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René Juárez le pide al Presidente Andrés Manuel López Obrador apoyar a empresas ante crisis por COVID-19

René Juárez Cisneros, coordinador del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la Cámara de Diputados, pidió al Gobierno de México apoyar a las empresas en el marco de la crisis por la pandemia de COVID-19.

Luego de que el presidente Andrés Manuel López Obrador rechazara dar apoyos fiscales a las empresas ante la emergencia sanitaria por el coronavirus, el legislador federal mencionó que tras la crisis, no habrá empleadores que contraten mano de obra.

“Por eso, apoyemos a nuestras empresas, escuchemos a los empresarios, a los pequeños, a los medianos, a todos, que solo quieren un poco más de tiempo para pagar sus impuestos”, expresó.

Juárez Cisneros advirtió que es crucial apoyar a las empresas desde ahora, pues hacerlo tarde traerá consecuencias a la economía de México.

El gobierno de la República tiene la respuesta. Hagámoslo ahora, a tiempo, no vaya a ser que cuando reaccionemos sea demasiado tarde y hayamos matado a la gallina de los huevos de oro”, aseveró.

Con información de López-Dóriga Digital.

Twitter @TiempoGro

Dejarán de surtir en México cervezas Tecate, Indio, XX y Heineken por emergencia sanitaria.

Grupo Heineken dejará de surtir sus diferentes marcas de cerveza en México por la contingencia sanitaria generada por la epidemia del COVID-19, confirmaron este miércoles fuentes cercanas al proceso.

Un ejecutivo de Heineken México, reveló que la empresa cervecera interrumpió hoy el levante de pedidos y distribución de mercancía, pues no está considerado entre los artículos de primera necesidad durante la contingencia por el COVID-19.

El representante detalló de manera telefónica que no se tiene certeza de cuánto durará este cese de actividades, por lo que podría tratarse de sólo algunos días.

Aunque hasta el momento la compañía cervecera no ha publicado ningún comunicado o comentario al respecto, a través del chat de Facebook aclararon que se mantienen a la espera de mayor claridad entorno a lo publicado el pasado martes en el Diario Oficial de la Federación.

En el portafolio del grupo figuran marcas de cerveza como Tecate, Indio, XX, Heineken, Carta Blanca, Affligem, Sol, Miller Lite, Lagunitas y Coors Light.

Alerta Sanitaria

El Gobierno de México decretó el lunes la emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor ante la epidemia del nuevo coronavirus en el país, medida que será aplicada hasta el 30 de abril.

En México suman mil 215 casos confirmados de coronavirus y 29 muertos, de acuerdo con el último reporte de la Secretaría de Salud federal. Mientras que en el mundo son más de 910 mil casos confirmados y más de 45 mil muertes.

Con información de El Financiero y 24 horas.

La ingobernabilidad, por #Covid19, se agravará por la incompetencia y terquedad de #AMLO.

Por Guillermo Valdez Castellanos.

Hace dos semanas me preguntaba en este espacio si, además de la crisis del covid-19 y de la recesión económica, tendríamos una tercera causa de la crisis de gobernabilidad debido a una gestión equivocada de los dos primeros fenómenos. Hay crisis de gobernabilidad cuando las capacidades (legales, presupuestales, operativas, etcétera) del gobierno son rebasadas, ya sea por demandas sociales y/o económicas de la sociedad, o por situaciones como la pandemia o una recesión económica.

En esas situaciones si no se toman medidas radicales para incrementar las capacidades del gobierno y aminorar las presiones sociales, la situación se deteriora aceleradamente, porque la falta de respuesta empeora la situación y además enoja a la sociedad, la cual incrementa las demandas, agravando la incapacidad gubernamental. Se entra a un círculo vicioso de deterioros político, social y económico que se retroalimentan mutuamente. Recuérdese que en materia de crisis económicas y políticas no hay fondo. Se puede seguir cayendo hasta niveles críticos. México vivió una crisis de gobernabilidad de gran magnitud después del terremoto de 1985.

