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“México es un estado fallido, un gobierno que ha fracasado”: Juan Pablo Villalobos


México es un estado fallido, el gobierno no controla absolutamente nada. 

Anna Maria Iglesia.

Una novela de Barcelona sobre México o una novela mexicana sobre Barcelona. Juan Pablo Villalobos no se decanta por ninguna de las opciones para definir ‘No voy a pedir a nadie que me crea’, la novela con la que ha ganado el Premio Herralde 2016 y en la que plantea un juego de espejos entre Barcelona y México, a partir de un protagonista, que comparte con el autor nombre y nacionalidad, que llega a Barcelona para realizar el doctorado.
El crimen organizado mexicano, que controla, a través del chantaje, la vida del protagonista, se une en un mismo “proyecto” con el alto empresariado catalán; todo ello narrado desde una autoficción que se desmiente a sí misma a partir del título y desde el humor y la exageración que, sin embargo, terminan por retratar la corrupción, la criminología y la desconfianza en las instituciones que definen, en mayor o menor grado, la sociedad mexicana y la catalana.

PREGUNTA. ‘No voy a pedirle a nadie que me crea’. ¿Una novela de autoficción cuyo título desmiente el género al que supuestamente pertenece?

RESPUESTA. Exactamente, la novela es una parodia de la autoficción y, al mismo tiempo, un desafío a la suspensión de la credulidad, que es lo que se necesita en el momento de afrontar la literatura. Yo estoy en contra de la denominada literatura de la experiencia y de la idea de que solo se puede escribir sobre lo que se ha vivido. Y, por esto, lo que hago en ‘No voy a pedirle a nadie que me crea’, como también lo hacía en ‘Te regalo un perro’, pero ahora de forma mucho más explícita, es burlarme de toda aquella literatura que sostiene que solo se puede narrar desde el yo y desde las experiencias personales. Evidentemente, hay elementos biográficos, comparto con el protagonista no sólo el nombre, sino algunos rasgos biográficos, pero la trama es absolutamente ficticia y, de hecho, es imposible que alguien se crea que es real.

P. Sin embargo, ¿es consciente de que muchos leerán su novela en clave autobiográfica?

R. A mí me gusta jugar con el morbo que se suscita en los lectores cuando se asume el yo y se les obliga a cuestionarse cuánto hay de verdad en ese yo narrado. En el segundo volumen de ‘Los diarios de Emilio Renzi’, Piglia escribe: “Asignar el nombre propio a una narración ficticia es invertir el mecanismo del seudónimo”. Este hubiese sido el epílogo perfecto para mi novela: si piensas en la frase de Piglia, lo que nos dice es que el uso del seudónimo es un intento de protección hacia uno mismo, mientras que, en ‘No voy a pedirle a nadie que me crea’, el uso del propio nombre implica asumir tu propio yo para contar algo muy absurdo que te deja en mal lugar como sujeto. Decía Monterroso que “el humorismo es el realismo llevado a sus últimas consecuencias”, mientras que Baudelaire sostenía que el único que se ríe de sí mismo es el filósofo; por mi parte, lo que propongo con la novela es que, para poder estirar el humor hasta el límite, tienes que entrar en el juego, el emisor tiene que ponerse en posición de reírse y de burlarse, ante todo, de sí mismo.

Para poder estirar el humor hasta el límite el emisor tiene que ponerse en posición de reírse y de burlarse, ante todo, de sí mismo

P. En ‘No voy a pedirle a nadie que me crea’, indaga en torno a los límites del humor, aunque sin llega a conclusión alguna.

R. Porque las novelas no responden preguntas, sino que las plantean. A través de diálogos, en los que se cuestiona si es posible reírse de todo o en los que el propio protagonista se siente incómodo, por ejemplo, ante un chiste judío hecho por alguien no judío, exploro de forma explícita, o al menos más explícita respecto a las anteriores novelas, los posibles límites del humor. Y creo que el hecho de hacer explícita dicha reflexión hace que ‘No voy a pedirle a nadie que me crea’ esté más “protegida” de ese humor más duro que caracterizaba mis anteriores novelas.

P. Uno de los planteamientos de la novela es que los límites del humor dependen, en gran parte, del lugar y del contexto.

R. Efectivamente. Una las obras literarias más bestia en cuanto al humor es la de Albert Cohen, un escritor judío, que se se ríe con temas delicadísimos. A finales de los treinta, se permite a hacer humor con Hitler: Cohen, en sus textos, se ríe de los judíos del frío, ucranianos, polacos, rusos, que distingue de los judíos del sol, es decir, los judíos de España, hasta el punto que tiene un personaje fascinante, de nombre ‘Comeclavos’, llega a decir que ya quisiera él que Hitler organizara un exterminio para los judíos del frío. Pero, ¿desde dónde narra Cohen? Escribe en los años treinta y, no acaso, años después, tras la Segunda Guerra Mundial y los campos de exterminio, ya no se permite una broma así, su humor cambia, si bien no abandona el tema judío.

P. Hablando del contexto, su novela indaga en la delincuencia y la corrupción que rodean la sociedad mexicana.

R. Al pensar la novela, tenía en mente un personaje al que, de pronto, el crimen organizado lo toma y lo controla hasta el punto de que determina completamente su vida: el tema de su tesis doctoral o con quién se va la cama. Evidentemente, llevo al extremo el control que puede tener un criminal cuando chantajea o extorsiona a alguien, pero justamente al exagerarlo, lo que yo quería es observar hasta qué punto en México el crimen organizado está determinando como tomamos decisiones sobre nuestras vidas. Cuando alguien decide que en ciertos horarios no puedes salir, cuando decide que la chica que te gusta les gusta es mejor dejarla… significa que el control existe, significa que nuestra vida se rige por cuestiones vinculadas directamente al crimen organizado. Este control por parte del crimen en México es absolutamente real.

Nuestra vida se rige por cuestiones vinculadas directamente al crimen organizado. Este control por parte del crimen en México es absolutamente real

P. Al mismo tiempo hay una mirada transnacional de la corrupción, de la que no se salvan ni México ni Barcelona.

R. En un principio, intentaba hacer una conexión personal entre México y Barcelona, puesto que son mis mundos, sin embargo, la conexión existe y está documentada, no había que crearla; piense en la conexión que existe entre los cárteles de la droga mexicanos que lavan el dinero en España, que tienen tratos con la mafia italiana, rusa… Son más de una las personalidades, cuyo nombre no voy a decir pues no quiero tener problemas, que tienen negocios en México

P. Al final, la política catalana ha superado con creces la corrupción que narra en su novela

R. Los escritores mexicanos estamos acostumbrados a ser superados por la realidad: ves las noticias y piensas que tú, escritor, por simple pudor, no te atreverías a narrar como ficción lo que está sucediendo por lo inverosímil que es. Piensa en la fuga de El Chapo: si yo escribiera una novela de ficción donde narrase una historia como la fuga de El Chapo, tendría que hacer un enorme trabajo de verosimilitud para que el lector se la creyese y, después, seguramente ¡no se la creería! Me dirían que es una historia muy colgada, es decir, muy inverosímil. A diferencia de México, en España la literatura tiene más apego al realismo, lo que sucede es que lo hiperbólico de mi novela, pensando solo en Cataluña, ha terminado por coincidir con la realidad.

