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La boda de Alice Cooper en #Acapulco 43 años después y su extraño pacto de muerte

La pareja se casó en Acapulco un 20 de marzo de 1976.

Por El Marqués de Puerto Marqués.

La legendaria leyenda rockera Alice Cooper no puede imaginar la idea de vivir sin su esposa de 43 años, Sheryl Goddard, con quien se casó en Acapulco, así que él quiere que un día se mueran juntos.

El rockero de 71 años reveló el mórbido plan a The Mirror recientemente, y le dijo al periódico del Reino Unido que él y la actriz de 61 años tienen un pacto de muerte para que no tengan que sobrevivir el uno sin el otro. “Hemos hecho un pacto: no hay manera de sobrevivir sin el otro”, dijo Cooper, quien actualmente es el líder de la banda de Johnny Depp, The Hollywood Vampires. “No podría vivir sin ella. Siempre dijimos que nunca habrá un momento en que uno de nosotros esté de luto por el otro. Cuando suceda, nos vamos a ir juntos”.

La pareja se conoció en 1975 cuando Goddard, quien tenía solo 18 años en ese momento, comenzó a bailar en sus espectáculos teatrales. Se casaron un año después en Acapulco, México, y ahora comparten tres hijos juntos: Calico, de 38 años, y Sonora, de 27 años, y su hijo Dashiell Cooper, de 34 años.

“He estado casado por 43 años con la mejor chica del mundo. Nunca nos hemos engañado”, dijo con orgullo a The Mirror. “Ella baila mejor ahora que en 1975, es mi mejor amiga. Y no hay manera de sobrevivir el uno sin el otro”.

Alice Cooper también hablo de su jubilación y dijo que cada día está más cerca. Goddard también habló sobre su marido y dijo que su vida juntos era casi perfecta. “No creo que exista tal cosa como un matrimonio perfecto”, dijo al periódico. “Pero el nuestro es probablemente uno de los mejores que he visto”.

Los caminos de #Guerrero

Por Wilbert Torre.

Vine a pasar la Semana Santa a Guerrero, en la Costa Grande y la Costa Chica, en mercados colmados de cerdos rellenos y peces frescos, y playas de arena como la seda y olas de campeonato que rompen en remolinos de espuma burbujeante en los que pocos valientes se zambullen a nadar; y a unos pasos, pasando la cabaña enramada y el carbón encendido, los esteros de aguas mansas donde los niños chapotean como en la tina de su casa.

Peces al carbón –huachinango y pargo– asados en salsa de mayonesa y chile guajillo, el popular pescado a la talla horneado por mujeres de risas agudas y palabras pícaras que intimidan a los hombres; y unas fiestas que en los pueblos macondianos de San Jerónimo y Tenexpan, ahítos de platanares y palmeras, se extienden a las banquetas y las calles, donde los que viven y los que pasan por ahí comen y toman y bailan y cantan, de día y de noche.

Dicen las señoras, que en las enramadas mandan sobre los hombres y las mujeres jóvenes, que esta Semana Santa es diferente a los años anteriores, cuando la violencia alejó de las playas y los esteros silenciosos y colmados de lirios en flor a los habitantes de San Jerónimo, Coyuca de Benítez, Petatlán, Zihuatanejo y Tecpan de Galeana, conocidos por su alegría y su carácter siempre apto para la fiesta.

Viajar por los caminos serranos y las playas de Guerrero es semejante a emprender un viaje por el país, por su violencia y los planes en marcha aquí y allá para contenerla. Viajar por Guerrero es viajar por el tiempo: es aquí, ahora que en todos lados se debate la militarización de las fuerzas del orden, donde hace tiempo que todo lo militar comenzó a asentarse y a tener influencia y extensión sobre cuerpos y estrategias, recursos y planes.

Aquí no ha pasado de largo, pero sí a la distancia, el debate presente en el resto del país acerca de si el nuevo cuerpo y la nueva estrategia del gobierno federal debe ser militar o civil, y si debe considerar más policías.

En Guerrero ya ha ocurrido todo esto, sin ninguna intermediación ni debate de por medio.

Los caminos de Guerrero y sus playas sembradas de hamacas y de fiesta pueden servir al país como ejemplo de cómo desde los primeros años del gobierno de Felipe Calderón, el uso de la fuerza, junto con el carácter y el espíritu militar, invadieron a las instituciones y los cuerpos de seguridad.

