Duarte, Medina ¿Y Ángel Aguirre para cuando?

Astudillo ha sido omiso y consecuente con la corrupción que le dejo su antecesor.

¿Puede un gobernador no enterarse de los negocios ilícitos de su hermano y familiares, incluidos los que están comisionados por su oficina? Parece que no. Los ex gobernadores Ángel Aguirre y Humberto Moreira son la maxima prueba de ello.

Pero hoy mas que nunca no debemos de olvidar que la inmoralidad de Ángel Aguirre no tuvo límites en su momento.

Y hablamos de algo muy distinto al árbol que da moras.

Ya desde su abandono del PRI, partido en que militó toda su vida, para convertirse en perredista con objeto de volver a instalarse en el poder, demostró que era un tipo corrupto y en quien nunca debía confiarse. Desgraciadamente un pueblo ignorante y hambriento lo convirtió en gobernador.

Cuando vino el huracán que devastó Guerrero, lo que vimos fue a un gobernador emborrachándose con sus cuates en las “celebraciones patrias”, un mandatario que no puso suficiente atención a los avisos del clima, y sobre todo, que no cumplió con sus obligaciones a cargo de “Protección Civil”.

Ya desde entonces se hablaba de los “negocios” corruptos de Ángel Aguirre con el dinero federal que llegó a manos llenas para amainar la tragedia. Y los dichos se quedaron cortos.

Despues resultó que su hermanito, y otros “familiares”, tenían contratos y negocios totalmente ilícitos por más de 200 millones de pesos… Digamos que es solo una parte de lo que se ha podido probar. Y aunque la “pandilla” piso la cárcel, ya salieron libres y continúan incrementando su red de negocios con el dinero sucio que se llevaron durante el paso de su pariente por el gobierno de Guerrero.

¿Se pudo evitar la tragedia de Iguala? Yo estoy casi segura de que si el gobernador Aguirre hubiese parado la infinita corrupción y complicidad que se dio desde el gobierno municipal encabezado por Abarca y su esposa, pudo haberse evitado el asesinato colectivo de estudiantes que tanto nos ha costado como país.

De igual forma que las muertes y la destrucción del paso del huracán de aquel septiembre etílico hubiesen sido muy diferentes.

La omisión permanente de Aguirre, su complicidad criminal, su ausencia, sus negocios, fue tolerado mucho tiempo por el gobierno federal. Tanto por Felipe Calderón como por Enrique Peña Nieto.

¿Por qué?

En el caso de Calderón me queda claro, así lo escribí en mi libro Mis Presidentes, que su vocación demócrata evitó que diese manotazos en varios gobiernos estatales, entre ellos el de Guerrero.

Con el actual mandatario se complica el análisis. Porque no obstante sus nexos perredistas, Ángel Aguirre fue un buen operador priísta en la elección presidencial. Y para ninguno es un secreto que existía una buena relación entre ambos.

¿Fue parcial, al menos antes del desastre de Iguala, Peña Nieto con el hoy exgobernador en desgracia?

Creo que aquí cuenta, también, el hecho de que el Presidente Peña fue gobernador y cree en la separación de poderes, en la modernidad del mandato priísta.

Hoy la gente en Guerrero que no olvida ese torbellino de corrupción perredista, y pide que se investigue nuevamente el tema del dinero asi como de las relaciones criminales de Ángel Aguirre, pero tambien le pide al gobernador Astudillo que deje de ser omiso y consecuente con la corrupción de su antecesor.

Aguirre en el retiro sigue sin entender que pronto tendra que pagar por sus deshonestidad, aunque su soberbia y falta de capacidad mental han impedido varias veces que comprenda qué es lo que le espera en un futuro no muy lejano, ya que Aguirre se ha convertido en el actual toro de reserva del gobierno federal, que tienen listo para usarlo en cualquier momento de crisis.

Basados en hecho pasados ya sabemos que su respuesta siempre será buscar la confrontación para complicar las investigaciónes e incendiar con sospechas a los sectores sociales mas violentos del estado para tratar de ponerlos en contra de la actual administración.

Pero su silencio y retiro no ha sido gratuito para el presidente Peña Nieto, a quien le pidio ciertas condiciones y garantias para permanecer quieto en el exilio.

Pero su corrupcion rebasó los límites y se dice en las altas esferas políticas que con la caida de algunos gobernadores corruptos del PRI, la caída de Aguirre también será inevitable y será una cereza en el pastel para el gobierno de Peña Nieto.

Como dicen en mi pueblo: “Se lo buscó”.

Hoy es cuestión de días, tal vez semanas, para que se reinicie una nueva investigacion en su contra. El primer paso ya se dio durante el 2015 al haber sido congeladas algunas de sus cuentas bancarias por parte de Hacienda.

Es una realidad que no hay peor ciego que él que no quiere ver, es por eso el presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador Hector Astudillo son tambien complices de la corrupción de Ángel Aguirre.

La política y el poder, siguen teniendo reglas. La lealtad compartida es una de ellas. Golpear a la mano que te da fuerza sigue siendo algo imperdonable…

El dilema es que devolverle el golpe a Ángel Aguirre, le daria al presidente y al actual gobierno de Guerrero algo de lo que actualmente carecen: Credibilidad.

Isabel Arvide.

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