P. Uno de los temas es la desconfianza hacia las instituciones, algo que se hace patente a través del personaje de la mossa d’esquadra.

R. El personaje de la mossa, representa una especie de esperanza en la posibilidad de encontrar, dentro de la policía, alguien que te puede ayudar. Esto para Valentina, que es mejicana, es impensable, para ella no existe ningún policía bueno. Por desgracia en México, hemos llegado a un punto en el que las instituciones están tan desprestigiadas, desde las Federales hasta las municipales y las Estatales, que nuestra actitud hacia todos los gobiernos es de desconfianza, exactamente la actitud contraria de la que se debiera tener. Teóricamente, las instituciones están para representarte y para protegerte, pero sucede todo lo contrario: las instituciones se vuelven un elemento más de agresión, que vulnera tus derechos y seguridades. Y los personajes de la novela, lo que padecen, es un Estado fallido, un gobierno que ha fracasado completamente y que no controla absolutamente nada.

En México las instituciones están tan desprestigiadas que nuestra actitud hacia todos los gobiernos es de desconfianza

P. El contrapunto lo encontramos en madre de Juan Pablo, una mujer que se aferra al establishment mexicano y admira el establishment catalán, como símbolo de éxito.

R. La madre cree en el Estado en cuanto está dominada por sus prejuicios clasemedieros. Es un personaje muy mexicano: representa una visión racista, clasista y trepa, en cuanto quiere equipararse a una clase alta a la que no pertenece. Este elemento aspiracional es lo que define a la madre de Juan Pablo y a la clase a la que pertenece: como decía en una de mis novelas anteriores, ella se niega a ser pobre como si las clases sociales fueran estados mentales. Ella escribe las cartas a su hijo desde la convicción de pertenencia a una clase y a un grupo al que no pertenece y esto ella defiende el establishment, porque quiere sentirse parte de él. No puede criticar al catalán corrupto, porque ella se identifica con esa clase social y no con la “chusma”.

P. En las cartas de la madre de Juan Pablo también se percibe una idealización de Europa: el hecho que su hijo vaya a estudiar a Barcelona es, para ella, un triunfo.
R. Esta es la piedra de toque de los prejuicios clasemedieros: la idealización, primero, de Estados Unidos y, luego, de Europa. En Estados Unidos todo es perfecto, no hay corrupción, los policías son buenos…. A todo esto, Europa tiene un sentido aristocrático e histórico

P. En todas sus novelas, incorpora en la trama, un discurso político y, podría decirse, de denuncia.

R. Para mí es imposible no hacerlo. Al final, uno escribe de lo que puede y de lo que quiere. Yo por más que me plantee historias en un inicio apolíticas, siempre termina por infiltrarse lo político, incluso, de forma muy explícita. En todos mis libros hay una reflexión sobre la política mexicana, en el caso de No voy a pedirle a nadie que me crea, también sobre la política catalana y española, y esta presencia de lo político se ha convertido en un rasgo mío que asumo y que defiendo.

P. ¿La recepción de su novela por un lector no mexicano será diferente a la de un lector mexicano?

R. Es un tema que me interesa mucho. ¿Cómo recibe la literatura mexicana o, más en general, la literatura latinoamericana un lector español? ¿Cómo lee un español a Jorge Ibargüengoitia? Me parece muy interesante estas cuestiones en cuanto, creo, que muchas veces, la lectura de un hispanoamericano por parte de un español o la lectura de un español por parte de un hispanoamericano lo que hace es confirmar prejuicios. Si yo escribo una novela sobre el narco y retrato el México que conozco, el lector extranjero reaccionará afirmando que México es un país absolutamente peligroso. En cambio, el lector mexicano reaccionará con el impulso de querer hacer algo para cambiar la realidad.

Bolaño es un escritor chileno, que vive en México y en Cataluña, un escritor que consigue crear un castellano que no es de ningún lugar. A mí me fascina

P. En ‘No voy a pedirle a nadie que me crea’, hay una presencia explícita e implícita de ‘Los detectives salvajes’ de Bolaño.

R. Hay dos razones que explican la presencia de ‘Los detectives salvajes’. En primer lugar, el hecho de que Valentina lea la novela responde a mi deseo de dejar un elemento autobiográfico en el texto: cuando yo llegué a Barcelona, pasé una crisis personal muy dura y en aquella época leí la novela de Bolaño, la leía de manera obsesiva, tan solo en dos o tres días. Por otro lado, y en un sentido más conceptual, se explica por la voluntad de romper con una literatura nacional. Bolaño es un escritor chileno, que vive en México y en Cataluña y, sobre todo, es un escritor que consigue crear un castellano que no es de ningún lugar. A mí me fascina encontrar en Bolaño frases o párrafos enteros que han perdido toda huella: tienen una sintaxis del castellano de México, pero con un vocabulario del castellano de Cataluña y con alguna expresión chilena.

P. En esta deconstrucción de lo nacional, se encuadra la influencia de Pere Calders en su obra.

R. Exacto. Calders fue exiliado a México y tiene dos libros mexicanos, ‘L’ombra de l’atzavara’ y Aqui descansa nevares’, que son completamente mexicanos, pero escritos en catalán. Y, en ‘Aqui descansa nevares’, hay un par de cuentos que si los tradujeras al mexicano y dijeras que son de Ibarbengoïtia o de Villoro, la gente lo creería. Y, de alguna manera, lo que hago es tomar el guante de lo que Calders escribió en un prólogo, que yo pongo como epígrafe de mi novela, donde decía, como respuesta a las críticas que había recibido por haber escrito de forma negativa sobre México, tachándole incluso de racista, que él no esperaría que un mejicano que viva en Barcelona escribiera bien de Barcelona, al contrario, esperaría una actitud crítica. Y uso estas palabras de Calders como epígrafe para decir que tengo el permiso de el mismo Calders para ser crítico con Barcelona.

