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Estoy en condiciones de platicarles que hoy transmitimos una edición de El minuto que cambió mi destino hecho en el Acapulco tradicional. Sí, amables lectores de Excélsior, hablo del Acapulco que conocimos cuando niños, aquel del Yate Fiesta, el Bonanza, El AcaTiki; cuando los chavitos teníamos nuestra foto con el pirata o visitábamos al Burro que obligaban a tomar cerveza en la Roqueta. ¿Lo recuerdan? ¡Ahhh, qué hermosos años aquellos! En el restaurante Betos Safari sobre la Costera Miguel Alemán había cachorros de león en la puerta y el paseo en la lancha de fondo de cristal para ver a la Virgen de Guadalupe en el fondo del mar era toda una experiencia maravillosa.

Ese Acapulco donde las calandrias jaladas por caballos, las vendedoras de donas y pareos en la playa, así como los vendedores de tamarindos y cocadas, no podían faltar. Pero lo que nadie olvida son las nieves de coco natural, miren que estoy salivando. Más de uno de nosotros se quemó la piel con el aceite de coco con yodo que vendían en las botellitas de la salsa Búfalo, las cuales no pueden fallar en esa zona del país.

Ese Acapulco es el que visité para hacer una entrevista que transmitiremos esta noche, a las nueve, por Imagen Televisión, canal 3.1, con una acapulqueña de cepa, Lyn May.

Yo le solicité la entrevista y ella puso la locación. Llegamos antes de los clavados de la 1 p.m. Es todo un ritual presenciarlos. Se lanzan de 10 metros, después de 20 y al final desde la cúspide, 35 metros. Es un espectáculo delicioso, además, el ser clavadista es un asunto heredado de abuelos a padres y de padres a hijos.

Ahí está Lyn May, a sus más de 60 años, luciendo un vestido vaporoso que permite que le veamos sus firmes muslos y su pequeña cintura. Usa un sombrero para protegerse del sol.

Y empieza la charla. Les advierto que es una conversación sin ningún tipo de censura, habla fuerte de temas delicados, de artistas, drogas, amantes, sexo, muertes, amantes, violaciones y mucho más. No es una charla únicamente amena, también es profunda e interesante. ¿Me acompañan?

Les aseguro que se la van a pasar muy bien esta noche, en el canal 3.1 de TV abierta.

Publicado en El Excélsior