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AMLO en el laberinto neoliberal

Por Rafael Lemus.

ACAPULCO — Una buena mañana de marzo el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), decretó abolido, de una vez y para siempre, el neoliberalismo en el país. Lamentablemente, la realidad no se disipa por decreto. A siete meses de un gobierno pretendidamente de izquierda, el neoliberalismo persiste, implacable, en el centro. Peor aún: se extiende y adquiere nuevas e inquietantes formas.

Pocos países han experimentado el neoliberalismo con tanta severidad y violencia como México. Desde principios de la década de los ochenta hasta el 1 de diciembre de 2018 —el día en el que AMLO tomó posesión—, todos los gobiernos coincidieron en la ortodoxa aplicación de una serie de medidas de liberalización económica que transformaron radicalmente la configuración socioeconómica del país. Se conocen esas medidas: apertura comercial, desregulación de los mercados financieros, privatización de empresas estatales, flexibilización de las relaciones laborales, reducción del gasto público. Y sus resultados: escaso crecimiento económico, mayor desigualdad de ingresos, nulo abatimiento de la pobreza.

Hoy en día es imposible volver atrás. No hay manera de revertir las transformaciones de los últimos seis sexenios, “desneoliberalizar” la economía y regresar al México —nada idílico— de los años setenta. Tampoco es posible romper súbitamente con los actores, acuerdos y hábitos económicos vigentes sin derribar, en el mismo movimiento, la economía mexicana.

Para salir del laberinto neoliberal y construir las condiciones de una economía distinta es necesario operar desde el interior de la economía neoliberal misma. Se trata de una tarea compleja que requiere, además de tiempo, montones de imaginación política. En un artículo reciente, Joseph Stiglitz anticipaba ya algunas de las prioridades de esa tarea: restaurar el equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y los mercados; mermar la capacidad de las grandes corporaciones; cortar el vínculo entre el poder político y el poder económico.

Ninguna de las políticas económicas de AMLO, hasta ahora, parece particularmente comprometida con esa agenda. Es cierto que de vez en vez el presidente arremete verbalmente contra la oligarquía mexicana y que toma decisiones —como la de cancelar el aeropuerto en Texcoco— que afectan los intereses de algunos empresarios. También es verdad que desde el primer día de su gobierno se ha ocupado de poner en marcha urgentes programas sociales dirigidos sobre todo a jóvenes, indígenas y adultos mayores. No queda claro, sin embargo, que esos programas rebasen el marco de una política social focalizada y asistencialista, ni que esos altercados ocasionales con la iniciativa privada anuncien una nueva dinámica entre el poder político y el económico.

Más bien lo contrario: en vez de acentuar la división entre ambos poderes y transparentar sus transacciones, el gobierno de AMLO se ha rodeado de los empresarios consentidos del viejo régimen, se ha valido de las empresas de estos para avanzar los nuevos programas sociales y ha asignado más del 70 por ciento de los contratos federales sin licitación alguna.

En estos primeros meses de gobierno tampoco hay indicios de una nueva relación entre el capitalismo y las comunidades locales, o entre el capitalismo y el medioambiente, o entre el capitalismo global y el país. Como bien han observado los zapatistas, el gobierno de AMLO se ha mostrado apenas interesado en detonar proyectos económicos comunitarios y casi se ha obsesionado con abrir más terreno a la acumulación de capital a través de megaproyectos industriales y de infraestructura.

Menos interés aún ha mostrado en construir o vigorizar circuitos comerciales que aminoren la dependencia económica de México con Estados Unidos. Atrincherado entre sus fronteras, AMLO no parece tener, de hecho, más estrategia internacional que la de mantener a toda costa el acuerdo comercial con Estados Unidos, incluso si eso supone permitirle a Donald Trump dictar nuestra política migratoria. Igualmente preocupante es, ha sido, la actitud de su gobierno ante el medioambiente, al impulsar proyectos de desarrollo ambientalmente dudosos y apostar por una refinería que pone en riesgo 119 especies.

Pero no es solo que el modelo neoliberal persista: es que su embate contra el Estado ha cobrado nueva fuerza durante estos últimos meses. Los gobiernos anteriores atentaron contra la burocracia y el aparato de protección social con el pretexto de la “eficiencia administrativa”. Este gobierno —siempre dispuesto a justificar sus políticas con narrativas históricas— ha golpeado ciertos sectores del Estado con una coartada juarista: la austeridad republicana. En un primer momento, esa austeridad se batió —justa, necesariamente— contra los privilegios de los altos funcionarios. Poco tiempo después ya se ensañaba con instancias y programas del mismo gobierno que le había dado vida. Opuesto a aumentar y crear nuevos impuestos, el gobierno ha preferido liberar recursos para sus proyectos estelares recortando aquí y allá gastos y programas, ocasionando en el camino miles de despidos y episodios de desabasto. Particularmente dañadas se han visto áreas que el presidente no considera prioritarias: ciencia, tecnología, cultura.

