en febrero de 2006, cuando el lugarteniente de Joaquín Guzmán Loera, líder del Cártel de Sinaloa, murió en un enfrentamiento con policías preventivos de Acapulco, en ese municipio. El saldo: cuatro muertos.

En esa época, La Barbie seguía al mando de Arturo Beltrán Leyva, El Jefe de Jefes, y vivía en Laredo, Tamaulipas. La Fiscalía General del Estado (FGE) reconoce 2006 como “el antes y el después de la ola de violencia en Guerrero”, cuando el ex presidente Felipe Calderón declaró la guerra contra el crimen organizado.

A La Barbie se le recuerda en varios momentos en Acapulco. En el puerto es uno de los hombres más presentes en la memoria de comerciantes, prestadores de servicios y pobladores consultados por EL UNIVERSAL. Cuando escuchan su nombre piensan en las balaceras, muertes y violencia que dejó, pero también porque llegó a cerrar, para él y sus amigos, el Baby’O, la disco más afamada de la historia de Acapulco, ubicado en la costera Miguel Alemán.

Otro de sus antros favoritos era El Alebrije, donde algunas botellas de champán costaban 16 mil pesos y era llevada a la mesa con un espectáculo: una persona de baja estatura vestida de Superman era lanzada por un mesero, al tiempo que explotaba pirotecnia.

Las aventuras de alcohol, diversión, drogas y mujeres de La Barbie no son 100% verificables. En el caso del Alebrije, cerró en 2013 por la violencia, por ejemplo, pero varios acapulqueños que coincidieron en esa época con el capo están seguros de lo que vieron. Lo recuerdan como el hombre ejercitado que llegaba a pagar cuentas por arriba de los 100 mil pesos. Muchos dicen que La Barbie presuntamente compartía con hijos de políticos y famosos en esos sitios.

Desde la muerte de Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, en diciembre de 2009, durante un operativo coordinado por la Secretaría de Marina en Cuernavaca, Morelos, donde también fue abatido Miguel Ángel Araujo Moreno, El Buche, mano derecha de El Jefe de Jefes, Valdez Villarreal asumió como nuevo líder autónomo en el puerto y estableció operaciones solo, al menos durante ocho meses: de enero a agosto, momento de su detención.

Con la ayuda de su suegro, Carlos Montemayor, alias El Charro, La Barbie se apoderó, desde principios de 2010 y hasta el momento de su captura, de la estructura que él mismo formó para los hermanos Beltrán Leyva desde 2006. Édgar supo esperar. Pasó por varios jefes hasta llegar a ser mandamás.

Ese año, en el que la Secretaría de Gobernación (Segob) reporta mil 500 homicidios en Guerrero, Albertico Guinto Sierra, ex procurador, señaló que varios enfrentamientos tenían que ver directamente con La Barbie, quien fue disciplinado para llegar a ser el jefe de sus propias operaciones: primero se cuadró con Osiel Cárdenas Guillén, quien dirigía el Cártel del Golfo; luego con los hermanos Beltrán Leyva, hasta integrar, por un periodo de ocho meses, su propia célula, que la PF denominó, al detenerlo, como la banda de Los Negros, que creó con la ayuda de Gamaliel Aguirre Tavira, El Güero Huetamo, su jefe de sicarios.

Fue él quien se encargó del negocio en colonias de la periferia, por ejemplo, en Emiliano Zapata, Ciudad Renacimiento y Simón Bolívar. El Güero Huetamo fue detenido en julio de 2010.

Su suegro, El Charro, otra pieza importante para La Barbie, fue capturado tres meses después que él, el 24 de noviembre de 2010, acusado de ser presunto culpable del secuestro y asesinato de 20 turistas de Michoacán, quienes fueron levantados y muertos en Acapulco en septiembre de 2010. La PF atribuyó en un principio el crimen como una confusión del grupo de La Barbie con La Familia Michoacana.

El poderío del ojiverde, a quien la Procuraduría General de la República (PGR) achaca la organización de los informantes de la delincuencia organizada en Acapulco y el esquema general en el resto del país de cómo operan hasta la fecha —con celulares, subidos en motocicletas, resguardando determinados puntos de venta, de paso, estratégicos— terminó en ese año tras su arresto, pero la FGE reconoce que ese modus operandi lo mantienen grupos locales.