P. Y esta crítica a Barcelona la realiza como inmigrante, término con el cual se has definido a lo largo de la entrevista.

R. Yo y muchos de los escritores hispanoamericanos con los que convivo en Barcelona somos escritores que vivimos aquí, hemos tenido hijos aquí, hijos que se sienten de aquí, y somos escritores que no contemplamos la posibilidad de volver a nuestros países. Por esto, uso el término inmigrante y, por esto, me interesa adoptar la perspectiva inmigrante, porque es mi perspectiva cotidiana. Quiero narrar desde el punto de vista de alguien que se ha desplazado y ha construido una nueva vida a partir de cero. Cada día que pasa, pertenezco más a este lugar en el que vivo que al lugar del que vengo. Se trata de un proceso de apropiación del territorio en el que todo lo que rodea y define el territorio se va, al mismo tiempo, apropiando de ti.

“Escribir un libro es como ir al psiquiatra”: Luis de Llano

El próximo martes Luis de Llano estará presentando Expedientes pop, el libro que escribió para compartir “mi historia a través del espectáculo”.

Una publicación que le llevó “más de un año” realizar y que define como “una visita al psiquiatra que me permitió sacar todo”, pues en ella comparte desde la herencia que le legaron sus padres por el gusto del espectáculo, Luis de Llano Palmer y Rita Macedo, hasta su frustración por no convertirse en una rock star, pasando por su faceta como creador de conceptos musicales (Garibaldi y Timbiriche, entre otros) y realizador de melodramas musicales, como Alcanzar una estrella y Muñecos de papel.

¿Cómo te va con esta experiencia de compartir tus vivencias a través de un libro?

Pues aquí corriendo, me siento como rock star. Nunca me imaginé estar del otro lado. Pero es muy interesante vivir la experiencia al revés. Toda mi vida recibí gente con un disco o un proyecto y ahora me toca a mí andar con un proyecto, así que me siento muy refresh.

¿Cómo surge la idea de hacer Expedientes pop?

Desde hace tiempo tenía la cosquillita de escribir una novela sobre mi padre (Luis de Llano), mi abuelo, mi madre (Rita Macedo); y entonces tenía juntas con Julio Patán, y le platicaba y le platicaba. Y me dijo por qué no escribes un libro, tú eres un narrador de historias; y también lo platiqué con Carlos Marín un par de veces, él se reía mucho.

Entonces, busqué un currículo mío y empecé a ver que estaba todo equivocado, lo empecé a acomodar y saqué fotos, recortes y notas de los archivos de mi papá, de mi mamá y de mi abuela y me di cuenta de que tenía un universo frente de mí y me di a la tarea de acomodarlo. Fue un experimento muy interesante, porque agarraba fotos y venía el flash back de la situación, como lo que está de moda, que todo es retro, nostalgia, y comencé a acomodar las ideas de lo que sucedió y empecé a plasmar en un tono muy coloquial, muy mío, muy hablado, cómo llegué a lo que soy ahora. Y así empecé a escribir como un legado, más que una biografía, una crónica, mi vida a través del espectáculo.

¿Cuáles fueron los momentos que no podían faltar en tu libro?

Tuve que editar y comprimir muchas cosas. Pero lo más importante fue hablar de mi familia, de mi padre y de su desarrollo en la radio y la televisión; de mi madre en el cine, de mi abuela como escritora muy vanguardista de los 40, de mi abuelo y la Guerra Civil española. Y luego, recordar mi infancia con mi hermana (Julissa). Hablo de cuando me mandan a un colegio militar en Texas porque querían salvar mi vida, pues en ese tiempo ya andaba de rocanrolero.

La familia es una parte muy  importante para ti, ¿no es así?

Escribir un libro es como ir al psiquiatra, sacas todo lo que tienes y luego lo acomodas, pero lo importante es escribir un libro honestamente y humanizarte, porque la gente tiene un concepto de uno que no es.

¿Qué pasó cuando llegas a México?

Mi papá era director de producción de Telesistemas Mexicano y empiezo a trabajar en promoción de canal 5 y un día surge el festival de Avándaro, de hecho hay un capítulo importante de Avándaro en el libro.

Así empiezo a hacer programas musicales, después mi padre se va a Televisión Independiente de México, que era canal 8, luego Canal 9, y yo voy con él ahí, donde después se vuelve Televisa. Y ahí viene otro capítulo de mi vida, en el que me vuelvo productor de programas musicales y espectáculos con los artistas que visitaban México de promoción, como que ahí empezó mi carrera de productor, director.

Una etapa en la que se crearon muchos conceptos musicales e infinidad de festivales, incluso algunos fueron muy cuestionados…

Sí, yo viví la época de oro de eso, los 60 de rockanrolero, en los 70 me inicié en la televisión; mi primer gran evento importante en Acapulco fue el concierto de Liza Minelli en el Encuentro Mundial de la Televisión; y luego empezar a hacer programas musicales que eran patrocinados por los alcoholeros, Bacardí, Domecq, Vergel; y al llegar los 80 se da el climax de muchas cosas, porque es cuando empiezan a surgir más artistas, más talento y empezamos a tener las visitas de los invasores, les decía yo a los españoles y los argentinos con sus grupos, y empieza a haber una gran producción de programas musicales.

Raúl Velasco tenía la suerte de que había artistas diferentes cada semana en Siempre en domingo; y yo, por mi lado, haciendo cosas de música y siempre involucrado con proyectos nuevos. Entonces, teníamos que formar grupos nuevos porque no teníamos mucho talento para muchos programas. Así surgen los grupos que fueron muy criticados, en su momento, porque a la larga son los que siguen sonando.

¿A qué atribuyes ese fenómeno que después de tanto tiempo sean los que siguen sonando, no hay nuevos talentos?

Es que se acabaron los programas  de entretenimiento en la televisión, porque empezaron a llegar los formatos de MTV y todo se volvió  videoclips y programas derealities, como La voz, donde el artista que compite ahí se queda, no hay una continuidad.

¿Cómo has subsistido ante tantos cambios?

Es algo que yo también me pregunto, pero creo que porque lo traigo muy arraigado. Mi papá me lo transfirió de muchas formas, él  era un hombre muy musical, hacía traducciones de obras de teatro de Broadway y las traía a México, y siempre fue compositor, es una gran herencia que me dejó en tener ese espíritu musical, pero también porque trato de mantenerme a la vanguardia.

Has tenido muchos púpilos ¿cuáles te enorgullecen más?