Lo cierto es que no estamos saliendo, al menos no por lo pronto, del laberinto neoliberal. Parecería más bien que estemos entrando en una tercera etapa del neoliberalismo en México.

La primera duró poco más de diez años, de principios de los ochenta a mediados de los noventa, y fue la etapa de construcción y legitimidad del proyecto neoliberal, cuando el proceso de liberalización económica aún generaba consentimiento y esperanza. La segunda arranca en 1994 —tras la crisis económica que estalla a fines de ese año— y se extiende hasta 2018: aquí las políticas neoliberales son aplicadas ya sin el apoyo de la mayoría de los ciudadanos y sin siquiera un relato que consiga legitimarlas. Ahora, con AMLO, podríamos entrar en una nueva y temible etapa en la que el neoliberalismo persiste y se reproduce aun después de que ha sido decretada su muerte.

Hemos visto ya este desolador escenario en otros regímenes que se aseguran posneoliberales y que, en vez de transformar las condiciones de producción y acumulación, solo corrigen ciertos excesos del neoliberalismo. También se ha observado en esos casos que el discurso antineoliberal de sus dirigentes suele servir ante todo para ocultar la continuidad del dominio neoliberal y para proveer de legitimidad a medidas económicas que ya la habían perdido. Justo eso es lo que parece estar ocurriendo hoy en México. Y es una pena: el país necesita mucho más que una simple transformación retórica.

Aún le queda tiempo al gobierno de AMLO para rectificar. Debe hacerlo y colaborar en la tarea más importante de nuestra generación: pensar y construir un futuro más allá del paradigma neoliberal. Hasta ahora marcha en sentido contrario.

* Rafael Lemus es escritor y profesor asistente en California State University, Fresno. Es coeditor de “El futuro es hoy: ideas radicales para México”.

Publicado en NY TIMES

El 64 % de los guerrerenses viven en situación de pobreza

En las palabras de Adam Smith… “No puede haber una sociedad floreciente y feliz en la que la mayor parte de sus miembros son pobres”, frase que no podría ser más cierta ante la realidad económica que vive nuestro país.

Con la pobreza en las tripas 22% de los mexicanos Por Angeles Aguilar.

Más allá de los desgastados discursos políticos y la pasarela de programas sociales que se implementan cada sexenio, las raíces de la miseria desgarran el tejido social y destierran cualquier esperanza de prosperidad.

Alrededor del 44% de los mexicanos vive en condiciones de pobreza, realidad que se exacerba en Guerrero con el 64%.

De hecho, de acuerdo con el reporte “En Cifras ¿Cómo Vamos?”, elaborado con los últimos datos disponibles por el observatorio de política pública México ¿Cómo vamos?, que comanda Valeria Moy, en 14 estados la cantidad de pobres supera al 40%, mientras que en la propia CDMX es mayor al 27%.

A su vez en materia de pobreza extrema, con un promedio nacional del 7.6%, aún queda todo por hacer. Sólo en Chiapas, Oaxaca y Guerrero arriba del 20% de los lugareños sufren más de 3 carencias sociales, amén de que reciben ingresos por debajo de la línea de bienestar básico…

No es pobreza poseer pocas cosas, sino dejar de poseer otras muchas… Además la pobreza tiene diferentes rostros. Uno de los más evidentes es la falta de un hogar donde vivir, situación en el que se ubican 12% de los mexicanos.

Nuevamente en ese renglón los más afectados son Guerrero, Chiapas y Oaxaca con 33%, 29% y 21%, respectivamente.

Sin embargo, en entidades de gran peso económico, como Edomex, Puebla y Veracruz, los llamados “sin techo” superan al 10% de sus pobladores.

De igual forma la pobreza atiza el elevado rezago educativo, el cual alcanza el 18% y de nueva cuenta hace ahínco en Michoacán, Oaxaca y Chiapas, en donde prácticamente el 30% de sus jóvenes viven bajo ese escenario.