Trasiego a lo grande

Como ejemplo de su poderío al construir su propio imperio en un periodo corto, de acuerdo con documentos desclasificados por la Fiscalía Federal de Georgia, Estados Unidos, en poder de EL UNIVERSAL, se revela que una vez, desde Colombia, el capo recibió un envío de 3 mil kilos de cocaína a Acapulco en un barco de pesca, razones de sobra para que los Beltrán quisieran hacerlo a un lado del negocio.

La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) explicó que el choque entre bandos desató la ola de violencia más cruenta, de la que hay episodios similares en estos días en Acapulco. Entre los muertos de marzo y abril de 2010 hubo comandantes de la Policía Ministerial, de la Policía Municipal de Acapulco y miembros del Ejército, además de sicarios y narcomenudistas.

Las balaceras de marzo ocurrieron en varios puntos de Acapulco, en las calles de Baja California y Michoacán, de la céntrica colonia Progreso, y otras más en Vicente Guerrero, a la salida por la carretera antigua.

En Ajuchitlán del Progreso —la FGE ubica a esa región, después de Acapulco, con más presencia de grupos y células delictivas—, sujetos armados atacaron a los militares, quienes repelieron la agresión, pero murió un elemento del 49 Batallón, con sede en Ciudad Altamirano.

Muy cerca de donde La Barbie tenía una casa, en el exclusivo fraccionamiento Las Brisas, en el municipio de Acapulco, fueron localizados otros dos cuerpos decapitados y con huellas de tortura.

La gente todavía recuerda que por esos días La Barbie era más famoso que nunca. No sólo por los titulares en los periódicos, sino porque había infundido una nueva ola de terror.

La herencia de violencia después de los días de La Barbie en Guerrero es verificable en cifras. La Segob acepta que el año con mayor número de muertos fue 2012: 2 mil 310, seguido de 2013, con 2 mil 87 homicidios. Para 2014 hubo una disminución, mataron a mil 514 personas, mientras que en los últimos dos años las cifras van al alza: en 2015 fueron asesinados

2 mil 16, y en lo que va de 2016, el fiscal del estado, Xavier Olea, reconoció que hay mil 251 homicidios, el número más alto de todos.

La costera fue suya

EL UNIVERSAL recorrió la costera Miguel Alemán, el área de La Escénica, donde el capo evidenció sus relaciones con el cantante Ramón Ayala, con la Miss Universo Alicia Machado y con algunos políticos.

El ex alcalde de Acapulco, Manuel Añorve Baños, actual diputado federal, fue acusado por Rubén Figueroa Smutny, hijo del cacique y ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer, de tener nexos con el narco.

Acapulco, de acuerdo con la FGE, está en manos de 10% de las más de 50 células que operan en la zona (varias escisiones de cárteles que han perdido poder). Uno de los grupos que ha perdido terreno es el de los Beltrán Leyva.

Cuando detienen a Montemayor, suegro de La Barbie, señala que hay una estrategia para incriminarlos sobre todo del asesinato de los 20 michoacanos en 2010. Le echaron la culpa a Moisés Montero, El Koreano; Benjamín Flores Reyes o Celestino Flores Reyes, El Padrino; Hever Jair Sosa Carvajal, El Cremas; y Cristian Hernández, Cris, integrantes del Cártel Independiente de Acapulco, última división de los Beltrán Leyva —de mayor presencia en Acapulco—, cuyo operador principal sigue libre: Carlos Antonio Barragán Hernández, El Melón.

Nuestro testigo asegura que La Barbie a veces se emborrachaba y pedía que tararearan su corrido, aquel con el que se le rendía pleitesía al Cártel de Sinaloa y cuya letra dice: “Traigo la camisa bien puesta y también al tiro. Estoy muy agradecido, también me siento orgulloso de ser parte del cártel más grande y más poderoso, Culiacán”.

Publicado en El Universal

Crisis: La debacle de Beltrones y Manuel Añorve

No mames Manuel, esto pinta de la chingada para ti.

La elección del 5 de junio pasará a la historia como la gran derrota priista que se tendrán que comer Manlio Fabio Beltrones y su equipo encabezado por Joaquín Hendricks Díaz y Manuel Añorve.