De artistas, uno de los más importantes es mi sobrino Benny, que lo vi desde chiquito cómo empezó  y mira lo que está haciendo ahora con Sasha y Erik; otros que se volvieron actores, de los Garibaldi, la Manterola (Patricia) triunfó; y de actores que empezaron conmigo, Mariana Garza y Eduardo Capetillo, quienes luego de hacer una novela conmigo también se volvieron productores de sus propios proyectos.

¿Crees que las redes sociales logran el impacto que se necesita en el espectáculo, más allá de la inmediatez que garantizan?

Es diferente porque tienes más acceso a través de las redes sociales a los niños, a los jóvenes…, por ejemplo, mis hijas viven con su iPhone y su iPad; bajan sus canciones y de repente se meten al YouTube y ahí lo tienen, ya tienes la imagen del artista. La tecnología también ha ayudado a que ya vengan a México muchos más conciertos, que se garantice la calidad en festivales como El Vive Latino; entonces tecnológicamente sí estamos en primer mundo, pero artísticamente sí necesitamos más apoyo de la imagen.

Las telenovelas son parte de tu historia ¿hay planes para incursionar en las series que se han puesto de moda?

Hice como 13 o 14 telenovelas y me dieron oportunidad de cambiar determinados formatos. Ahora nos estamos enfocando a hacer telenovelas más como series y creo que va a haber una gran competencia de productoras. Se está abriendo la producción independiente y hay muchos nuevos cineastas y chavos que lo están haciendo muy bien. Yo estoy preparando dos o tres proyectos para Blim y proponiendo una telenovela para Bandamax. Lo que no quiero es estar comprando formatos de fuera, es una cosa que también se puso de moda y dejo a los originales archivados.

Ahora tenemos que estar en evolución e inventando cosas nuevas. En el libro, lo digo, porque tengo una entrevista que hice con Emilio (Azcárraga Jean, presidente de Grupo Televisa), y me da su perspectiva de lo que hay y de lo que viene, y al final del libro  también hablo de mí mismo ante este nuevo reto.

¿Ha habido tropiezos en la historia que estás compartiendo?

Claro, de diez proyectos, siete se caían y tres funcionaban, y luego uno tenía éxito y el reto era ver cómo lo mantenías, lo cual a veces es más difícil.

Hace unos meses se soltó el rumor de que te ibas de Televisa ¿es una posibilidad que has pensado?

Los rumores siempre van a ser necesarios para radio pasillo, yo adoro a mi empresa. Hace unos dos meses me jubilaron como Vicepresidente de Programación Musical porque ya no se hacen  programas musicales, pero sigo trabajando con la empresa como productor a proyectos, para Bandamax y Televisa Networks; y creo que sí me hacía falta reinventarme, volver a crear, lucharle un poco más, como lo hice hace años, y este esfuerzo me está abriendo los ojos a muchas cosas nuevas.

Publicado en Milenio.

Zapata Torres recrea Acapulco en libro

Metropulco es el título del segundo libro de cuentos que planea tener listo en noviembre el joven escritor José Luis Zapata Torres, con el apoyo del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA).

De acuerdo con información difundida por la Secretaría de Cultura federal, Metropulco estará integrado por ocho cuentos de ficción, cuyas historias, cargadas de humor, se ubican en el futuro sin precisar años para estimular la imaginación del lector.

“Son cuentos que muestran episodios de un futuro de Acapulco, pero con construcciones o acontecimientos que en realidad nunca van a poder pasar en el puerto”, comentó Zapata Torres.

Por ejemplo, uno de ellos trata sobre la construcción de un metro en la ciudad o un rascacielos en el puerto.

“Más que nada es como una visión de tecnología que no se puede aplicar en Acapulco y de reacciones de la gente ante esa tecnología”, agregó.

Zapata Torres, originario de Acapulco y estudiante de Letras Hispánicas en la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa, abundó en que todos los relatos estarán unidos en una misma correlación, con el objetivo de crear un ambiente para el lector y que éste piense en la ciudad como una sola unidad en la que se habla en diferentes tiempos, pero siempre en el futuro.

A la fecha, el escritor ya tiene listos tres cuentos que formarán parte de libro publicado, Acatorre, que abordará la historia de un rascacielos en la ciudad; Los charales de Acapulco, sobre un equipo de primera división en el puerto, y Acabús, un nuevo sistema de transporte que, dice, “empezaron a construir en 2011 y todavía no lo acaban”.

Este es el segundo libro de cuentos del autor, que sucede a Autopista del Sol, publicado este año por la Secretaría de Cultura de Guerrero, como parte de su colección editorial.

Jorge G. Castañeda presenta su libro: “Sólo así: por una agenda ciudadana independiente”

El ex titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Jorge G. Castañeda, presentó su nuevo libro Sólo así; por una agenda ciudadana independiente, en el que se pronuncia a favor de una candidatura presidencial independiente única y la necesidad de ésta, y además rechazó a posibles candidatos como Margarita Zavala.

Así pues, en el marco de la XXXVII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, el ex canciller realizó una crítica a los partidos políticos y auguró dos bloques para las elecciones presidenciales en 2018, uno partidista y el otro con una candidatura presidencial independiente.

Asimismo, Jorge G. Castañeda cuestionó si Margarita Zavala llevaría a cabo una investigación sobre las violaciones de derechos humanos durante la presidencia de Felipe Calderón, su esposo.

Por otro lado, el ex funcionario durante el gobierno de Vicente Fox indicó que la idea de una candidatura presidencial independiente no es acabar con los partidos políticos, sino que estos mejores, sean más transparentes y comiencen a competir, por lo cual aseguró que se requieren de los dos bloques antes mencionados.

“Sólo una gran campaña nacional contra la corrupción, encabezada por la sociedad civil organizada, dirigida hacia el futuro pero mirando también hacia atrás, buscando a los posibles culpables, sin cacería de brujas y donde se reconozca que el mejor antídoto contra la corrupción es la transparencia”, agregó Jorge G. Castañeda.

El regreso del Zurdo Mendieta…y Elmer Mendoza

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Recuperado de algunos problemas de salud que lo tuvieron a mal traer en los últimos dos años, el escritor inicia una etapa de grandes sueños literarios en su nueva casa editorial, Penguin Random House, con una novela negra, donde México y el narco vuelven a dar sustancia a sus historias

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Ciudad de México,  25 de diciembre (SinEmbargo).- El género de la novela negra es lo suyo y dice de su compatriota y amigo Paco Ignacio Taibo II, que es el gran jefe de dicha especialidad literaria. Claro que cuando el mundo lector habla de Élmer Mendoza (Culiacán, 1949), también se refiere a él como el gran jefe de jefes de las intrigas policiales vividas y reseñadas por su personaje emblemático, el Zurdo Mendieta.