Asimismo, las carencias por servicios de salud impactan al 17% de la población…

El hambre en las tripas… No obstante, el aspecto más abominable de la pobreza es la carencia por el acceso a la alimentación. Un lastimoso contexto en el que viven 22% de los mexicanos, que simple y llanamente no tienen que comer.

Ésta es sin lugar a dudas la más profunda de las miserias. Incluso en la CDMX que es la entidad mejor posicionada en el ranking esa condición afecta al 10% de la población, en tanto que en la mitad de los estados arriba de un 20% de sus pobladores llevan este mal en las entrañas.

Por si fuera poco en Guerrero y Tabasco la obscena situación impacta al 40% de las personas. De ese tamaño el reto…

Publicado en La Razón

Las 5 Actividades Económicas de Guerrero más Destacadas

Por TG.

Entre las principales actividades económicas de Guerrero tenemos el turismo, la agricultura y la ganadería. Pero también destaca el consumo de productos relacionados con la actividad turística.

El resto de las actividades están mucho menos desarrolladas. El comercio tiene una implantación desigual y la pesca se encuentra olvidada por el gobierno de extracción priísta que encabeza Héctor Astudillo.

PIB a la alza.

El estado de Guerrero se encuentra en un posición media-baja con relación a su producto interno bruto (PIB) si se compara con el resto de los que conforman los Estados Unidos Mexicanos.

Los datos oficiales afirman que en 2018 se encontraba en el número 19 de entre los 32 estados.

La excepción a estas cifras se encuentra en la zona de Acapulco, gracias al impulso del turismo.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Guerrero mostró un crecimiento anual de 1.9% durante el tercer trimestre de 2018, ocasionado por el comportamiento de las Actividades Primarias y Terciarias que progresaron 1.7 y 3%, respectivamente; mientras que, las Secundarias retrocedieron (-)2.4 por ciento,

De acuerdo a los resultados del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE), Guerrero obtuvo la posición 19 del total de la economía, con respecto a las 32 entidades federativas; asimismo, presentó una aportación de 0.03 puntos porcentuales al crecimiento nacional, ubicándose en el lugar 20 de contribución.

Las Actividades Primarias reportaron un avance anual de 1.7 por ciento, en tanto, las Actividades Secundarias registraron un retroceso anual de (-)2.4 por ciento y las Actividades Terciarias obtuvieron un crecimiento de 3%, siendo éstas las que más influyeron en el comportamiento de la entidad.

Las Actividades Primarias que incluyen la agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza, reportaron una variación anual de 1.7% en el tercer trimestre de 2018, principalmente, por el comportamiento de la agricultura. Lo que originó que la entidad se colocara en el lugar 23 respecto al resto de los estados.

Las Actividades Secundarias corresponden a los sectores dedicados a la industria de la minería, manufacturas, construcción y electricidad, que en su conjunto reflejaron un decremento a tasa anual de (-)2.4% en el tercer trimestre de 2018, como resultado, principalmente, del descenso en la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final. Lo anterior, ocasionó que el estado se situara, en este rubro, en la posición 24 del total de las entidades.

Las Actividades Terciarias incluyen a los sectores dedicados a la distribución de bienes y aquellas actividades vinculadas con operaciones de información y de activos, así como con servicios afines al conocimiento y experiencia personal; además, de los relacionados con la recreación y con la parte gubernamental, entre otros. La entidad en estas actividades mostró un incremento anual de 3% en el tercer trimestre de 2018, motivado, en especial, por el comercio; por los transportes, correos y almacenamiento; por los servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas; por los servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles; y por los servicios financieros y de seguros. Derivado de este escenario, la entidad se ubicó en el lugar 15 a nivel nacional.

Por otra parte, para finales de 2018 la deuda pública se redujo en un 37.03 por ciento al reducirse en mil millones de pesos.

Las 5 actividades económicas principales de Guerrero:

1- Turismo

La actividad económica que deja mayores ingresos en el estado es el turismo, que aporta un alto porcentaje del PIB.

La situación geográfica y los atractivos culturales explican el gran éxito de esta zona entre los visitantes nacionales y extranjeros.

La principal zona turística forma el llamado Triángulo del Sol. Esta comprende el área ubicada entre Acapulco, Ixtapa-Zihuatanejo y Taxco.

Los datos oficiales de 2016 confirman su gran capacidad de atracción: 11 500 000 turistas más 59 cruceros visitaron esa parte de Guerrero. Los ingresos aproximados son de más de 30 millones de pesos al año.

El beneficio económico no se limita al dinero gastado por los visitantes, sino que es una gran fuente de creación de empleo, con 140 000 trabajadores.