Mi tesis es que la ingobernabilidad, producto del coronavirus y la recesión económica, se agravará debido a la incompetencia y terquedad del presidente Andrés Manuel López Obrador, que ha impedido diseñar y aplicar políticas pertinentes y adecuadas para incrementar las capacidades de su gobierno y para reducir las demandas sanitarias, sociales y económicas. Aún considerando que el manejo de la epidemia del covid-19 ha sido la correcta (lo cual está a discusión) es muy probable que el sistema de salud sea rebasado por el lamentable estado en que lo dejaron la cancelación del Seguro Popular y los recortes presupuestales.

En el campo económico, la negativa a poner en marcha un programa de medidas para mitigar lo más posible el impacto en las empresas y las personas de la recesión (mantener como única medida las transferencias monetarias de los programas sociales actuales es una vacilada), y a considerar una política agresiva de recuperación (que incluya entre otras cosas modificar las decisiones que han esfumado la confianza del sector privado), el país tardará dos o tres años en recuperar el nivel previo a la recesión. En las anteriores crisis económicas (1995 y 2009) las caídas del PIB se recuperaron en solo un año. Esta vez no será así gracias a la miopía de AMLO que ve a los empresarios como delincuentes de cuello blanco a los que tiene que saludar.

En pocas palabras, la incompetencia presidencial y de su gobierno agravarán el riesgo de un impacto prolongado de la epidemia y de una crisis económica de larga duración y ello va a multiplicar innecesariamente los daños sociales, económicos y políticos. Él mismo está matando su proyecto.

En la mañanera del lunes, cuando su gobierno estaba por declarar la emergencia nacional por el covid-19, el Presidente, de repente y sin venir a cuento, aseguró que “el mal que más ha dañado a México, el que más aqueja, el cáncer que estaba destruyendo a México es la corrupción y tenemos que desterrarlo”. Esta digresión no fue gratuita; es el reconocimiento involuntario de que lo único que él considera relevante de su misión como presidente es combatir la corrupción. Lo demás le es irrelevante. Si esa es su obsesión, ¿por qué no pide su cambio a la presidencia del Sistema Nacional Anticorrupción? Cuenta con mi voto.

Publicado en Milenio

“No habrá condonación de impuestos para nadie”: Andrés Manuel López Obrador.

Continúa el Presidente despreciando a la IP mientras es el país entra en su crisis más grave, algo no visto desde 1982.

El Presidente López Obrador dijo que frente a la crisis por coronavirus se tiene que proteger primero a los pobres y rechazó apoyos fiscales como lo solicitó la iniciativa privada. Esto, dijo, porque significarían menos ingresos y menos recaudación para el País.

“Para los que insisten mucho que quieren condonación de impuestos, porque así era antes, no pagaban los de arriba y utilizaban de excusa de la crisis, el no pago completo de impuestos se justificaba con el supuesto crecimiento económico, pero que sucedió durante todo el periodo neoliberal, no pagaban impuestos y no hubo crecimiento económico”, señaló en conferencia mañanera.

“Si decimos que no se pague el impuesto sobre la renta o que se reduzca ¿qué va a significar eso? menos ingresos, menos recaudación y ¿de dónde vamos a sacar para darle a los adultos mayores, a las niñas y niños con discapacidad, a campesinos y para otorgar créditos a las pequeñas empresas familiares”.

El Mandatario confió en que se logrará la recuperación económica ante la crisis en el país por coronavirus.

“Lo estamos viendo, quisieran, sectores económicos también, no todos, que aplicáramos las mismas recetas de antes: frente a la crisis, crédito del FMI; frente a la crisis, pedir que el pueblo se apriete el cinturón; frente a la crisis, subsidios fiscales; frente a la crisis, salvamentos, rescates, ya no, tenemos que proteger primero a los pobres, no pueden seguir habiendo Fobaproas y aquí es importante decir que muchas veces en política hay que optar, optar entre inconvenientes”.