Desde hace 10 años, cuando comenzaron, los operativos del Ejército, la Marina y la Policía Federal se han convertido en una constante en Guerrero, ante el paso devastador de la violencia por las carreteras y las comunidades de la Tierra Caliente, de la Costa Grande, del centro del estado, Chilpancingo y Acapulco.

La única región que se salvó relativamente en los años de la violencia es la Costa Chica, en donde ha sentado sus reales la policía comunitaria.

A una década del inicio de los operativos y la militarización de Guerrero, este debate local está claramente superado. Vas a las playas y encuentras el asunto transformado en ironía: los vecinos de los pueblos de la Costa Grande exclaman felices que es la mejor temporada vacacional desde hace años, aunque para llegar a las playas el visitante y el residente deban pasar por los retenes de policías municipales, federales, del Ejército y la Marina.

En Guerrero, la normalidad militarizada no es una postal de Semana Santa.

@WILBERTTORRE

Publicado en El Heraldo de México

#Acapulco arrodillado Por Monica Garza

En aquella época ya la vida nocturna había cobrado fama internacional, con sitios como el Armando’s Le Club y después el famosísimo Baby’O, que se convirtió en el centro de reunión de la socialité mexicana por décadas

Por Mónica Garza.

Al inicio de esta temporada vacacional —y contradiciendo a mi autoimpuesta disciplina de nunca viajar en temporada alta y menos a los sitios turísticos tradicionales— decidí confiar y pasar unos días en Acapulco, luego de varios años de no hacerlo.

¿En qué momento perdimos este paraíso? ¿En qué momento nos lo permitimos?, me pregunté en cada atardecer que pintaba el cielo de un naranja rosado espectacular, que cobija esas bahías que por décadas inspiraron a artistas, arquitectos y cineastas, a través de los cuales nuestro Acapulco hacía que el mundo entero diera una vuelta para terminar en sus playas.

Fue por décadas sinónimo de belleza, arte, sofisticación, deporte, fiesta y ¡libertad!, que fue lo más valioso que perdió. Porque un sitio donde uno recibe más de cinco recomendaciones de seguridad antes de salir a la calle o simplemente para tomar un taxi, es claramente un lugar que está secuestrado por el miedo, consecuencia de la violencia, que lo único que no se ha devorado es al mar…

Ese mar que meció la luna de miel de María Félix y Agustín Lara, la de John F. Kennedy y Jacqueline Bouvier, la de Elizabeth Taylor y Mike Todd, en aquella época de oro del Acapulco donde construían sus rincones de descanso celebridades como Mario Moreno Cantinflas, Diego Rivera, German Valdéz Tintán, Andrés García, Verónica Castro, Juan Gabriel y claro, Luis Miguel.

La primera gran producción cinematográfica que se filmó en la aún pueblerina costera de Acapulco, ocurrió en 1947 bajo las órdenes del gran Orson Wells, La dama de Shangai protagonizada por su entonces esposa Rita Heyworth.

Acapulco un día se pobló del glamour y la inversión de grandes capitales que encontrarían en el puerto inspiración, negocio y sobre todo seguridad, como fue el mítico caso en 1979 de Mohamed Reza Pahlevi, el sha de Irán, que viviría en México parte de su exilio, construyendo en Acapulco una legendaria mansión en el lujosísimo fraccionamiento de Las Brisas.

En aquella época ya la vida nocturna había cobrado fama internacional, con sitios como el Armando’s Le Club y después el famosísimo Baby’O que se convirtió en el centro de reunión de la socialité mexicana por décadas.

Hasta aquel 9 de agosto de 2005, cuando un cuartel de la policía preventiva fue atacado con una granada en Puerto Marqués, como si el crimen organizado anunciara de manera oficial su llegada al puerto.

En diciembre de 2006, casi 8 mil efectivos del Ejército, la Armada, la Policía Federal, la Fuerza Aérea y la extinta AFI se adueñaron de las calles de Acapulco con el fin de protegerlas. El resultado fueron 200 ejecuciones y decenas de ataques contra los elementos de seguridad.