La corrupción priista, provocó la pérdida por primera vez para su partido en los estados de Veracruz, Tamaulipas, Durango y Quintana Roo, así como repetir la derrota en Puebla y ceder nuevamente al PAN las gubernaturas de Aguascalientes y Chihuahua.

Para Manlio Fabio Beltrones, el fracaso es rotundo y la derrota priista habría sido mayúscula si la izquierda no se hubiera dividido en Oaxaca y Zacatecas y, la alianza PAN-PRD no se cayera en Puebla.

Pero este fracaso no se lo tendrá que comer solo Beltrones, los dardos priistas apuntan al ex candidato al gobierno de Guerrero y alcalde de Acapulco, Manuel Añorve Baños, actual secretario de Operación Política, al que culpan en muchos de los estados derrotados de su nula experiencia en el cargo que ostenta, la cual aseguran provoco gran parte de la debacle de su partido.

También están en la mira Arturo Zamora Jiménez, secretario de Acción Electoral y Willy Ochoa Gallegos, secretario de Organización.

Twitter @TiempoGro

Lectura Política ¿Añorve por Astudillo?

Noé Mondragón Norato › www.guerrerohabla.com

El escenario causa prurito, pero no deja de ser posible: el secretario de operación política del CEN del PRI, Manuel Añorve Baños, estaría moviéndose. Alterando las cosas en materia política. Empujando circunstancias. Midiendo terrenos y tiempos. Acomodándose en la coyuntura de la ausencia de resultados proyectado por la actual administración estatal. Esta movilidad se asociaría no tanto a la operación preelectoral para lograr el triunfo de su partido en cuando menos 9 gobiernos estatales de los 12 que se renovarán en la próxima elección del 5 de junio –tal y como lo vaticina su jefe político, Manlio Fabio Beltrones Rivera-, sino para ajustar sus intereses personales en el plano local. Las pistas al respecto, estarían muy visibles. }

En corrillos políticos locales, la especie no deja de circular con fuerza: aprovechando el vendaval político que se cierne sobre el gobernador priísta, Héctor Astudillo Flores, el ex edil de Acapulco estaría moviéndose en varios escenarios: 1.- En el paquete de la inseguridad y la violencia en el puerto de Acapulco, Añorve está dejando solo al gobernador Astudillo. Es cierto que el primer círculo de esa responsabilidad, imbrica al edil perredista, Evodio Velázquez Aguirre. Pero también le pega de soslayo y con mucha fuerza, al propio mandatario estatal, aliado político del ex edil tricolor. Desde el CEN del PRI, Añorve se frota las manos y ríe ante los ataques sistemáticos del partido Movimiento Ciudadano (MC), hacia el edil perredista porteño Evodio Velázquez, pues de esa forma, ambos le despejan el camino a su esposa, la diputada federal Julieta Fernández Márquez, quien aspira a la alcaldía acapulqueña para la elección de julio de 2018. Y ahí la estrategia política parece simple: dejar que el MC y Evodio se desgasten en pleitos tan inútiles como estériles.

Y después ofertar a su partido, como el único que puede recomponer las cosas y el terrible estado de inseguridad en Acapulco. En este carril, a Manuel Añorve no le interesa llevarse entre los pies al gobernador Héctor Astudillo. Por eso no le ayuda en nada. Está trabajando en la consecución de sus propios intereses. 2.- En el hipotético escenario de que Astudillo tuviese que abandonar el gobierno estatal ante la ausencia muy visible de resultados y su propensión morbosa a defender lo indefendible, el prospecto más visible para suplirlo es justamente, Manuel Añorve. Y de hecho, ese parece ser el acuerdo político entre ambos. Un argumento lo sostiene: pese a que llegase a encumbrarse como Senador en la elección de julio de 2018, Añorve difícilmente ganaría una elección de gobernador en 2021, en función del polémico historial político que arrastra. Sus opositores y adversarios políticos tendrían mucha tela de donde cortar para frustrar por segunda vez, sus aspiraciones por el poder estatal. Aunado al deplorable y turbulento escenario construido desde la propia presidencia del país, por Enrique Peña Nieto, cuyo nivel de popularidad roza cada vez más el suelo.