El conocido y querido autor de El amante de Janis Joplin acepta el liderazgo con esa elegancia amable que lo caracteriza, no sin antes aclarar sus propósitos verdaderos: lo que él quiere ser es el amo y señor de su escritura, una materia para la que conserva siempre grandes planes y nobles ambiciones.

Porque a lo largo de una carrera profesional a la que decidió dedicarse de lleno a los 28 años de edad, lo que siempre ha querido Élmer es escribir mejor cada día y, al hacerlo, hablar del México que lo parió hace 66 años. Hablar de su país y hablar del dolor que encierra a su país en una prisión con las llaves para adentro, donde la libertad siempre está al alcance de la mano, tan lejos, tan cerca de los 100 millones de habitantes.

Vuelve a la literatura con una novela pausada, que escribió al borde de la desesperación, con el ojo vigilante de la medicina y de su amante esposa Leonor que marcaban tarjeta roja cuando el Zurdo Mendieta, protagonista de Besar al detective, lo sofocaba demasiado.

El ritmo lento y contenido de una novela que publica por primera vez en Penguin Random House luego de abandonar –un asunto que todavía considera “ríspido” de tratar- Tusquets, su editorial de toda la vida, derivó en lo que podría considerarse una de sus grandes obras, sobre todo porque la apuesta por el lenguaje –con diálogos enunciados como si de un monólogo interior a dos voces se tratara- es alta y la cumple Élmer con una voluntad de orfebre.

En Besar al detective, los pobres resultados de la investigación sobre el sangriento homicidio de un adivinador obligan a Mendieta a echar mano de sus contactos dentro del oscuro mundo del narcotráfico. Pero, como todos los favores, ninguno es gratuito.

Esta búsqueda lo pone de nuevo en la mira y al reencuentro con su vieja amiga Samantha Valdés, jefa del Cártel del Pacífico, quien tras sufrir un atentado se halla convaleciente en un hospital, rodeada de inútiles agentes especiales y un desconfiado ejército mexicano.

Como pago por la información sobre el homicida del adivino, al Zurdo no le queda más remedio que ayudar a la jefa a escapar. Lo consiguen mediante un plan descabellado y mucha adrenalina, aunque el rostro del detective es identificado y su misión queda truncada.

En la clandestinidad y con un futuro incierto, el Zurdo revive un traumático evento que remueve su miedo y lo regresa a la calle: su hijo ha sido secuestrado en Los Ángeles. Con ayuda del cártel viaja a Estados Unidos, donde descubre una enmarañada situación en la que reina la confusión operada por el FBI, que esconde intereses de gran alcance que Mendieta no alcanza a vislumbrar.

Llamado por su colega y amigo el español Arturo Pérez Reverte, “el patriarca de la literatura policial en México”, Élmer Mendoza lo hizo de nuevo: aquí va la entrevista a un autor inquieto y poco concesivo como pocos, el que aprendió a sangre y fuego que escribir es, después de todo, una tarea para la cual te va la vida en ello.

Es raro el tratamiento con los diálogos en Besar al detective

–Es que siempre escribo contra mí mismo, contra lo que hice antes. La idea mía es que con cada novela no se acaba el estilo, no se perfila totalmente lo que quiero hacer. Cada libro debe ofrecer una forma distinta y pensaba en ese sentido que trabajar con los mismos personajes me iba a facilitar en algo ese tema y fue al revés. Creo que la clave de la escritura consiste en empezar de cero cada novela, cada trabajo. Evidentemente soy más hábil que al principio, tengo más experiencia y todo, pero partir con ese pensamiento de empezar de cero me permite reinventarme sin rubor, sin tener cargos de conciencia. Me reinvento y me siento bien.

Sobre todo porque hay muchos lectores que empiezan de cero a leer a un autor…

–Exactamente. Y eso es lo que debe ocurrir. Si una novela es buena debe bastarse por sí misma. Puede darse la saga de ese lujo, de que un lector que no conoce nada puede empezar por cualquiera de las novelas. Si la saga está bien hecha, claro.

En una novela de género donde hay un detective, un periodista, un cadáver, ¿por dónde buscas la innovación, por el lenguaje, por las circunstancias de la historia?

–Por el lenguaje, sin ninguna duda. Ni del escenario ni de las situaciones. Lo importante es el lenguaje. Las cosas que puedo hacer y que no hice antes: la estructura de los diálogos que me marcabas, las atmósferas narrativas, algunos elementos que antes creía que eran mejor breves, ahora las alargo y viceversa, ese juego constante de la escritura, de reinvención del discurso.

Hay una clave que está muy aceitada en todos tus libros del último tiempo, sean novelas de género o no y esa clave es el humor

–Sí, porque ¿sabes una cosa?, siempre que tengo que hablar de los libros tengo que hablar del humor. Los lectores mexicanos y también los de afuera suelen quejarse de lo trágica que a veces resulta la literatura en nuestro país y cómo nos cuesta manejar el humor a los escritores. Quizás en algún momento tomé conciencia de que debía trabajar ese aspecto. Claro que mi humor es bastante norteño y de vez en cuando consigo el efecto deseado en el lector. Cuando presenté Balas de plata en Berlín leí un capítulo muy corto y lleno de humor, cuando vi que los alemanes se reían, me dije: -Ya los tengo.

Dices que tu humor es norteño y directo, pero encuentro también mucha ironía

–¡Sí! ¡Esa es la clave! ¡La ironía! Es un humor que sea ironía a la vez. Podemos hacer humor con nosotros mismos básicamente siendo irónicos y eso lo tomé de la Europa Oriental. Ellos sí tenían que cuidar el cutis todo el tiempo…

Hablando de tus maestros, quizás sacaste las atmósferas trágicas de Juan Rulfo y el humor de Fernando del Paso

–Bueno…sí, creo que sí. Aunque el aspecto humorístico lo pensé mucho leyendo Pedro Páramo y algo también del Llano en llamas. El humor inesperado de Fernando del Paso también me ha ayudado mucho. Seguir a los maestros me ha sido muy útil, pues son una base muy sólida de la literatura mexicana y en el juego de seguirlos persiste el juego de trascenderlos, lo cual constituye un reto inmenso.

–¿Es importante escribir bien cuando se escribe una novela policial?

–Bueno, escribir sobre el género es un asunto muy serio o al menos yo me lo tomo así. Los chicos Francisco Haghenbeck, Imanol Caneyada, Bef…están interesados en decirle a los lectores mexicanos de qué se trata esto de hacer novela negra en México y ellos me han tomado como parte de sus maestros y creo que es por eso, por la seriedad con la que asumo el género, por todo lo que tiene que ver con el estilo. No veo por qué la novela negra tiene que ser una novela despojada de ambiciones estilísticas.