De ahí en adelante se hizo común —en el que fuera el más importante puerto turístico de México— oír hablar de Los Zetas, del Cartel de Sinaloa, del Pacífico Sur, del Independiente de Acapulco, del Cártel del Golfo y células de La Familia Michoacana…

Pese a todos los esfuerzos para fortalecer la seguridad, la resistencia de los inversionistas inmobiliarios y empresarios de turismo, hoy la presencia del crimen organizado en el puerto se nota de otras formas.

Se nota en las calles, en el miedo de la gente, de los comerciantes, en los restaurantes, cuando “los malos” llegan a ocupar una mesa se nota, en sus mujeres tan hermosas como sometidas, que caminan de su mano, luciendo sus cuerpos esculturales, pero a sueldo, porque se nota… en sus coches, sus escoltas, sus nuevas casas, sus nuevas vidas, su estridencia se nota.

En marzo pasado, el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal colocó a Acapulco como la segunda ciudad más violenta del mundo, por encima de Caracas en Venezuela, manteniendo el lugar que tenía en 2018 con 110.5 asesinatos por cada 100 mil habitantes.

La Autopista del Sol, la carretera en eterna remodelación, se ha convertido también en uno de los caminos más peligrosos, que durante el año registra levantones y asaltos.

El Tianguis turístico es indudablemente uno de los respiradores del “Bello Puerto”, y algunos otros eventos que consiguen maquillar la tragedia, pero solo para unos cuantos…

En mi viaje a Acapulco disfruté enormemente la belleza de sus vistas incomparables y la bahía con sus atardeceres espectaculares; pero también respiré el miedo en el ambiente, caminé pedazos del paraíso abandonado y me contagié de la nostalgia y la tristeza de mucha de su gente.

¿En qué momento nos permitimos perder Acapulco? Ese que hoy, y desde hace muchos años, se alimenta de la esperanza de algún día ser rescatado, y mientras tanto, está arrodillado.

Publicado en La Razón

No cabe un alma más en #Acapulco: Se registra ocupación hotelera al 100%

¡Esta Chido! Turistas y locales inundan las playas del Puerto en esta Semana Santa 2019.

Acapulco está llenísimo y el ambiente festivo ya se siente en todas sus playas, así como también se empieza a sentir el desorden y para muchos arranca el viacrusis de Semana Santa.

Hay diversión y ambiente para todo tipo de presupuestos, pero una cosa si le aseguramos amigo lector, nadie pero nadie se salvará de los tumultos y de las aglomeraciones que surgen en estos días Santos.

Bienvenidos a ACAPULCO…

Miles de capitalinos viajan con la fé en alto para llegar al Puerto a tiempo.

Tiempos de Guerrero.

La Secretaría de Turismo de Guerrero informó la mañana de este 18 de abril que todos los destinos turísticos de la entidad están casi al 100% de su capacidad y en los próximos días alcanzarán su ocupación total.

En su cuenta de Twitter, el secretario de Turismo de la entidad, Ernesto Rodríguez Escalona, destacó que la ocupación hotelera en el puerto de Acapulco es ya de 84.8%, pero es en la Zona Dorada donde se registran los niveles más altos de estancia con un 92.2%.

De igual manera, las Zonas Diamante y Náutica registran una ocupación de 77.2 y del 65.8% pero entre hoy y mañana alcanzarán el 100 % de su capacidad.

Durante esta Semana Santa 2019 en Guerrero, se esperan recibir más de un millón 200 mil turistas.

Twitter @TiempoGro

Las casetas lucen simplemente atascadas.

¿No hay agua en #Chilpancingo?

Chilpancingo, sin agua por falta de dinero; van 15 días de protestas.

Por Margena de la O.

El problema permanente de agua en Chilpancingo entró en crisis porque se sumaron más conflictos: los trabajadores sindicalizados que demandaron el pago de sus prestaciones cerraron el sistema de distribución de agua por más de una semana, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) canceló el servicio de luz al sistema de bombeo por adeudo, y las protestas de habitantes de la ciudad aumentaron porque pagan por el agua y no les cae a sus casas.

En tres puntos distintos, habitantes bloquearon este lunes calles y avenidas del centro de la ciudad pidiendo agua, pero el alcalde Antonio Gaspar Beltrán dijo que no tiene dinero para pagar a la CFE las 24 horas de energía eléctrica por el bombeo permanente de agua.

