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AMLO en el laberinto neoliberal

Por Rafael Lemus.

ACAPULCO — Una buena mañana de marzo el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), decretó abolido, de una vez y para siempre, el neoliberalismo en el país. Lamentablemente, la realidad no se disipa por decreto. A siete meses de un gobierno pretendidamente de izquierda, el neoliberalismo persiste, implacable, en el centro. Peor aún: se extiende y adquiere nuevas e inquietantes formas.

Pocos países han experimentado el neoliberalismo con tanta severidad y violencia como México. Desde principios de la década de los ochenta hasta el 1 de diciembre de 2018 —el día en el que AMLO tomó posesión—, todos los gobiernos coincidieron en la ortodoxa aplicación de una serie de medidas de liberalización económica que transformaron radicalmente la configuración socioeconómica del país. Se conocen esas medidas: apertura comercial, desregulación de los mercados financieros, privatización de empresas estatales, flexibilización de las relaciones laborales, reducción del gasto público. Y sus resultados: escaso crecimiento económico, mayor desigualdad de ingresos, nulo abatimiento de la pobreza.

Hoy en día es imposible volver atrás. No hay manera de revertir las transformaciones de los últimos seis sexenios, “desneoliberalizar” la economía y regresar al México —nada idílico— de los años setenta. Tampoco es posible romper súbitamente con los actores, acuerdos y hábitos económicos vigentes sin derribar, en el mismo movimiento, la economía mexicana.

Para salir del laberinto neoliberal y construir las condiciones de una economía distinta es necesario operar desde el interior de la economía neoliberal misma. Se trata de una tarea compleja que requiere, además de tiempo, montones de imaginación política. En un artículo reciente, Joseph Stiglitz anticipaba ya algunas de las prioridades de esa tarea: restaurar el equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y los mercados; mermar la capacidad de las grandes corporaciones; cortar el vínculo entre el poder político y el poder económico.

Ninguna de las políticas económicas de AMLO, hasta ahora, parece particularmente comprometida con esa agenda. Es cierto que de vez en vez el presidente arremete verbalmente contra la oligarquía mexicana y que toma decisiones —como la de cancelar el aeropuerto en Texcoco— que afectan los intereses de algunos empresarios. También es verdad que desde el primer día de su gobierno se ha ocupado de poner en marcha urgentes programas sociales dirigidos sobre todo a jóvenes, indígenas y adultos mayores. No queda claro, sin embargo, que esos programas rebasen el marco de una política social focalizada y asistencialista, ni que esos altercados ocasionales con la iniciativa privada anuncien una nueva dinámica entre el poder político y el económico.

Más bien lo contrario: en vez de acentuar la división entre ambos poderes y transparentar sus transacciones, el gobierno de AMLO se ha rodeado de los empresarios consentidos del viejo régimen, se ha valido de las empresas de estos para avanzar los nuevos programas sociales y ha asignado más del 70 por ciento de los contratos federales sin licitación alguna.

En estos primeros meses de gobierno tampoco hay indicios de una nueva relación entre el capitalismo y las comunidades locales, o entre el capitalismo y el medioambiente, o entre el capitalismo global y el país. Como bien han observado los zapatistas, el gobierno de AMLO se ha mostrado apenas interesado en detonar proyectos económicos comunitarios y casi se ha obsesionado con abrir más terreno a la acumulación de capital a través de megaproyectos industriales y de infraestructura.

Menos interés aún ha mostrado en construir o vigorizar circuitos comerciales que aminoren la dependencia económica de México con Estados Unidos. Atrincherado entre sus fronteras, AMLO no parece tener, de hecho, más estrategia internacional que la de mantener a toda costa el acuerdo comercial con Estados Unidos, incluso si eso supone permitirle a Donald Trump dictar nuestra política migratoria. Igualmente preocupante es, ha sido, la actitud de su gobierno ante el medioambiente, al impulsar proyectos de desarrollo ambientalmente dudosos y apostar por una refinería que pone en riesgo 119 especies.