Y siempre hablas de México en tus novelas

–Sí, porque escribir novelas de género obliga también a ser fieles a la época y a las circunstancias que te rodean. El hecho literario es una circunstancia y me interesa trascender esa circunstancia. Quiero que mis libros se reconozcan porque están bien escritos y se destaquen además porque el lector encuentra en ellos una propuesta dentro del trabajo con el discurso narrativo. Hay un México que nos toca narrar y ese México es el del dolor, de la injusticia, de la desesperanza, de la corrupción.

EN MÉXICO NO EXISTE LA IZQUIERDA

El continente latinoamericano se está derechizando…

–Bueno, en México la izquierda no existe. No va a ganar en México. La izquierda ha dejado pasar aspectos muy importantes que hacen a la explicación del país. La izquierda está metida en los enfrentamientos partidarios, pero no en los problemas reales que hay en nuestra nación. Hacer un programa para resolver los problemas económicos y sociales de México exige hacer estudios muy profundos y serios al respecto. Ellos hablan como por encima…

Bueno, la derecha igual

–Pero eso es lo que hace la derecha, eso no me extraña. Que la izquierda mexicana haya abandonado el trabajo profundo con su pueblo es lo tremendo, lo problemático. Se me hace algo muy grave, escuchamos a merolicos que hablan con altavoces y encima hacen esas alianzas con la derecha…¿Qué les pasa?

Eres un escritor que no se pronuncia públicamente acerca de la política, ¿es algo deliberado?

–Sí, es una decisión. Soy un superviviente de varias cosas que tienen que ver con el trabajo político y eso me ha desencantado. Claro que en mis novelas hago señalamientos sin ningún miedo y cuando se ofrece doy declaraciones o firmo actas de apoyo para alguna causa en la que creo. ¡Es un país con 40 millones de pobres y se ponen a hablar de legalizar la cannabis! Por favor, señores, la cannabis está legalizada en México hace rato.

–¿Cómo es vivir en Culiacán?

–Nada peligroso. Sólo tenemos mala prensa. Ahora planeamos con Leonor repartir el tiempo en algunas otras ciudades, pero siempre vuelvo a Culiacán, allí nací y allí soy feliz.

–¿Es un tema ríspido hablar de tu cambio de editorial?

–Sí, es ríspido. He sido muy bien tratado por Tusquets y Planeta, me hicieron sentir muy a gusto. Y en Random también. La diferencia es que ahora veo mi libro en todas partes. Mi referencia era el aeropuerto de Culiacán. Siempre quise verme allí y el otro día entré a la librería del aeropuerto y encontré un ejemplar de Besar al detective.

Publicado en Sin Embargo.

Los Libros más Vendidos en México

“La chica del tren” (The girl on the train) de la escritora nacida en Harare, Zimbabue, Paula Hawkins domina las ventas en su edición en papel y electrónica. La novela salió al mercado el 13 de enero del 2015, en menos de dos semanas logró ubicarse en el número de uno de la lista de bestsellers de “The New York Times” en la categoría “Combined print & e-book fiction”.

La permanencia del libro en dicho ranking durante más de 30 semanas consecutivas muestra la solidez de su éxito. La novela ha vendido más de cinco millones de ejemplares.

El thriller aborda temas como la violencia doméstica, la adicción a las drogas y el alcohol a través de la historia de una mujer que presencia una escena dramática desde la ventana de un tren mientras realiza un viaje de rutina.

Sus ventas superan los cinco millones de ejemplares. Los derechos para su adaptación al cine fueron adquiridos por Dreamworks y llegará al cine en el 2016. La dirección correrá a cargo de Tate Taylor. Erin Cressida Wilson adaptará el guión. En los tres roles femeninos protagónicos veremos a Emily Blunt, Haley Bennett y Rebecca Ferguson, que con “Misión Imposible: Nación secreta” se dio a conocer a nivel internacional.

Hawkins logró quitarle la corona a la británica E.L. James, autora de la saga “Fifty Shades of Gray” (Cincuenta sombras de Grey), quien se había mantenido como la máxima vendedora a nivel mundial desde que publicó en el 2011 el primer título de su saga erótica.

Aunque le sigue muy de cerca con la nueva entrega de su serie titulada simplemente “Grey”, escrita desde la perspectiva del protagonista masculino “Christian Grey”, un magnate de los negocios que se involucra en una relación sadomasoquista con la universitaria “Anastasia Steele”.

E.L. James ha comentado que comenzó a escribir esta trama como un relato de ficción inspirado en la saga “Twilight” (Crepúsculo). Hasta ahora su saga completa lleva más de 125 millones de ejemplares vendidos y está traducida a 50 idiomas.

La primera adaptación cinematográfica recaudó más de 500 millones de dólares a nivel mundial. Sus secuelas están previstas para el 10 de febrero del 2017 y el 9 de febrero del 2018, con Dakota Johnson y Jamie Dornan a la cabeza del reparto.

Por segundo mes consecutivo “Ve y pon un centinela” (Go set a watchman) la aclamada segunda novela de Harper Lee, autora de “Matar a un ruiseñor” (To kill a mockingbird, 1960), se ubica en los primeros peldaños en Iberoamérica, Alemania, Estados Unidos y Reino Unido tanto en papel como en ebook.

La autora de 89 años, ganadora del Premio Pulitzer en 1961, escribió la obra años antes de “Matar un ruiseñor”, comparte personajes como el abogado “Atticus Finch” y vuelve a tener como eje la localidad ficticia de Maycomb, Alabama, desde donde narra un relato sobre el racismo y la injusticia en la década de 1950.

Lee sufrió un accidente cardiovascular en el 2007 y reside en un hogar de ancianos en su estado natal de Alabama.

“La ciudad que nos inventa. Crónicas de seis siglos” del periodista y escritor Héctor de Mauleón se consolida como uno de los libros más vendidos en el Distrito Federal donde mantiene su éxito por tercer mes consecutivo. El autor dialogará con el historiador Antonio Saborit en torno al libro el miércoles 9 de septiembre a las 19:00 horas en el Auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología.

Gracias a las pasadas vacaciones de verano los títulos de la saga “Divergente” (“Divergente”, “Insurgente”, “Leal”, “Cuatro”) de la estadounidense Veronica Roth regresan a los primeros puestos en las librerías nacionales.

“Divergente” se ubica en un Chicago distópico. La sociedad ha sido dividida en cinco facciones con el objetivo de controlar los impulsos más irracionales y mantener el equilibrio social. Cada facción tiene la misión de cultivar una virtud humana: la Verdad, la Abnegación, la Osadía, la Cordialidad y la Erudición.