“Hay que esperar, confío en que vamos a lograr una recuperación económica pronta porque tenemos bases muy sólidas, muy sólidas en cuanto a la participación del trabajo y la entrega de nuestro pueblo y otros elementos, nos ayuda mucho el que se haya aplicado con anticipación una política de bienestar en beneficio de los pobres, fíjense si no nos ayuda te estamos entregando el apoyo anticipada a los adultos mayores, tengo el reporte de hoy, llevamos 75 %, 6 millones de adultos mayores ya tienen sus recursos”.

Ayer, el sector empresarial lanzó un llamado al Gobierno federal para tener un respiro que les permita, sin dejar de cumplir con sus obligaciones fiscales, hacer frente a la actual crisis sanitaria por el Covid-19. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) solicitó diferir la presentación de la declaración anual, permitir el pago de impuestos en parcialidades y dar facilidades para el pago de luz, entre otros. Además urgió la emisión de un decreto a través del cual se otorguen diversas medidas de apoyo a las empresas.

Publicado en REFORMA.

“¿De qué vamos a vivir?”, se pregunta Patricia Juárez, una trabajadora doméstica. La crisis del coronavirus la ha dejado sin empleo.

El México que no sabe de coronavirus, pero sí de supervivencia:

Las manos redondas de Patricia Juárez Camacho, de 47 años, abren nerviosas una bolsa de mascarillas quirúrgicas en el andén. Mira a su alrededor y señala: “Me da pena. Ya verá, nadie las lleva”. Al abrirse las puertas, la observan unos 50 pasajeros cansados, con surcos oscuros bajo los ojos, pegados hombro con hombro, las manos aferradas a las barras metálicas, con la frente húmeda del sudor que ya traen y el nuevo, ese que se traspira en el Metro de Ciudad de México, porque la única ventilación que hay es la de unas ventanillas abiertas que dejan pasar el aire sucio de los túneles. La mascarilla se pega a la piel, y ahoga. La realidad subterránea de México no sabe de coronavirus, pero sí de supervivencia. Antes incluso de que se desatara la pandemia. Por eso todos miran a Patricia. En este punto de la capital, quien se coloca un cubrebocas es de los pocos afortunados que tiene menos cosas de las que preocuparse.

“Si no nos mata el virus, nos mata el Gobierno”, contaba Juárez unas horas antes de subirse al vagón, con una camiseta negra manchada del cloro de frotar toda la semana los baños y suelos de quienes se pueden permitir trabajar desde casa. Ella no. Tampoco los más de 52 millones de pobres que viven en México, casi la mitad de la población. O los casi 25 millones de habitantes que no tienen agua o luz en sus casas, según el Coneval. Donde vive Juárez en Ecatepec, un municipio a las afueras, en el Estado de México, llega agua una vez a la semana, dos horas.

Lávense mucho las manos, compren lo indispensable, no agoten los supermercados, que no cunda el pánico. En este barrio las recomendaciones de las autoridades suenan como de otro planeta. ¿Cómo se van a lavar mucho las manos si tienen que racionar el agua? Cuando los bidones que logran llenar en ese escaso tiempo se acaban, hay que comprar. Con qué dinero. “Nunca he comprado comida para más de una semana. Tampoco mis vecinos. Si se acaba acá, será por los saqueos. Nadie en este barrio tiene para más de un día”, responde Patricia Juárez desesperada.

—¿Cuánto gana al mes?

—¿Al mes? No sé.

En los barrios pobres de México nadie calcula cuánto gana más allá de un día o una semana. Por eso, las imágenes que se han visto en las colonias adineradas de la capital de familias llenando los carros de la compra de papel higiénico y leche para dos meses, no se verán en Ecatepec. En este municipio, cuando se anunció en enero de 2017 que subiría el precio de la gasolina y cundió el temor al desabasto, quemaron coches y desmontaron supermercados completos a mano armada. Aquí cuando hay pánico, no hay compras.