Pero no es solo que el modelo neoliberal persista: es que su embate contra el Estado ha cobrado nueva fuerza durante estos últimos meses. Los gobiernos anteriores atentaron contra la burocracia y el aparato de protección social con el pretexto de la “eficiencia administrativa”. Este gobierno —siempre dispuesto a justificar sus políticas con narrativas históricas— ha golpeado ciertos sectores del Estado con una coartada juarista: la austeridad republicana. En un primer momento, esa austeridad se batió —justa, necesariamente— contra los privilegios de los altos funcionarios. Poco tiempo después ya se ensañaba con instancias y programas del mismo gobierno que le había dado vida. Opuesto a aumentar y crear nuevos impuestos, el gobierno ha preferido liberar recursos para sus proyectos estelares recortando aquí y allá gastos y programas, ocasionando en el camino miles de despidos y episodios de desabasto. Particularmente dañadas se han visto áreas que el presidente no considera prioritarias: ciencia, tecnología, cultura.

Lo cierto es que no estamos saliendo, al menos no por lo pronto, del laberinto neoliberal. Parecería más bien que estemos entrando en una tercera etapa del neoliberalismo en México.

La primera duró poco más de diez años, de principios de los ochenta a mediados de los noventa, y fue la etapa de construcción y legitimidad del proyecto neoliberal, cuando el proceso de liberalización económica aún generaba consentimiento y esperanza. La segunda arranca en 1994 —tras la crisis económica que estalla a fines de ese año— y se extiende hasta 2018: aquí las políticas neoliberales son aplicadas ya sin el apoyo de la mayoría de los ciudadanos y sin siquiera un relato que consiga legitimarlas. Ahora, con AMLO, podríamos entrar en una nueva y temible etapa en la que el neoliberalismo persiste y se reproduce aun después de que ha sido decretada su muerte.

Hemos visto ya este desolador escenario en otros regímenes que se aseguran posneoliberales y que, en vez de transformar las condiciones de producción y acumulación, solo corrigen ciertos excesos del neoliberalismo. También se ha observado en esos casos que el discurso antineoliberal de sus dirigentes suele servir ante todo para ocultar la continuidad del dominio neoliberal y para proveer de legitimidad a medidas económicas que ya la habían perdido. Justo eso es lo que parece estar ocurriendo hoy en México. Y es una pena: el país necesita mucho más que una simple transformación retórica.

Aún le queda tiempo al gobierno de AMLO para rectificar. Debe hacerlo y colaborar en la tarea más importante de nuestra generación: pensar y construir un futuro más allá del paradigma neoliberal. Hasta ahora marcha en sentido contrario.

* Rafael Lemus es escritor y profesor asistente en California State University, Fresno. Es coeditor de “El futuro es hoy: ideas radicales para México”.

Publicado en NY TIMES

IMSS y Hacienda: Dos renuncias, dos cartas “bomba” para México cortesía de López Obrador

CDMX.- Primero fue Germán y ahora es Carlos. Las dos renuncias al gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador han sido estridentes y también están relacionadas entre sí.

En una carta el 21 de mayo pasado, Germán Martínez acusó recortes y operación de la Secretaría de Hacienda en el Seguro Social. Que funcionarios de esa dependencia operaban sobre sus atribuciones y facultades. Don Germán se fue y regresó a su escaño en el Senado.

En otra carta esta mañana, Carlos Urzúa, titular de Hacienda, acusa lo mismo: Imposición. En este caso, de funcionarios que no saben de la Hacienda Pública, y decisiones sin sustento en materia económica, revelando que las directrices se realizaban “sin tomar en cuenta los efectos” de las mismas.

Ambos documentos llevan un hilo conductor: la denuncia de que las decisiones económicas no están en Hacienda.

En fin, dos cartas públicas, una extensa y otra corta, pero igual de duras, estridentes e incendiarias. Dos cartas “bomba”.

Publicado en El Universal

El 64 % de los guerrerenses viven en situación de pobreza

En las palabras de Adam Smith… “No puede haber una sociedad floreciente y feliz en la que la mayor parte de sus miembros son pobres”, frase que no podría ser más cierta ante la realidad económica que vive nuestro país.

Con la pobreza en las tripas 22% de los mexicanos Por Angeles Aguilar.