Roth ha sido comparada con las autoras Stephenie Meyer de “Twilight” o con Suzanne Collins, de “The Hunger Games”, que han llevado sus sagas al cine.

Otros de los títulos más buscados en este verano son los del estadounidense John Green el “rey Midas” de la llamada “Young Fiction” o literatura juvenil.

“Buscando a Alaska” (Looking for Alaska, 2005) y “Ciudades de Papel” (Paper Towns, 2008) en su edición en castellano siguen registrando alta demanda con el impulso que le inyectó su bestseller “Bajo la misma estrella” (The Fault in Our Stars, 2012) de éxito sin precedentes que llevó a la revista “Time” a incluirlo en el ranking de las 100 personas más influyentes del mundo en el 2014.

Se mantienen: “El curioso incidente del perro a media noche”, Mark Haddon; “La ridícula idea de no volver a verte”, Rosa Montero; “El señor de los anillos I: La comunidad del anillo”, J.R.R. Tolkien; “El amante japonés”, Isabel Allende; “Nueva historia mínima de México”, Pablo Escalante Gonzalbo; “Pedro Paramo”, Juan Rulfo; “El principito”, Antoine de Saint-Exupéry; “Manual para mandar a la chingada”, Algarabía Editorial; “Ética para Amador”, Fernando Savater, y “Número Cero” de Umberto Eco.

Librerías Gandhi

  1. El curioso incidente del perro a media noche
    Mark Haddon
  2. La dieta del metabolismo acelerado: la última dieta que harás en tu vida
    Haylie Pomroy
  3. La tregua
    Mario Benedetti
  4. La ridícula idea de no volver a verte
    Rosa Montero
  5. Tus zonas erróneas
    Wayne W. Dyer
  6. De qué hablo cuando hablo de correr
    Haruki Murakami
  7. Los señores del narco
    Anabel Hernández
  8. El caballero de la armadura oxidada
    Robert Fisher
  9. Estrategias docentes: para un aprendizaje significativo
    Frida Díaz Barriga
  10. El señor de los anillos I: La comunidad del anillo
    J.R.R. Tolkien

Escritores reivindican desde #Acapulco el poder de la cultura para transformar

Benito Taibo.

Atacar desde la raíz y con las armas de la cultura la violencia en la que viven inmersos muchos lugares en México es el objetivo del festival “Un mar de letras” en Acapulco, en el que escritores e intelectuales reivindicarán el poder de la lectura en esta conflictiva ciudad que un día fue paraíso.

“El festival consiste en la reconstrucción del tejido social por la vía de las palabras y de la cultura”, dijo el escritor mexicano Benito Taibo, uno de los participantes en este evento, que se celebrará del 22 al 26 de agosto en esta turística ciudad del estado de Guerrero.

“Estamos todos convencidos de las tres faltas existenciales para la reconstrucción del tejido social y de la civilidad del país, una de ellas se llama justicia, otra cultura y la otra educación”, señaló en una entrevista.

Durante cinco días, escritores e intelectuales ofrecerán charlas, presentaciones de libros y otras actividades culturales con el objetivo de incidir en la medida de sus posibilidades en la “transformación” de México, un país asolado en los últimos años por la violencia del narcotráfico y la delincuencia.

Y lo hacen precisamente en Acapulco, la que fuera cuna del turismo internacional y ciudad paraíso, que hoy está considerada una de las urbes más violentas de México.

“Un lugar que hoy por hoy es considerado un sitio peligroso y que toda la vida fue, por el contrario, nuestro paraíso, pues es una manera de recuperar el paraíso, porque el paraíso tiene que ver no solo con las bellas playas, los cocos con ginebra y las chicas en bikini”, apuntó Taibo.

“Está (la) imperiosa necesidad de recuperar lo que es nuestro, nuestras ciudades, la noche, todo lo que nos han ido arrebatando los procesos de violencia en los últimos años es recuperables, por medio de solidaridad, del conocimiento del otro, del perder el miedo al diferente para descubrir que es un aliado”, comentó.

Como la mayoría de los intelectuales que participan en esta cita, el principal objetivo del evento y, por tanto, el método para buscar la transformación es la creación de lectores, “hacer que la gente se acerque al libro y que descubra en el libro (una) tabla de salvación para el momento del naufragio”.

“La creación de conciencia crítica, la creación de comunidad alrededor de objetivos comunes” porque “no hay nada más peligroso en el mundo que un lector”, señaló el escritor.

En el evento dará una charla llamada “Mil lectores con Benito Taibo”, en la que hablará de cómo el libro transforma a las personas y “es ese instrumento que transforma a las sociedades”.

Por todo ello, lo que hay que lograr es dejar de ver al libro “como un objeto inalcanzable y, todo lo contrario, ponerlo al alcance” porque “la mejor manera de promover la lectura es poner al alcance de los posibles lectores el libro”.

El titular de la Secretaría de Educación Pública de Guerrero, Salvador Martínez, dijo que se van a regalar muchos libros y a fortalecer las bibliotecas que ya existen en diferentes lugares del estado.

“Cuando la gente no estudia es presa fácil del crimen organizado”, apuntó el funcionario, quien recordó que Guerrero es el estado más pobre de México y tiene más del 13 % de analfabetismo, especialmente en las zonas indígenas.

Entre otros datos, contó, de cada 100 niños que entran en primero de primaria sólo 16 llegan a la universidad; el 20 % de la población no tiene terminada la primaria.

De las 10.000 escuelas que hay en Guerrero, 2.400 viven “en la miseria total” porque “el Gobierno federal nunca” les da “los recursos que el estado requiere” para que tengan “la capacidad” de resolver los retrasos “históricos”, lamentó Martínez.

Al evento está previsto que acudan figuras como el intelectual Juan Ramón de la Fuente o los escritores Juan Villoro y Elmer Mendoza. Son “un mar de intelectuales” que usan la cultura y la educación como “arma” para resolver los problemas de violencia.

El Acapulco de Ricardo Garibay

En los 70s Acapulco aportaba 42 por ciento de las divisas por turismo, ese Acapulco queda vivo punta a punta “entre cerros, playas, mares, caseríos, lamedales y opulencias, las agonías del amor y de la muerte ¡Nada!. Ricardo Garibay.

Editorial Grijalbo, México. 1979. 187 pp.

Por Rafael Pérez-Gay.