El 25 de febrero pasado, trabajadores sindicalizados de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Chilpancingo (Capach) cerraron la mayoría de los sistemas de distribución de agua en la ciudad, porque las autoridades municipales no les habían cubierto sus prestaciones pendientes desde hace meses.

Desde esa fecha, casi a diario hay protestas en la ciudad que es capital de Guerrero, por reclamo de agua.

El argumento oficial es que no hay dinero para la energía de luz y el bombeo que se requiere.

Leer más de esta nota en La Silla Rota

Un México aturdido y sin plan B aguarda a Trump 

Sin cartas bajo la manga y conmocionado; así aguarda México al futuro presidente de EEUU, Donald Trump, y sus amenazas de levantar un muro en la frontera común y hacérselo pagar, deportar a millones de inmigrantes mexicanos, gravar con impuestos las remesas y dañar al país en el terreno comercial.

Como si llegara el Apocalipsis, los mexicanos han ido asimilando como han podido los flancos abiertos durante meses por el próximo inquilino de la Casa Blanca, considerados ya afrentas a la soberanía nacional e incluso declaraciones de guerra soterradas.

Una realidad que ni el más pesimista imaginaba en sus peores pesadillas y que ha sembrado en México de rabia e indignación.

Dos sentimientos potenciados por la timidez del Gobierno de Enrique Peña Nieto frente al republicano, que algunos han tildado hasta de servilismo desde que lo invitó a la residencia presidencial de Los Pinos en septiembre pasado durante la campaña electoral estadounidense.

Un cóctel con sabor a impotencia que implica a todos los poderes del país, desde autoridades, partidos políticos y movimientos sociales hasta empresarios, pues ninguno ha planteado hasta ahora un antídoto real a Trump.

Con la expresión “A temblar” que usó para titular la noticia sobre el resultado de las elecciones en EE.UU., el diario mexicano Reforma plasmó perfectamente en noviembre pasado la angustia que se respira en la opinión pública de México.

Más lejos llegaron personalidades como el historiador judío Enrique Krauze o el expresidente Vicente Fox (2000-2002) al comparar al magnate inmobiliario y expropietario del concurso Miss Universo con Adolf Hitler.

¿Pero por qué tanta miedo? 

Porque en un país acostumbrado a encarar y superar crisis económicas de forma cíclica, y a mirar con lupa cualquier paso que da el vecino del norte, nadie ve nada positivo para México en el tiempo que gobierne Trump.

Son frecuentes las bromas sobre los métodos que usarán los mexicanos para saltarse el muro fronterizo, una iniciativa que no es nueva, pues ya existen vallas en un tercio de los más de 3.000 kilómetros de franja limítrofe y las primeras amenazas de construirlo datan de hace veinte años.

Pero el humor resulta esta vez más un bálsamo para las heridas que una manera de restar importancia al asunto.

Peña Nieto asegura que México no pagará por la construcción del muro, pero Trump ya ha sugerido que si los mexicanos no cubren sus costos directamente lo harán a través de impuestos a las remesas que sus compatriotas residentes en EE.UU. envían a casa.

Un duro golpe para México, cuarto país a nivel mundial en cuanto al dinero recibido por ese concepto, su segunda fuente de divisas después de las exportaciones automotrices.

En los primeros once meses de 2016 las remesas crecieron en un 9,04 % respecto al año anterior (24.626 millones de dólares), la mayor subida anual en una década.

En cualquier caso, lo más probable es que Trump trate de gravar las remesas como forma de presión y para aumentar los ingresos fiscales estadounidenses.

Ese eventual batacazo solo es comparable con lo que se espera en el intercambio comercial.

Trump exige actualizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) porque considera que perjudica la industria, el comercio y el empleo en su país, beneficiando a México, su socio junto con Canadá.

Antes de saber cómo se renegociará el acuerdo, opción a la que está abierto Peña Nieto, el presidente electo está coaccionando a las compañías estadounidenses con inversiones en México, y que venden a EE.UU. con menor costo de producción, para que dejen de invertir allí y vuelvan a hacerlo en su país.