Además, produce una gran dinamización del mercado interno, ya que numerosos sectores agrícolas, ganaderos o de pesca se benefician del incremento de las ventas.

2- Agricultura

La agricultura es otro de los sectores económicos claves para la economía del Estado, aunque la mayoría de la producción es para uso interno y no para exportación. Junto con la pesca, los datos señalan que casi 800 000 personas trabajan en este sector.

Los productos que más se cultivan en Guerrero son maíz, ajonjolí, café y copra, de la que es el primer productor nacional.

Guerrero es el segundo productor nacional de ajonjolí y el tercero de cacao y melón. El maíz es el principal cultivo del estado, con casi la mitad de sus tierras dedicadas a este.

La única zona que tiene excedentes y puede dedicar parte de la producción a la exportación es el área de Tierra Caliente.

3- Ganadería

La importancia de la ganadería se ve claramente en el dato que indica que el 39 % de su territorio está dedicado a esta actividad.

La producción principal se da en la carne de bovino, cerdo y leche de vaca. La mayoría se dedica al consumo propio dentro del estado, con poca capacidad exportadora.

En los últimos años se está desarrollando un programa para modernizar este sector. Igualmente se están introduciendo razas mejoradas y nuevas tecnologías productivas.

4- Minería

La tradición minera del estado de Guerrero proviene de la época de la conquista, aunque en las últimas décadas había perdido parte de su importancia.

Aún así, se calcula que está dentro de los cinco estados mexicanos con mayor actividad minera.

En la actualidad se está desarrollando un plan para devolver el esplendor a esta actividad, a la que se quiere convertir en la segunda en importancia económica tras el turismo.

En 2015 existían 705 concesiones mineras, destacando las minas de oro con un 71 % del total.

5- Comercio

Algo más de 50 000 personas se dedican al comercio en el estado de Guerrero. La mayoría en pequeños mercados con escasa repercusión económica en las cuentas generales.

Los principales productos dedicados a la exportación son los agrícolas, destacando las frutas tropicales. El gran mercado exterior son los Estados Unidos, donde también las artesanías son muy apreciadas.

Nota crediticia de #Guerrero, a la baja por limitantes financieras

Las finanzas del gobierno de Guerrero son un polvorín en la gestión del gobernador Hector Astudillo.

S&P Global Ratings bajó la calificación crediticia de emisor de largo plazo en escala nacional del estado de Guerrero a “mxBBB” de “mxBBB+”. Asimismo, revisó la perspectiva a Negativa de Estable.

“La calificación refleja nuestra opinión de que las condiciones socioeconómicas del estado limitan su flexibilidad y desempeño presupuestales. La alta dependencia de las transferencias federales etiquetadas y el uso de deuda de corto plazo mantienen la posición de liquidez vulnerable”, indicó la agencia en un reporte enviado a la Bolsa Mexicana de Valores.

La perspectiva Negativa refleja la opinión de que Guerrero presentará resultados presupuestales negativos en los siguientes 12 a 18 meses, los cuales podrían generar mayores presiones de liquidez y de endeudamiento.

Guerrero ha aumentado sustancialmente su gasto operativo en los últimos años, lo que derivó en resultados presupuestales deficitarios en 2018. La calificadora consideró que esta situación será difícil de revertir durante los siguientes 18 meses, en vista de menores transferencias federales extraordinarias (Ramo 23), en conjunto con ingresos propios estancados y presiones de gasto operativo.

“Nuestro escenario base asume que Guerrero presentará déficits operativos y después de gasto de inversión en torno a 0.8% de sus ingresos operativos y totales entre el 2019 y el 2021. Esta expectativa incorpora una disminución en el gasto de inversión a 1.4% del gasto total durante 2019-2021, desde niveles de 14% en años anteriores. Consideramos que el desempeño presupuestal de Guerrero es vulnerable y errático debido a su dependencia de las transferencias federales extraordinarias y la baja previsibilidad en sus gastos”, explicó S&P.

Estimó que el efectivo y equivalentes de libre disposición más la generación de flujo de efectivo de los siguientes 12 meses representarán sólo 24% del servicio de la deuda del año siguiente.

“El estado podría financiar parte de sus necesidades de liquidez por medio de incrementos en su deuda con proveedores, la cual estimamos podría sobrepasar el total de efectivo y equivalentes para el 2021. Esto podría reducir el margen de maniobra para hacer frente a eventos extraordinarios”, se lee en el reporte.