Hay que llenar de quehaceres las noches de este pueblo”. La frase figueroína consigna a un tiempo un acto político y un hecho literario: el de la ciudad del turismo y la corrupción, los dos Acapulcos frente a las posibilidades literarias de sus rincones degradados: por lo menos así la recorre Garibay en Acapulco: el regodeo del contraste, el relato de los extremos unidos por el reportaje, “la pequeña empresa, única forma actual de la literatura: lo que no descubres al primer golpe de vista, no existe, o no debería existir. Tan tan”.

El encuentro es imaginable (novelable): en el hotel El Cano, Figueroa le concede a Garibay las facilidades de una temporada en el infierno. Ese “nadado notable” que narra Garibay, que no siempre gobierna Guerrero con “ceños y sonrisas”- le otorga el salvoconducto para los purgatorios posibles, de la zona roja a la discoteca de lujo y del asalto a la colonia Emiliano Zapata al concurso Miss Universo.

El “hombrazo de leyenda” se convierte en el “Virgilio tropical” de una especie de nuevo Dante acolorado que investiga al Acapulco en una nuez. El aliento del proyecto es regresar a Acapulco de otro modo, no el turista sino el reportero, la exaltación del oficio, “vivir hasta el fondo (…) que valgan cien diez diez años de existencia natural”, aunque lo ronde el desaliento de la empresa sin sentido y se le escapen los personajes cuando empiezan a tomar forma.

La fuerza narrativa de Garibay registra de ese modo cada noche, apunta los detalles del “inextricable infierno y deleitable paraíso”. El lector parece tener la oportunidad única de asistir a la descarnada descripción del bajo mundo inconcebible para la tranquilidad clase media, y al mismo tiempo trabaja la certeza de una identidad inmediata, seguimos siendo impresionables, nuestra capacidad de asombro está viva, respondemos todavía a la injusticia, nos solidarizamos con los vencidos, rechazamos desde la barrera la podedrumbre que no nos toca.

Una conciencia compacta se aplica a comprender lo que antes se podía ignorar facilmente: la droga como sobrevivencia, los espectáculos degrandantes en los cabarets de la zona, una “vedette” fuma por la vagina, otra se masturba con el dedo gordo del pie, cualquiera debe una vida, o se es guardespaldas o se acepta la cárcel como alternativa última, las discotecas son el inicio del turismo en la prostitución, los bares de homosexuales, la violencia diaria, el despojo, la miseria: la realidad rebasa la óptica del reportaje, la descripción crece y pierde en el tratamiento sus posibilidades, críticas y narrativas, cede al impulso moralizador que provoca el asombro.

Los planos opuestos intercalados uno tras otro moralizan el texto y lo neutralizan, lo transforman por momentos en el manual del turista consciente al señalar lo corrupto de la degradación. El relato es conducido así de la inevitable moraleja: un guerrilero muerto se pudre en un galerón mientras estallan las luces de la discoteca y Jakelin Petit masca sus erres francesas frente a Garibay. En esa fiesta de los contrastes, Garibay se gana y se adelanta a sí mismo en el oficio, se sobreactúa, les grita a los presos políticos en la cárcel, la suerte lo favorece y se salva de morir en el asalto a la Emiliano Zapata, se inventa su propio personaje, no se le va una aunque diga que sí, realiza cateos involuntarios, se descuida, abre la cloaca y explica detenidamente lo que hay dentro.

De la crónica literaria a la denuncia de la degradación y la violencia de una ciudad turistica, los rasgos literarios que reconstruye en el trayecto son, a medida que vanza, menores que la descripción lineal de la realidad por sí misma. Cada capítulo de Acapulco parece iniciar de nuevo el libro, enderezar la dirección, cambiar las situaciones, recuperar en nuevos personajes los rasgos de los anteriores, lancheros, matones drogadictos guerrilleros, putas, chichifos, militares a veces honestos, gobernadores generosos y férreos, el recuento se repite a través de una denuncia que oscila entre los ragos literarios y la realidad que los destruye.

CRÓNICA EN UNA NUEZ

Los textos que Garibay arma, pierde y recupera cada vez que se encuentra con otro gran tema, concluyen en una especie obviedad al revés: Garibay descubre “que no se puede hacer literatura de una realidad, que extermina con sus propios personajes la invención. Sin embargo, en ocasiones novela la corrupción, se radicaliza como personaje del personaje, acepta que “malditos contrastes que ni mandado a hacer y que te echan a perder el buen tono literario”, pero se deja querer por las frases cosntundentes del bueno tono ante la seria o la corrupción. Incluye también tropiezos, la continuación exacta del proyecto, reconoce la obviedad de los contrastes tes y desafía al dueño del Bocaccio a duelo de intercambios entre extremos le explica las ventajas de la discoteca y Garibay opone la realidad de uno de los basureros de Acapulco, “lo cierto es a veces tan obvio que se antoja mentira”.

Lo evidente de los extremos es inevitable realidad los dicta, la obviedad a la que Garibay no pudo resistirse fue a la de estructura del libro, al efecto moraliza de lo que ya de por sí es casi impensable por el recurso permamente de los planos opuestos. Quizá esa estructura sea la, revela al final una cuidada repulsión no el infierno sino por los que lo padecen. Mirar con ojos nuevos un viejo Acapulco: Garibay traslada excelentemente los diálogos entre lancheros, hace una caricatura del acento francés en busca de lovers reconstruye el inglés como podrían oírlo acapulqueños, recorre las exquisiteces de quienes se aristocratizan y la libertad sexual de ancianas asexuadas.

En esas burlas y oposiciones, con el retrato de los idiomas diferentes y la minoría, queda el mejor Garibay del texto, el que se sustrae al tono engolado de la indignación.  Garibay se pierde cuando se sobreactúa y recurre a la morcilla para moralizar cuando se sobreescribe y se envanece en frases impresionantes pero fuera de tono Lo pierden el gran tema que le gana y destruye la crónica, la oscilación entre la nota roja y la frase cuidada en el perfil literario del buen escritor.

De la simpre redacción de los hechos vividos al texto trabado del mejor Garibay, el cuento Caballos de tempestad borra las fronteras: ahí convergen las desgracias personales y en análisis social, los burócratas se abren paso y la nostalgia por el viejo Acapulco conduce eficazmente al cierre donde Garibay se rebasa otra vez a sí mismo, o se hace caso y profetiza su experiencia: ya no será el mismo después de haber vivido ese puerto.

Pero las cuartillas no son de él, todo lo contó como lo vio. Dos frases sueltas resumen acaso el mérito y los límites de su trabajo en Acapulco: “Yo creo que la soledad no és buena pa’ la memoria, se vuelve uno tonto”. Y la otra: “Cómo va esa sensacional reportaje, mi humanista”.

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