Más allá de los desgastados discursos políticos y la pasarela de programas sociales que se implementan cada sexenio, las raíces de la miseria desgarran el tejido social y destierran cualquier esperanza de prosperidad.

Alrededor del 44% de los mexicanos vive en condiciones de pobreza, realidad que se exacerba en Guerrero con el 64%.

De hecho, de acuerdo con el reporte “En Cifras ¿Cómo Vamos?”, elaborado con los últimos datos disponibles por el observatorio de política pública México ¿Cómo vamos?, que comanda Valeria Moy, en 14 estados la cantidad de pobres supera al 40%, mientras que en la propia CDMX es mayor al 27%.

A su vez en materia de pobreza extrema, con un promedio nacional del 7.6%, aún queda todo por hacer. Sólo en Chiapas, Oaxaca y Guerrero arriba del 20% de los lugareños sufren más de 3 carencias sociales, amén de que reciben ingresos por debajo de la línea de bienestar básico…

No es pobreza poseer pocas cosas, sino dejar de poseer otras muchas… Además la pobreza tiene diferentes rostros. Uno de los más evidentes es la falta de un hogar donde vivir, situación en el que se ubican 12% de los mexicanos.

Nuevamente en ese renglón los más afectados son Guerrero, Chiapas y Oaxaca con 33%, 29% y 21%, respectivamente.

Sin embargo, en entidades de gran peso económico, como Edomex, Puebla y Veracruz, los llamados “sin techo” superan al 10% de sus pobladores.

De igual forma la pobreza atiza el elevado rezago educativo, el cual alcanza el 18% y de nueva cuenta hace ahínco en Michoacán, Oaxaca y Chiapas, en donde prácticamente el 30% de sus jóvenes viven bajo ese escenario.

Asimismo, las carencias por servicios de salud impactan al 17% de la población…

El hambre en las tripas… No obstante, el aspecto más abominable de la pobreza es la carencia por el acceso a la alimentación. Un lastimoso contexto en el que viven 22% de los mexicanos, que simple y llanamente no tienen que comer.

Ésta es sin lugar a dudas la más profunda de las miserias. Incluso en la CDMX que es la entidad mejor posicionada en el ranking esa condición afecta al 10% de la población, en tanto que en la mitad de los estados arriba de un 20% de sus pobladores llevan este mal en las entrañas.

Por si fuera poco en Guerrero y Tabasco la obscena situación impacta al 40% de las personas. De ese tamaño el reto…

Publicado en La Razón

Las 5 Actividades Económicas de Guerrero más Destacadas

Por TG.

Entre las principales actividades económicas de Guerrero tenemos el turismo, la agricultura y la ganadería. Pero también destaca el consumo de productos relacionados con la actividad turística.

El resto de las actividades están mucho menos desarrolladas. El comercio tiene una implantación desigual y la pesca se encuentra olvidada por el gobierno de extracción priísta que encabeza Héctor Astudillo.

PIB a la alza.

El estado de Guerrero se encuentra en un posición media-baja con relación a su producto interno bruto (PIB) si se compara con el resto de los que conforman los Estados Unidos Mexicanos.

Los datos oficiales afirman que en 2018 se encontraba en el número 19 de entre los 32 estados.

La excepción a estas cifras se encuentra en la zona de Acapulco, gracias al impulso del turismo.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Guerrero mostró un crecimiento anual de 1.9% durante el tercer trimestre de 2018, ocasionado por el comportamiento de las Actividades Primarias y Terciarias que progresaron 1.7 y 3%, respectivamente; mientras que, las Secundarias retrocedieron (-)2.4 por ciento,

De acuerdo a los resultados del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE), Guerrero obtuvo la posición 19 del total de la economía, con respecto a las 32 entidades federativas; asimismo, presentó una aportación de 0.03 puntos porcentuales al crecimiento nacional, ubicándose en el lugar 20 de contribución.

Las Actividades Primarias reportaron un avance anual de 1.7 por ciento, en tanto, las Actividades Secundarias registraron un retroceso anual de (-)2.4 por ciento y las Actividades Terciarias obtuvieron un crecimiento de 3%, siendo éstas las que más influyeron en el comportamiento de la entidad.