Pobreza

Guerrero está entre los tres estados más pobres de México. Las condiciones socioeconómicas están por debajo de los estándares nacionales e internacionales: la pobreza se ubicó en 64% frente a 44% a nivel nacional en el 2016.

“Debido a esto, Guerrero ha elegido implementar políticas públicas que prioricen las exenciones fiscales y eviten aumentos en las tasas impositivas. Esperamos que los ingresos propios se mantengan constantes entre el 2019 el y 2021 representando cerca de 3% de los ingresos operativos”, indicó S&P.

Publicado en El Economista

Guerrero tiene el salario más bajo de todo el país

El salario mínimo mexicano es insuficiente para sacar adelante a los 54.3 millones de connacionales en situación de pobreza. Es tan bajo, que con todo y aumento (a 102.68 pesos diarios) en 2019 seguirá siendo uno de los más precarios de América Latina.

Guerrero está marcado por los contrastes, tiene supuestamente una de las tasas de desocupación más bajas, pero ocupa el tercer lugar en el país en economía informal.

Tiempos de Guerrero.

Guerrero tiene en promedio los salarios más bajos del país, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, en promedio, las 159 mil personas ocupadas en el estado ganan menos de nueve mil pesos mensuales, en comparación con los 15 mil pesos que ganan en promedio las personas de Nuevo León.

Pero lo alarmante es que la mayoría de los trabajadores de Guerrero percibe un salario insuficiente para comprar la canasta alimentaria, además de que se registra la mayor tasa de informalidad y los niveles más altos de población por debajo de la línea de bienestar mínimo, o lo que los expertos llaman: la línea de pobreza extrema por ingresos.

Gran parte de la población ocupada en Guerrero se emplea en el sector informal: por un lado, se encuentra vulnerable por la condición de la unidad para la que trabaja y simultáneamente son económicamente endebles por el monto de las remuneraciones que perciben, según información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En Guerrero de 1.4 millones que sí trabajan, por lo menos 1 millón (73.8%) gana como máximo 5,300 pesos; con el umbral de los 8,700 pesos, el coeficiente se posiciona en 86.8 por ciento.

¿Cuál es el salario aproximado de los mexicanos por Estado de la República?

Los ingresos mensuales en promedio son:

Guerrero: 8,700 pesos.
Tlaxcala: 9,520 pesos.
Zacatecas, Yucatán, Veracruz, Oaxaca, Nayarit, Morelos, Michoacán, Hidalgo y Colima: 10,000 pesos.
Chiapas: 10,430 pesos.
Tamaulipas y Puebla: 11,000 pesos.
Sonora: 11,440 pesos.
Sinaloa: 11,500 pesos.
Guanajuato: 11,606 pesos.
Tabasco, San Luis Potosí, Quintana Roo, Jalisco, Estado de México, Durango, Coahuila, Baja California y Aguascalientes: 12,000 pesos.
Chihuahua: 12,800 pesos.
Querétaro y Baja California Sur: 13,000 pesos.
Ciudad de México: 14,470 pesos.
Campeche: 14,957 pesos.
Nuevo León: 15,000 pesos.

Twitter @TiempoGro

Hector Astudillo aumenta el salario de sindicalizados y le dice no a la “austeridad” en #Guerrero

Denme una manita porque ando volando bajo…

Por El Marqués de Puerto Marqués.

Todos sabemos que el PRI se desmorona en Guerrero, lo cual no es un secreto, como tampoco lo es que la gestión del gobernador Hector Astudillo tiene actualmente uno de los niveles más bajos de aprobación desde que asumió a su cargo.

Es por eso que en un giro desesperado y con miras a las próximas elecciones el gobernador Héctor Astudillo Flores se reunió ayer en Palacio de Gobierno con el secretario general del Sindicato Único de Servidores Públicos del Estado de Guerrero (SUSPEG), David Martínez con quien decidió de manera sorpresiva incrementar 11 por ciento el salario base de los sindicalizados y 7 por ciento de incremento en sus prestaciones y de esta manera aumentar mas los gastos por concepto de nómina del Estado de Guerrero.

Acompañado por el pariente de su esposa, es decir el secretario de Finanzas y Administración, Tulio Samuel Pérez Calvo y del subsecretario Armando Soto Díaz, el Ejecutivo guerrerense manifestó que esto es un “reconocimiento” a los trabajadores de la burocracia de todo el estado.

Pero este no es el primer aumento que realiza Astudillo en su presente administración, ya que de acuerdo a datos proporcionados por el dirigente sindical, el año anterior, recibieron un incremento del 9 por ciento al sueldo base y cinco a sus prestaciones.