En consecuencia, el PRI peligra la retención de la presidencia para dentro de dos años. En esta circunstancia, el escenario deseable para Añorve Baños, consistiría en que Héctor Astudillo abandonara el poder estatal antes de cumplir el año. Y él entrara al relevo en los cinco restantes. Aprovechando desde luego, su actual posición de poder en el CEN del PRI. Pero sobre todo, los apuntalamientos políticos de Manlio Fabio Beltrones. Sería esa, la única posibilidad bajo la cual podría despachar como gobernador. Porque en la prospectiva del poder, nada está escrito. Y menos con un PRI en franco declive. Tanto en el plano nacional, como en el estatal. Por eso, Añorve mide y calcula. Decide no involucrarse con el gobernador. Está al acecho. De las crisis políticas, también se obtienen beneficios.

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¿Y HACIA DÓNDE VA ACAPULCO?

¿Es Astudillo “títere de Añorve”?

Nunca ha estado Acapulco más “nervioso” digan lo que digan las autoridades desesperadas, estatales y locales. Tienen razón en tratar de detener el miedo irracional que desatan algunos irresponsables de las redes sociales, pero no bastan sus explicaciones. La gente no les cree. Está verdaderamente asustada porque sabe que detrás de la violencia imposible de ocultar, porque muertes hay a diario aunque quieran los enemigos del puerto exagerar su cantidad y los otros taparlas, pero hay algo mucho peor: la absoluta impunidad de los que desde las guaridas de sus altos puestos políticos manejan la situación sin peligro alguno para ellos aunque las autoridades conozcan sus actividades .

Detrás de todos los horrores que ha vivido y vive Acapulco hay poderosísimas manos negras, pero muy negras: los políticos y los narcos, que con frecuencia son lo mismo y para los cuales lo único que existe es el inmenso dinero que produce el poder y viceversa. Para obtener ambas cosas son capaces de todo. El meganegocio del narcotráfico no podría existir si los gobiernos no estuvieran inmersos en él, como se diría elegantemente, “hasta las chanclas”. Los países y gobiernos que han permitido la instalación de ese super business tienen una salida perfecta: le echan la culpa de los horrores a otros países. Ellos quedan limpios aunque sean los máximos consumidores. Pero además se genera otro excelente negocio: La guerra contra las drogas, que no disminuye un ápice el problema, al contrario – ¿o no señor Calderón? – pero azota a cuanto país es señalado como culpable. Eso sucede a nivel internacional, pero también nacional y hasta municipal.

En Acapulco tenemos un personaje al que el periódico Reforma descubrió en CDMX (cuando se llamaba DF) recibiendo cajas de dólares del narco. Según ese diario, 15 millones de dólares, para su campaña por la gubernatura de Guerrero. De hecho fue lujosísima: Hasta un zepelin compró Manuel Añorve, hoy “miembro de la dirigencia nacional del PRI, y nada menos que en la operación política, lo que a muchos actores interesa”. Y con todo y todo ganó su primo Ángel Aguirre. Los donadores se enojaron, dicen. Y dicen que les dijo: Pues cóbrenle a Acapulco. Pero Manuel siguió en las alturas porque tiene un padrino de polendas, uno que hace mucho quiere ser presidente. La Jornada lo llamó, Don Beltrone. Y ya se sabe que se necesita mucha lana para ser presidente. Ni modo que lo ambiciosos se retiren de los negocios.

Lo que está pasando hoy tiene que ver desde luego con “el cobro de piso” por desgracia ya ejercido en todo el país y por parejo contra todos los que trabajan para vivir. Tienen que pagar tributo , a unos y a otros. No pos mejor emigra aunque te persiga la migra allá, dicen. En tiempos pasados se decía. “La bolsa o la vida” . Hoy se dice “Me pagas piso o te mato”. Hay que preguntarse sin embargo ¿por qué permiten esa competencia criminal el gobierno o los gobiernos en el cobro de tributos y , de hecho, en el ejercicio del poder ? Y en el caso de Acapulco: ¿Es Astudillo “títere de Añorve”, como dijo hasta el cansancio el heredero Figueroa Smutny? ¿O ya hubo separación entre los priistas doble AA, Astudillo y Añorve, aunque andaban de la manita por la candidatura y Manuel aseguraba que se retiraba de la contienda si el candidato era Astudillo? Y luego se convirtió en su jefe … de campaña. Le permite lo que quiera ¿al cuate o enemigo? Además de a los puertos rivales y a la delincuencia, habría que saber a quién beneficia la impunidad en Guerrero. ¿Hacia dónde vamos?