Las Actividades Primarias que incluyen la agricultura, cría y explotación de animales, aprovechamiento forestal, pesca y caza, reportaron una variación anual de 1.7% en el tercer trimestre de 2018, principalmente, por el comportamiento de la agricultura. Lo que originó que la entidad se colocara en el lugar 23 respecto al resto de los estados.

Las Actividades Secundarias corresponden a los sectores dedicados a la industria de la minería, manufacturas, construcción y electricidad, que en su conjunto reflejaron un decremento a tasa anual de (-)2.4% en el tercer trimestre de 2018, como resultado, principalmente, del descenso en la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final. Lo anterior, ocasionó que el estado se situara, en este rubro, en la posición 24 del total de las entidades.

Las Actividades Terciarias incluyen a los sectores dedicados a la distribución de bienes y aquellas actividades vinculadas con operaciones de información y de activos, así como con servicios afines al conocimiento y experiencia personal; además, de los relacionados con la recreación y con la parte gubernamental, entre otros. La entidad en estas actividades mostró un incremento anual de 3% en el tercer trimestre de 2018, motivado, en especial, por el comercio; por los transportes, correos y almacenamiento; por los servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas; por los servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles; y por los servicios financieros y de seguros. Derivado de este escenario, la entidad se ubicó en el lugar 15 a nivel nacional.

Por otra parte, para finales de 2018 la deuda pública se redujo en un 37.03 por ciento al reducirse en mil millones de pesos.

Las 5 actividades económicas principales de Guerrero:

1- Turismo

La actividad económica que deja mayores ingresos en el estado es el turismo, que aporta un alto porcentaje del PIB.

La situación geográfica y los atractivos culturales explican el gran éxito de esta zona entre los visitantes nacionales y extranjeros.

La principal zona turística forma el llamado Triángulo del Sol. Esta comprende el área ubicada entre Acapulco, Ixtapa-Zihuatanejo y Taxco.

Los datos oficiales de 2016 confirman su gran capacidad de atracción: 11 500 000 turistas más 59 cruceros visitaron esa parte de Guerrero. Los ingresos aproximados son de más de 30 millones de pesos al año.

El beneficio económico no se limita al dinero gastado por los visitantes, sino que es una gran fuente de creación de empleo, con 140 000 trabajadores.

Además, produce una gran dinamización del mercado interno, ya que numerosos sectores agrícolas, ganaderos o de pesca se benefician del incremento de las ventas.

2- Agricultura

La agricultura es otro de los sectores económicos claves para la economía del Estado, aunque la mayoría de la producción es para uso interno y no para exportación. Junto con la pesca, los datos señalan que casi 800 000 personas trabajan en este sector.

Los productos que más se cultivan en Guerrero son maíz, ajonjolí, café y copra, de la que es el primer productor nacional.

Guerrero es el segundo productor nacional de ajonjolí y el tercero de cacao y melón. El maíz es el principal cultivo del estado, con casi la mitad de sus tierras dedicadas a este.

La única zona que tiene excedentes y puede dedicar parte de la producción a la exportación es el área de Tierra Caliente.

3- Ganadería

La importancia de la ganadería se ve claramente en el dato que indica que el 39 % de su territorio está dedicado a esta actividad.

La producción principal se da en la carne de bovino, cerdo y leche de vaca. La mayoría se dedica al consumo propio dentro del estado, con poca capacidad exportadora.

En los últimos años se está desarrollando un programa para modernizar este sector. Igualmente se están introduciendo razas mejoradas y nuevas tecnologías productivas.

4- Minería

La tradición minera del estado de Guerrero proviene de la época de la conquista, aunque en las últimas décadas había perdido parte de su importancia.

Aún así, se calcula que está dentro de los cinco estados mexicanos con mayor actividad minera.

En la actualidad se está desarrollando un plan para devolver el esplendor a esta actividad, a la que se quiere convertir en la segunda en importancia económica tras el turismo.

En 2015 existían 705 concesiones mineras, destacando las minas de oro con un 71 % del total.