Resulta increíble que uno de los Estados que menos le aporta a la Federación continúe con estos aumentos y se pase la austeridad que promueve el Presidente López Obrador por el arco del triunfo, mientras la actual administración de Hector Astudillo continúa sin darle resultados al pueblo de Guerrero en materia de salud, seguridad y progreso entre muchos otros problemas que sigue acusando la población guerrerense.

Guerrero aumenta sus gastos burocráticos mientras allá fuera, los menos afortunados como usted y yo, recibimos en ocasiones pagos raquíticos por nuestro trabajo, ya que lamentablemente Guerrero se encuentra en los últimos lugares a nivel nacional en cuanto a salarios pagados. Por esta razón en Guerrero todos quieren entrarle al gobierno, ya que es la única forma (piensan) muchos, de salir de adelante teniendo poco talento y ejemplos de ello nos sobran, para muestra ahí esta nuestro actual gobernador.

Abur.

Twitter @TiempoGro

Acapulco, tiene el peor mercado laboral del país

Fomentamos en Guerrero el empleo y la autosuficiencia económica: Astudillo.

Las zonas metropolitanas de las ciudades de Acapulco, Guerrero, y Tlaxcala, Tlaxcala son los territorios que presentan la mayor merma laboral en el país.

No obstante, el proceso de descentralización de las dependencias federales que pretende el próximo gobierno federal, encabezado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), podría beneficiar a las urbes que registren bajos indicadores de trabajo.

La administración de AMLO contempla llevarse la Secretaría de Salud a Acapulco y la recién creada Secretaría de Cultura a Tlaxcala.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), al segundo trimestre del 2018, estas ciudades registraron los mayores niveles de informalidad, condiciones críticas, así como bajos ingresos y escaso acceso a instituciones de salud.

Especialistas coincidieron en que será positivo llevarse las dependencias federales a otros estados, fortaleciendo las economías estatales y mejorando el mercado laboral.

Eufemia Basilio Morales, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que puede ser muy favorable este proceso de descentralización, “habría comunicación con otras instancias y dependencias, existiría una vigilancia más certera y la oferta laboral aumentaría porque ya no solamente se dependerá de una actividad económica”.

El podio con la Tasa de Informalidad Laboral 1 (TIL1) más elevada en el periodo de referencia lo compone Oaxaca (57.2% de sus ocupados en esta situación), Acapulco (62.4%) y Tlaxcala (66.7 por ciento).

LA TIL1 se refiere a la suma, sin duplicar, de los ocupados que son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan, con aquellos cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo.

Es decir, en esta tasa se incluye, además del componente que labora en micronegocios no registrados o sector informal, a otras modalidades análogas como los ocupados por cuenta propia en la agricultura de subsistencia, así como a trabajadores que laboran sin la protección de la seguridad social y cuyos servicios son utilizados por unidades económicas registradas.

Mientras los coeficientes más elevados de la población ocupada que gana hasta dos salarios mínimos, que incluye a la que no recibe ingresos, se observaron en Tuxtla Gutiérrez (53.1%), Tlaxcala (62.0%) y Acapulco (62.3%); lo anterior es equivalente a que un trabajador percibe como máximo 5,301.6 pesos al mes.

Desglose

Las zonas metropolitanas con la tasa de condiciones críticas de ocupación (TCCO) más alta fueron, al cierre de junio, Tlaxcala (21.3% de los ocupados), Tuxtla Gutiérrez (21.6%) y Acapulco (21.9 por ciento).

La TCCO incluye a las personas que se encuentran trabajando menos de 35 horas a la semana por razones ajenas a sus decisiones, más las que laboran más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y las que se emplean más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos.

En el indicador de trabajadores sin acceso a las instituciones de salud, los mayores porcentajes fueron en Oaxaca (63.0% del total de este grupo de personas), Acapulco (66.5%) y Tlaxcala (70.1 por ciento).

La investigadora de la UNAM agregó que Acapulco es una ciudad ubicada en un estado con altos índices de pobreza y violencia, que han mermado la industria turística, “hay personas que trabajan muchas horas a cambio de un salario muy bajo y que viven en lugares con alta afluencia delictiva”.

Héctor Magaña Rodríguez, coordinador del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, explicó que “es positivo que llegué la Secretaría de Salud a la ciudad de Acapulco; la seguridad aumentaría y el índice de criminalidad bajaría. También despuntaría el mejoramiento de los caminos y el mercado en el sector transportes estaría en niveles positivos”.