Manudornbierer. blog.mx

 

Astudillo: sacudirse a René y Añorve por el PRI estatal

Para estas lacras el estado de Guerrero es una S.A. de C.V.

Por Noé Mondragón Norato.

La pregunta que revoletea no tiene hasta hoy, una respuesta convincente. Lo cierto es que la alianza partidista que pudo hacer ganar al PRI en Acapulco durante la pasada elección del 7 de junio de 2015, nunca se concretó.

Era obvio que los votos del Partido Verde Ecologista Mexicano (PVEM) resultarían suficientes para lograr el triunfo tricolor. Lo curioso del asunto, es que el PVEM no logró la misma alianza que sí pudo empujar cuando el priísta Manuel Añorve Baños, buscó la alcaldía porteña en la elección de 2008. Y por supuesto, ganó.

La política tiene caminos tan inescrutables como impredecibles. Lo único real es que hubo para el ex gobernador y actual senador de la república por el PRI, René Juárez Cisneros, una derrota, pues su cuadro político, el galeno Marco Antonio Terán Porcayo, no logró arribar a esa alcaldía porteña, gracias en gran medida, a que los tricolores no fueron en alianza con el PVEM.

Hoy, ambos pelean con uñas y dientes, la dirigencia estatal del PRI que se renovará en los próximos días. Arrastran desde luego, sus propios lastres. Y sus propios demonios.

PACTOS POLÍTICOS ROTOS.- Para lograr la candidatura de unidad tricolor a favor de Héctor Astudillo Flores, en la pasada elección de gobernador, éste último tuvo que ceder al acuerdo político. La forzada negociación. El riguroso reparto previo de algunas posiciones importantes de poder. Entre ellas, la dirigencia estatal del PRI. Pero rompiendo por adelantado ese acuerdo, tanto René Juárez como Manuel Añorve, buscan imponer a uno de los suyos en dicha dirigencia estatal tricolor. Se lee así:

1.- René Juárez intenta mantenerse vigente aun después de que Héctor Astudillo abandone el gobierno estatal. Pero en ese inter se le está atravesando Manuel Añorve. Porque existe entre ambos, una rivalidad política oculta que data desde la elección interna de gobernador en 1998, cuando René le ganó a Añorve. Y por eso se entiende la fractura de la alianza PRI-PVEM en Acapulco en 2015. Se parte de un hecho irrefutable para entenderlo mejor: Añorve tiene de algún modo, el control político del PVEM en el puerto. Era previsible que no le permitiera ganar a quien fuera su verdugo político en aquella elección interna. Y René Juárez, con los antecedentes de galopante corrupción al finalizar su gobierno en 2005, fue factor clave de la derrota de Héctor Astudillo, como candidato a gobernador por el PRI.

2.- Para la renovación de la dirigencia estatal del PRI, Añorve intenta nuevamente aprovechar los puntos vulnerables de René, para quedarse con la dirigencia estatal del PRI. Y constantemente, mete cizaña con Héctor Astudillo, para lograrlo. No le importa que el gobernador rompa con acuerdos políticos ya tendidos. Olvida que al igual que René, sus antecedentes de corrupción y amistades peligrosas son demasiado escandalosos como para que pretenda seguir orondo y como si no pasara nada. El problema de Astudillo es que, con cualquiera de los dos enquistados en el PRI estatal, se percibirá nuevamente como su rehén político. En el fondo, el actual gobernador sabe que debe desprenderse de su nociva influencia. O los costos políticos serán demasiado caros para él.

HOJEADAS DE PÁGINAS…Resulta desconcertante que, a raíz de la última visita presidencial a la entidad, el pasado 24 de febrero, la violencia se redujera. Y que el gobernador Astudillo Flores, festejara por adelantado que “bajó la percepción de la inseguridad”. ¿Qué hizo el presidente Peña Nieto para lograr lo anterior? ¿Con qué personajes clave tuvo que acordar para quitarle presiones al gobierno estatal priísta de Guerrero? Los próximos eventos políticos podrían generar la respuesta.

Publicado en Notimundo.