5- Comercio

Algo más de 50 000 personas se dedican al comercio en el estado de Guerrero. La mayoría en pequeños mercados con escasa repercusión económica en las cuentas generales.

Los principales productos dedicados a la exportación son los agrícolas, destacando las frutas tropicales. El gran mercado exterior son los Estados Unidos, donde también las artesanías son muy apreciadas.

Nota crediticia de #Guerrero, a la baja por limitantes financieras

Las finanzas del gobierno de Guerrero son un polvorín en la gestión del gobernador Hector Astudillo.

S&P Global Ratings bajó la calificación crediticia de emisor de largo plazo en escala nacional del estado de Guerrero a “mxBBB” de “mxBBB+”. Asimismo, revisó la perspectiva a Negativa de Estable.

“La calificación refleja nuestra opinión de que las condiciones socioeconómicas del estado limitan su flexibilidad y desempeño presupuestales. La alta dependencia de las transferencias federales etiquetadas y el uso de deuda de corto plazo mantienen la posición de liquidez vulnerable”, indicó la agencia en un reporte enviado a la Bolsa Mexicana de Valores.

La perspectiva Negativa refleja la opinión de que Guerrero presentará resultados presupuestales negativos en los siguientes 12 a 18 meses, los cuales podrían generar mayores presiones de liquidez y de endeudamiento.

Guerrero ha aumentado sustancialmente su gasto operativo en los últimos años, lo que derivó en resultados presupuestales deficitarios en 2018. La calificadora consideró que esta situación será difícil de revertir durante los siguientes 18 meses, en vista de menores transferencias federales extraordinarias (Ramo 23), en conjunto con ingresos propios estancados y presiones de gasto operativo.

“Nuestro escenario base asume que Guerrero presentará déficits operativos y después de gasto de inversión en torno a 0.8% de sus ingresos operativos y totales entre el 2019 y el 2021. Esta expectativa incorpora una disminución en el gasto de inversión a 1.4% del gasto total durante 2019-2021, desde niveles de 14% en años anteriores. Consideramos que el desempeño presupuestal de Guerrero es vulnerable y errático debido a su dependencia de las transferencias federales extraordinarias y la baja previsibilidad en sus gastos”, explicó S&P.

Estimó que el efectivo y equivalentes de libre disposición más la generación de flujo de efectivo de los siguientes 12 meses representarán sólo 24% del servicio de la deuda del año siguiente.

“El estado podría financiar parte de sus necesidades de liquidez por medio de incrementos en su deuda con proveedores, la cual estimamos podría sobrepasar el total de efectivo y equivalentes para el 2021. Esto podría reducir el margen de maniobra para hacer frente a eventos extraordinarios”, se lee en el reporte.

Pobreza

Guerrero está entre los tres estados más pobres de México. Las condiciones socioeconómicas están por debajo de los estándares nacionales e internacionales: la pobreza se ubicó en 64% frente a 44% a nivel nacional en el 2016.

“Debido a esto, Guerrero ha elegido implementar políticas públicas que prioricen las exenciones fiscales y eviten aumentos en las tasas impositivas. Esperamos que los ingresos propios se mantengan constantes entre el 2019 el y 2021 representando cerca de 3% de los ingresos operativos”, indicó S&P.

Publicado en El Economista

Guerrero tiene el salario más bajo de todo el país

El salario mínimo mexicano es insuficiente para sacar adelante a los 54.3 millones de connacionales en situación de pobreza. Es tan bajo, que con todo y aumento (a 102.68 pesos diarios) en 2019 seguirá siendo uno de los más precarios de América Latina.

Guerrero está marcado por los contrastes, tiene supuestamente una de las tasas de desocupación más bajas, pero ocupa el tercer lugar en el país en economía informal.

Tiempos de Guerrero.

Guerrero tiene en promedio los salarios más bajos del país, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, en promedio, las 159 mil personas ocupadas en el estado ganan menos de nueve mil pesos mensuales, en comparación con los 15 mil pesos que ganan en promedio las personas de Nuevo León.

Pero lo alarmante es que la mayoría de los trabajadores de Guerrero percibe un salario insuficiente para comprar la canasta alimentaria, además de que se registra la mayor tasa de informalidad y los niveles más altos de población por debajo de la línea de bienestar mínimo, o lo que los expertos llaman: la línea de pobreza extrema por ingresos.