“Tlaxcala es un estado pequeño que carece de infraestructura, no emite deuda, el problema es lo que ocurre con el nivel de ingreso y que se puede notar en su capital. En la ciudad hay pocas actividades económicas, y por ende hay empleos que son mal pagados”, indicó Basilio Morales.

La gente de Tlaxcala tiene que emigrar a otras regiones por las condiciones laborales, “la ventaja de llevar la Secretaría de Cultura es que se frenaría esta salida y se atraería inversión”, añadió.

Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), refirió que en Acapulco y Tlaxcala “hay un ciclo de pobreza, en donde si las mismas empresas no obtienen utilidades y beneficios no puede trasladar esto a los empleados. Si le va mal a la empresa le va mal a la entidad federativa”.

“Tiene efectos positivos llevar las dependencias federales a los estados porque habrá más empleos y, por lo tanto, habrá prestaciones, y los sistemas de salud crecerán, será beneficioso para los habitantes”, manifestó.

Los especialistas también concordaron en que la falta de preparación es otro elemento que merma el sector trabajo, por lo que la mayoría opta por la informalidad.

Oaxaca y Tuxtla Gutiérrez

Además de Acapulco y Oaxaca, las ciudades que se colocaron en el top tres de los cuatro indicadores analizados por El Economista, con la mayor merma, fueron Oaxaca y Tuxtla Gutiérrez.

Sin embargo, también son territorios que podrían beneficiarse por el proceso de descentralización que realizará la administración federal de AMLO; Oaxaca albergaría a la Secretaría de Desarrollo Social, y Tuxtla Gutiérrez a la Comisión Federal de Electricidad.

A la primera mitad del 2018, en la capital de Chiapas los resultados fueron los siguientes para su población ocupada: TIL1 de 50.4%, TCCO de 21.6%, hasta dos salarios mínimos de 53.1% y sin acceso a las instituciones de salud de 70.1 por ciento.

Para Oaxaca quedó así: TIL1 de 57.2%, TCCO de 18.7%, hasta dos salarios mínimos de 48.8% y sin acceso a las instituciones de salud de 63.0 por ciento.

Común denominador

“Estas ciudades tienen un común denominador, la población no tiene una preparación educativa, la mayoría no ha terminado los estudios de secundaria y preparatoria. Será difícil que obtengan mejores trabajos. Habrá que ver qué tipo de puestos pueden ocupar y si el beneficio de la descentralización no es para una pequeña parte de la población”, expuso el analista del CIEP.

Detalló que se tiene que comunicar estas entidades con el resto del país mediante inversión en infraestructura, particularmente en construcción de carreteras, aeropuertos y líneas ferroviarias.

“La gran mayoría de las administraciones enaltecieron al norte y dejaron de lado al sur del país, debe haber un cambio, se tienen que modificar presupuestos, debe llamarse a la Inversión Directa Extranjera. También se tiene que educar a la población y dar acceso a los trabajadores a servicios médicos”, reiteró Eufemia Basilio.

Al otro extremo

Al otro extremo, Monterrey, Hermosillo y Chihuahua fueron las zonas metropolitanas que mostraron menores niveles de informalidad, condiciones críticas, así como más ingresos y acceso a instituciones de salud.

La primera de ellas es Monterrey. En relación a sus ocupados, ostenta una TIL1 de 33.6%, una TCCO de 4.0%, sin acceso a las instituciones de salud sólo 37.4% y únicamente 21.3% con ingresos de hasta dos salarios mínimos.

El analista del CIEP expresó que es ideal que llegue la Secretaría de Economía. “Cuenta con recursos financieros, cercanía con Estados Unidos, buenas condiciones económicas, desarrollo industrial”.

La segunda ciudad es Chihuahua. “Pertenece a la franja norte y por lo mismo tiene manufacturas. Sus fuentes laborales han permitido que exporte y florezca la entidad (4.5% de TCCO, 28.6% de TIL1, 30.3% perciben hasta dos salarios mínimos y 34.6% está sin acceso a condiciones de salud)”, agregó el coordinador del CIEN.

La capital de Sonora cuenta con 4.3% de TCCO, 28.5% gana como máximo 5,301.6 pesos al mes, 35.5% se ubica en la informalidad y 41.0% no tiene acceso a instituciones de salud.

“Hermosillo ha recibido inversión en su infraestructura por parte del sector industrial, que ha permitido una mayor afluencia. Las ciudades que se industrializan son las que tienen un mayor incremento económico”, apuntó Magaña Rodríguez.

