Para estas lacras el estado de Guerrero es una S.A. de C.V.

Por Noé Mondragón Norato.

La pregunta que revoletea no tiene hasta hoy, una respuesta convincente. Lo cierto es que la alianza partidista que pudo hacer ganar al PRI en Acapulco durante la pasada elección del 7 de junio de 2015, nunca se concretó.

Era obvio que los votos del Partido Verde Ecologista Mexicano (PVEM) resultarían suficientes para lograr el triunfo tricolor. Lo curioso del asunto, es que el PVEM no logró la misma alianza que sí pudo empujar cuando el priísta Manuel Añorve Baños, buscó la alcaldía porteña en la elección de 2008. Y por supuesto, ganó.

La política tiene caminos tan inescrutables como impredecibles. Lo único real es que hubo para el ex gobernador y actual senador de la república por el PRI, René Juárez Cisneros, una derrota, pues su cuadro político, el galeno Marco Antonio Terán Porcayo, no logró arribar a esa alcaldía porteña, gracias en gran medida, a que los tricolores no fueron en alianza con el PVEM.

Hoy, ambos pelean con uñas y dientes, la dirigencia estatal del PRI que se renovará en los próximos días. Arrastran desde luego, sus propios lastres. Y sus propios demonios.

PACTOS POLÍTICOS ROTOS.- Para lograr la candidatura de unidad tricolor a favor de Héctor Astudillo Flores, en la pasada elección de gobernador, éste último tuvo que ceder al acuerdo político. La forzada negociación. El riguroso reparto previo de algunas posiciones importantes de poder. Entre ellas, la dirigencia estatal del PRI. Pero rompiendo por adelantado ese acuerdo, tanto René Juárez como Manuel Añorve, buscan imponer a uno de los suyos en dicha dirigencia estatal tricolor. Se lee así:

1.- René Juárez intenta mantenerse vigente aun después de que Héctor Astudillo abandone el gobierno estatal. Pero en ese inter se le está atravesando Manuel Añorve. Porque existe entre ambos, una rivalidad política oculta que data desde la elección interna de gobernador en 1998, cuando René le ganó a Añorve. Y por eso se entiende la fractura de la alianza PRI-PVEM en Acapulco en 2015. Se parte de un hecho irrefutable para entenderlo mejor: Añorve tiene de algún modo, el control político del PVEM en el puerto. Era previsible que no le permitiera ganar a quien fuera su verdugo político en aquella elección interna. Y René Juárez, con los antecedentes de galopante corrupción al finalizar su gobierno en 2005, fue factor clave de la derrota de Héctor Astudillo, como candidato a gobernador por el PRI.

2.- Para la renovación de la dirigencia estatal del PRI, Añorve intenta nuevamente aprovechar los puntos vulnerables de René, para quedarse con la dirigencia estatal del PRI. Y constantemente, mete cizaña con Héctor Astudillo, para lograrlo. No le importa que el gobernador rompa con acuerdos políticos ya tendidos. Olvida que al igual que René, sus antecedentes de corrupción y amistades peligrosas son demasiado escandalosos como para que pretenda seguir orondo y como si no pasara nada. El problema de Astudillo es que, con cualquiera de los dos enquistados en el PRI estatal, se percibirá nuevamente como su rehén político. En el fondo, el actual gobernador sabe que debe desprenderse de su nociva influencia. O los costos políticos serán demasiado caros para él.

HOJEADAS DE PÁGINAS…Resulta desconcertante que, a raíz de la última visita presidencial a la entidad, el pasado 24 de febrero, la violencia se redujera. Y que el gobernador Astudillo Flores, festejara por adelantado que “bajó la percepción de la inseguridad”. ¿Qué hizo el presidente Peña Nieto para lograr lo anterior? ¿Con qué personajes clave tuvo que acordar para quitarle presiones al gobierno estatal priísta de Guerrero? Los próximos eventos políticos podrían generar la respuesta.

Publicado en Notimundo.