De lo contrario se enfrentarán a un impuesto del 35 por ciento, las amenaza Trump, cuyas presión ha fructificado ya con el fabricante de aire acondicionado Carrier y con la automotriz Ford, que han suspendido planes de inversión en tierras mexicanas.

Teniendo en cuenta que el ochenta por ciento de las exportaciones mexicanas van a EE.UU., el impacto en la economía mexicana no se ha hecho esperar.

El peso, la moneda nacional, se ha desplomado a niveles históricos de 22 unidades por dólar tras caer en un 25 % en 2016, y el FMI acaba de rebajar el pronóstico de crecimiento de la economía mexicana para 2017 del 2,3 % al 1,7 % por la “incertidumbre” ligada a la presidencia de Trump.

INVESTIDURA PRESIDENCIAL EEUU: La polarización toma Washington para el relevo presidencial

Por Silvya Ayuso.

“La gente está confluyendo en Washington en números récord. Va a ser un fantástico jueves, viernes y sábado”, vaticinó Trump en Twitter. Lo que omitió fue que muchos de los que llegarán a la capital no lo harán para festejarlo.

People are pouring into Washington in record numbers. Bikers for Trump are on their way. It will be a great Thursday, Friday and Saturday!

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 17 de enero de 2017

Se estima que la investidura de Trump atraerá a unas 800.000 personas, más o menos las mismas que viajaron hasta la capital estadounidense cuando Obama juró su segundo mandato, en enero de 2013. La cifra queda lejos del récord de 1,8 millones de personas que asistieron hace ocho años a la llegada al poder de Obama.

Las autoridades han concedido 22 permisos para organizar concentraciones desde este jueves hasta el sábado. Algunas, como las de los Moteros por Trump, se movilizarán en apoyo del nuevo presidente. “Si fuera necesario, formaremos un muro de carne”, prometió su presidente, Chris Cox, en referencia a que la mayor parte de las movilizaciones son para protestar contra el republicano. Grupos de protesta como la ANSWER Coalition (un movimiento contra la guerra y el racismo) incluso han logrado permiso para situarse en algunos puntos por donde pasarán el ya nuevo presidente y su esposa, Melania, cuando desfilen tras la toma de posesión.

Manifestación de mujeres

Pero la manifestación contra Trump que más expectación y participantes está atrayendo es la llamada Marcha de las Mujeres convocada para el sábado. Según las autoridades, mientras que solo unos 400 autobuses han pedido permiso para aparcar en la ciudad el día de la investidura, las solicitudes para el día 21 superan los 1.800. Tampoco quedan billetes de tren con destino a Washington ese día.

“Este tipo de datos me dejan ver que tenemos una masa de gente bastante grande a punto de llegar”, dijo a la agencia AP el director de seguridad interior de la capital, Christopher Geldart, quien está convencido de que la protesta del sábado superará las 200.000 personas.

En 2009, fueron más de 3.000 los autobuses fletados para recibir a Obama, un presidente que siempre contó con numerosas estrellas para sus actos. El equipo de Trump lo ha tenido difícil para confirmar una mínima lista de artistas para la toma de posesión. Y eso que famosas como Katy Perry, Scarlett Johansson o Julianne Moore estarán en la capital: las tres han anunciado su participación en la Marcha de las Mujeres.

El presidente electo más impopular en décadas

Si algo ha demostrado Donald Trump en estas semanas como presidente electo es que las críticas le siguen molestando sobremanera. No sorprende, por tanto, que haya reaccionado iracundo a las encuestas que indican que el republicano es el mandatario que llegará con el nivel más bajo de popularidad a la Casa Blanca en décadas. 

Tanto el sondeo de la CNN como el realizado por
The Washington Post y ABC cifran en un 40% la aprobación de Trump a pocos días de asumir la presidencia. 

En las mismas fechas, en 2009 Barack Obama gozaba del 84% de aprobación. George W. Bush contaba con la opinión favorable del 61% de los estadounidenses en 2001 y, ocho años antes, Bill Clinton llegaba al 67%.

En Twitter, su plataforma preferida, Trump afirmó que las encuestas están “tan amañadas” como los “falseados sondeos” que tanto “equivocaron” el resultado de las elecciones del 8 de noviembre que él ganó, aunque su rival, Hillary Clinton, sacó casi tres millones más de votos populares que él.

Fuente El País