Juárez limpia seis casas a la semana. Seis días de trabajo de más de nueve horas para sacar a su familia adelante, por 2.300 pesos (menos de 100 dólares). Desde que su marido falleciera en un accidente de tráiler hace 12 años, ella es la única que mantiene a sus dos hijos pequeños, uno de 19 y otra de 12. Las otras dos mayores ya han hecho su vida. Con sus ingresos, el de 19 estudia Administración de Empresas en la UNAM. Además, a las seis de la mañana, coloca un puesto de galletas y yogures líquidos frente a una escuela infantil que hay en la puerta de su casa. Esto le permitía agregar unos pesos extra.

El colegio ha cerrado estos días, así que no hay puesto, y las clases de sus hijos se han suspendido. Serán en línea, han comunicado, como en el resto de países afectados por la epidemia del Covid-19. Pero en la casa de Juárez no había internet. Ahora, además de comprar el agua que les haga falta cuando se acabe cada semana, deben pagar más de 400 pesos para tener Wifi, unos 20 dólares. “Un día de trabajo”, señala resignada.

Hasta el domingo de la semana pasada, Juárez solo había sabido del coronavirus por las noticias. Ese día fue a trabajar a un barrio de clase media de la capital, en la colonia Narvarte. Ni siquiera le abrieron la puerta. Desde la ventana, la señora de la casa donde trabajaba ese día le explicaba por qué no podía entrar. “Tenemos miedo a que nuestro hijo se contagie. Ya no puedes venir más, Patricia. Toma lo del día por las molestias”, recuerda Juárez que le dijeron. Y con 400 pesos enrollados en el bolsillo, lo que cuesta solo el Internet de su hijo un mes, se regresó en Metro y autobús a su casa. Nada más. “¿De qué vamos a vivir este tiempo?”, se pregunta.

Tres de las seis casas para las que trabajaba le han dado el dinero de un mes, aunque no vaya a ir a trabajar. “Si no consigo más, no comemos”, cuenta en voz baja con lágrimas en los ojos desde la cocina de su casa, mientras sus hijos ven la televisión. Tanto ella como otros millones de vecinos dependen de la buena voluntad del patrón, de su caridad. Como si trabajar toda la vida no les concediera el derecho fundamental de sobrevivir.

México, con 367 casos confirmados y cuatro muertos, ha pedido a la ciudadanía que no realice las actividades que no sean indispensables, se suspendan eventos masivos y si pueden, se queden en casa. Si tienen síntomas —tos seca, fiebre, dolor corporal— llamen a las líneas de asistencia de los hospitales públicos y esperen para realizarse una prueba.

Juárez no tiene celular porque en el autobús que toma cuando se acaba la línea de Metro para llegar a su casa asaltan con pistola un día sí y otro también. No merece la pena comprar cada semana uno nuevo. Es diabética y en enero estuvo ingresada en el hospital por una gripe. Si se enferma ella de nuevo o su familia, no tienen acceso a la Seguridad Social, como más de 71 millones de personas en este país. Si tienen que ir al médico, pueden acceder a los hospitales de los pobres que no cotizan (casi el 60% de la población), donde lo único que no se paga es el doctor, pero el paciente tiene que comprar hasta las jeringuillas.

Los expertos han vaticinado que la crisis golpeará a México a finales de marzo o principios de abril, el parón de actividades puede ser total, como ha sucedido en otros países europeos. Juárez intentará buscar trabajo de lo que sea en estas semanas, todavía no ha pensado en qué. Con lo que sus patrones le han dado comprará frijoles y latas que duren el mayor tiempo posible. Ni ella ni sus vecinos agotaran las reservas de los supermercados de su barrio. “Pinches chinos, qué les costaba hervir al murciélago”, le contaba su hijo y ella todavía se ríe cuando recuerda el chiste.

Por Elena Reina para El País

Opinión: Apocalipsis Hotelero.

Hotel Habita.