Gran parte de la población ocupada en Guerrero se emplea en el sector informal: por un lado, se encuentra vulnerable por la condición de la unidad para la que trabaja y simultáneamente son económicamente endebles por el monto de las remuneraciones que perciben, según información de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En Guerrero de 1.4 millones que sí trabajan, por lo menos 1 millón (73.8%) gana como máximo 5,300 pesos; con el umbral de los 8,700 pesos, el coeficiente se posiciona en 86.8 por ciento.

¿Cuál es el salario aproximado de los mexicanos por Estado de la República?

Los ingresos mensuales en promedio son:

Guerrero: 8,700 pesos.
Tlaxcala: 9,520 pesos.
Zacatecas, Yucatán, Veracruz, Oaxaca, Nayarit, Morelos, Michoacán, Hidalgo y Colima: 10,000 pesos.
Chiapas: 10,430 pesos.
Tamaulipas y Puebla: 11,000 pesos.
Sonora: 11,440 pesos.
Sinaloa: 11,500 pesos.
Guanajuato: 11,606 pesos.
Tabasco, San Luis Potosí, Quintana Roo, Jalisco, Estado de México, Durango, Coahuila, Baja California y Aguascalientes: 12,000 pesos.
Chihuahua: 12,800 pesos.
Querétaro y Baja California Sur: 13,000 pesos.
Ciudad de México: 14,470 pesos.
Campeche: 14,957 pesos.
Nuevo León: 15,000 pesos.

Twitter @TiempoGro

#Acapulco arrodillado Por Monica Garza

En aquella época ya la vida nocturna había cobrado fama internacional, con sitios como el Armando’s Le Club y después el famosísimo Baby’O, que se convirtió en el centro de reunión de la socialité mexicana por décadas

Por Mónica Garza.

Al inicio de esta temporada vacacional —y contradiciendo a mi autoimpuesta disciplina de nunca viajar en temporada alta y menos a los sitios turísticos tradicionales— decidí confiar y pasar unos días en Acapulco, luego de varios años de no hacerlo.

¿En qué momento perdimos este paraíso? ¿En qué momento nos lo permitimos?, me pregunté en cada atardecer que pintaba el cielo de un naranja rosado espectacular, que cobija esas bahías que por décadas inspiraron a artistas, arquitectos y cineastas, a través de los cuales nuestro Acapulco hacía que el mundo entero diera una vuelta para terminar en sus playas.

Fue por décadas sinónimo de belleza, arte, sofisticación, deporte, fiesta y ¡libertad!, que fue lo más valioso que perdió. Porque un sitio donde uno recibe más de cinco recomendaciones de seguridad antes de salir a la calle o simplemente para tomar un taxi, es claramente un lugar que está secuestrado por el miedo, consecuencia de la violencia, que lo único que no se ha devorado es al mar…

Ese mar que meció la luna de miel de María Félix y Agustín Lara, la de John F. Kennedy y Jacqueline Bouvier, la de Elizabeth Taylor y Mike Todd, en aquella época de oro del Acapulco donde construían sus rincones de descanso celebridades como Mario Moreno Cantinflas, Diego Rivera, German Valdéz Tintán, Andrés García, Verónica Castro, Juan Gabriel y claro, Luis Miguel.

La primera gran producción cinematográfica que se filmó en la aún pueblerina costera de Acapulco, ocurrió en 1947 bajo las órdenes del gran Orson Wells, La dama de Shangai protagonizada por su entonces esposa Rita Heyworth.

Acapulco un día se pobló del glamour y la inversión de grandes capitales que encontrarían en el puerto inspiración, negocio y sobre todo seguridad, como fue el mítico caso en 1979 de Mohamed Reza Pahlevi, el sha de Irán, que viviría en México parte de su exilio, construyendo en Acapulco una legendaria mansión en el lujosísimo fraccionamiento de Las Brisas.

En aquella época ya la vida nocturna había cobrado fama internacional, con sitios como el Armando’s Le Club y después el famosísimo Baby’O que se convirtió en el centro de reunión de la socialité mexicana por décadas.