En un segundo plano, otras zonas metropolitanas con focos rojos en el mercado laboral fueron Pachuca y Cuernavaca, mientras con mejores condiciones de trabajo, Saltillo y Querétaro.

Total

El Inegi considera 33 zonas metropolitanas en su ENOE, que en conjunto suman una población total de 53.2 millones de personas, cifra que representa 42.7% de todo el país.

En población ocupada, las 33 zonas metropolitanas llegan a 24.4 millones de habitantes. De este dato, el nivel de ingresos es el siguiente: 25.7% gana más de uno hasta dos salarios mínimos, 20.4% más de dos hasta tres salarios mínimos, 18.2% no se especifica, 15.5% percibe más de tres hasta cinco salarios mínimos, 11.5% hasta un salario mínimo, 6.0% más de cinco salarios mínimos y 2.7% no recibe ingresos (trabajadores dependientes no remunerados y los trabajadores por cuenta propia dedicados a actividades agrícolas de subsistencia). Mientras 51.9% de los ocupados no tienen acceso a instituciones de salud.

Publicado en El Economista

Pierde fuerza economía en Guerrero: ITAEE

Las cifras reales de la economía en Guerrero no cuadran con las cifras maquilladas de la actual administración de Guerrero.

Caen 18 estados con cifras desestacionalizadas

En el segundo tercio del año, con cifras desestacionalizadas, se observa que el ITAEE obtuvo caídas trimestrales en 18 entidades del país.

Los mayores descensos se presentaron en Guerrero (5.42%), Veracruz (5.00%), Tabasco (4.20%), Zacatecas (3.20%), Hidalgo (2.76%), Chiapas (2.58%), Campeche (2.14%) y Durango (1.07 por ciento).

Ante este panorama, el director del Idic atribuyó esta caída a la desaceleración económica que tiene ya una fuerte presencia en el país, factor que está muy vinculado con la concentración industrial que se percibe en 17 entidades.

“Se observa el avance de la desaceleración industrial y cómo poco a poco está abarcando a un sector más grande de la economía del país”.

El especialista explicó que el hecho de que Guerrero haya registrado una mayor caída se debe a la existencia de un problema de precariedad en términos generales de los negocios e industria.

En términos generales, Guerrero depende sobre todo del turismo y cuando se ve afectado el puerto de Acapulco y, en enorme medida los puertos de otros destinos, se ve afectado el proceso que acaba provocando una caída”

Contribuciones al crecimiento total real

En el segundo trimestre del año, la tasa anual del ITAEE a nivel nacional fue de 2.5%; cinco entidades restaron en la contribución del crecimiento total real, de las cuales destacan Campeche (0.24 puntos), Veracruz (0.22 puntos), Tabasco (-0.13 puntos).

“Fueron entidades en donde la dependencia de los recursos petroleros es muy grande y no se ha aplicado un programa suficiente para reactivar la economía. Aun la parte industrial que no depende del petróleo está cayendo a tasas significativas en Campeche y Tabasco y esto lo que muestra es que esta región del golfo está viendo fuertes problemas por la crisis petrolera” dijo José Luis de la Cruz.

Los otros territorios que restaron fueron Zacatecas (0.07 puntos) y Guerrero (0.01 puntos).

En cuanto a las contribuciones positivas a dicho crecimiento total real, los primeros lugares corresponden a la Ciudad de México (0.83 puntos), Estado de México (0.40 puntos), Jalisco (0.20 puntos) y Sinaloa (0.19 puntos).

Al respecto, el director del Idic dijo que los indicadores favorables de las tres primeras entidades corresponde al tamaño de su economía, es decir, entre estos estados concentran alrededor del 35% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, así como a la mayor parte de la población del mercado interno, “y las tasas de crecimiento que tuvieron, acabaron generando mayor contribución de crecimiento”

“En el caso de Sinaloa tuvo un dinamismo superior al promedio y eso permitió que también tuviera una buena contribución”, agregó.

Además, el especialista destacó que el crecimiento en Aguascalientes y en el Estado de México se debe al buen desempeño industrial, sobre todo en los sectores automotriz y manufacturero y a los equipos eléctricos y electrónicos que se realizan en ambas entidades.

Después de Sinaloa, otras contribuciones importantes al incremento de 2.5% nacional fueron de Guanajuato (0.16 puntos), Sonora (0.15 puntos), Nuevo León (0.14 puntos), Chihuahua (0.13 puntos), Baja California y Aguascalientes (cada uno con 0.11 puntos).

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Publicado en El Economista