Hasta aquel 9 de agosto de 2005, cuando un cuartel de la policía preventiva fue atacado con una granada en Puerto Marqués, como si el crimen organizado anunciara de manera oficial su llegada al puerto.

En diciembre de 2006, casi 8 mil efectivos del Ejército, la Armada, la Policía Federal, la Fuerza Aérea y la extinta AFI se adueñaron de las calles de Acapulco con el fin de protegerlas. El resultado fueron 200 ejecuciones y decenas de ataques contra los elementos de seguridad.

De ahí en adelante se hizo común —en el que fuera el más importante puerto turístico de México— oír hablar de Los Zetas, del Cartel de Sinaloa, del Pacífico Sur, del Independiente de Acapulco, del Cártel del Golfo y células de La Familia Michoacana…

Pese a todos los esfuerzos para fortalecer la seguridad, la resistencia de los inversionistas inmobiliarios y empresarios de turismo, hoy la presencia del crimen organizado en el puerto se nota de otras formas.

Se nota en las calles, en el miedo de la gente, de los comerciantes, en los restaurantes, cuando “los malos” llegan a ocupar una mesa se nota, en sus mujeres tan hermosas como sometidas, que caminan de su mano, luciendo sus cuerpos esculturales, pero a sueldo, porque se nota… en sus coches, sus escoltas, sus nuevas casas, sus nuevas vidas, su estridencia se nota.

En marzo pasado, el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal colocó a Acapulco como la segunda ciudad más violenta del mundo, por encima de Caracas en Venezuela, manteniendo el lugar que tenía en 2018 con 110.5 asesinatos por cada 100 mil habitantes.

La Autopista del Sol, la carretera en eterna remodelación, se ha convertido también en uno de los caminos más peligrosos, que durante el año registra levantones y asaltos.

El Tianguis turístico es indudablemente uno de los respiradores del “Bello Puerto”, y algunos otros eventos que consiguen maquillar la tragedia, pero solo para unos cuantos…

En mi viaje a Acapulco disfruté enormemente la belleza de sus vistas incomparables y la bahía con sus atardeceres espectaculares; pero también respiré el miedo en el ambiente, caminé pedazos del paraíso abandonado y me contagié de la nostalgia y la tristeza de mucha de su gente.

¿En qué momento nos permitimos perder Acapulco? Ese que hoy, y desde hace muchos años, se alimenta de la esperanza de algún día ser rescatado, y mientras tanto, está arrodillado.

Publicado en La Razón

No cabe un alma más en #Acapulco: Se registra ocupación hotelera al 100%

¡Esta Chido! Turistas y locales inundan las playas del Puerto en esta Semana Santa 2019.

Acapulco está llenísimo y el ambiente festivo ya se siente en todas sus playas, así como también se empieza a sentir el desorden y para muchos arranca el viacrusis de Semana Santa.

Hay diversión y ambiente para todo tipo de presupuestos, pero una cosa si le aseguramos amigo lector, nadie pero nadie se salvará de los tumultos y de las aglomeraciones que surgen en estos días Santos.

Bienvenidos a ACAPULCO…

Miles de capitalinos viajan con la fé en alto para llegar al Puerto a tiempo.

Tiempos de Guerrero.

La Secretaría de Turismo de Guerrero informó la mañana de este 18 de abril que todos los destinos turísticos de la entidad están casi al 100% de su capacidad y en los próximos días alcanzarán su ocupación total.

En su cuenta de Twitter, el secretario de Turismo de la entidad, Ernesto Rodríguez Escalona, destacó que la ocupación hotelera en el puerto de Acapulco es ya de 84.8%, pero es en la Zona Dorada donde se registran los niveles más altos de estancia con un 92.2%.

De igual manera, las Zonas Diamante y Náutica registran una ocupación de 77.2 y del 65.8% pero entre hoy y mañana alcanzarán el 100 % de su capacidad.

Durante esta Semana Santa 2019 en Guerrero, se esperan recibir más de un millón 200 mil turistas.

Twitter @TiempoGro

Las casetas lucen simplemente atascadas.