Por Federico Pérez Cruz.

Citado en cierto hotel de la Ciudad de México, de cuyo nombre no quiero acordarme, constaté una realidad apabullante. Digna de un filme apocalíptico. O una novela distópica. Las hosterías de la Capital transformadas en pueblos fantasma. Sin huéspedes. Cual cascarones huecos. Vacíos y deshabitados. Por un lado, el miedo y, por el otro, las recomendaciones sanitarias contra el Covid-19 los mantienen francamente despoblados. Según reporta la Asociación de Hoteles de la Ciudad de México: hoy, con 20 hoteles cerrados; con una desocupación general del 90 por ciento; con nueve de cada diez habitaciones vacías. Y siendo aún peor el pronóstico que no apunta hacia una mejoría inmediata, sino todo lo contrario. Pues la crisis del coronavirus recién comienza. A la vez que hoy se anunció una cuarentena absoluta para toda la población capitalina durante todo el mes de abril.

Mala cosa. Más bien, malísima y pésima. Pues los empresarios hoteleros de la CDMX generan, por sí solos, año con año, el 8 por ciento del PIB capitalino: unos 118 mil millones de pesos; casi 5 mil millones de dólares. Y procuran empleos formales -empleos permanentes, que sí pagan impuestos- a más de 1 millón 300 mil personas, día tras día. Fungiendo como auténticos líderes creadores de riqueza humana y material. De bienestar personal y familiar. Brindando estabilidad a la sociedad y al erario público, atendiendo a millones de turistas nacionales y extranjeros, incansablemente. Siempre en apego a la ley.

De ahí, lo matemáticamente raro e incomprensible en el actuar del Gobierno capitalino. Que, bailando al ton y son de la canción orquestada desde el Palacio de Nacional, no accedió a las solicitudes de ayuda, de auxilio urgente y socorro indispensable, presentadas formalmente por los empresarios hoteleros. Peticiones simples, razonables y necesarias para sortear la presente crisis que pone en riesgo los empleos y el sustento de más de un millón de familias capitalinas. Incluida la suspensión provisional temporal y extraordinaria de algunos impuestos gravosos: como el impuesto sobre nómina o el impuesto sobre hospedaje. Entre otras peticiones, también denegadas, como el acceso a préstamos expeditos de Fondeso, Nafinsa y Bancomext.

Uno se pregunta: ¿de verdad, el Gobierno prefiere arriesgarse a perder el 8 por ciento de su PIB a la vez que regala 500 millones de pesos para “créditos” sin intereses? Créditos más simbólicos que útiles. “Más atole que dedo”, como diría mi abuelo. Y que, dada la presente recesión, aunada a la inflación, a duras penas serán suficientes -muy, si acaso- para comprar unas cuantas gotas más de gel antibacterial.

Sin duda, en momentos como estos, de grandes crisis, lo que se exige del Gobierno es la astucia y la sagacidad financiera. La sabiduría para sacrificar sus programas electorales, por el auténtico bien de la población. Y no a la inversa. Dice el dicho: “cuida la recaída, que es peor que la enfermedad”.

Publicado en Reforma

En lugar de ofrecer serenidad y confianza, AMLO se dedica al desplante Por Jesús Silva Herzog Marquez.

    • Aunque se resista a reconocerlo, el legado del presidente López Obrador se juega en las próximas horas.

    Se acercan días muy oscuros para México. Debemos aceptar que no hay escapatoria. Me temo que, si la voz más sensata del gobierno nos advierte que estamos ante la última oportunidad es porque ésta ya se nos ha ido de las manos. Pero la urgencia es sentida por todos, menos por el presidente de la República. Andrés Manuel López Obrador se ha entregado a la provocación. En lugar de ofrecer serenidad y confianza, se dedica al desplante. Si hay algo que fastidia a mis enemigos, lo haré mil veces. Si recibo una recomendación de los expertos, me burlaré de ella con mi conducta cotidiana. Yo, el supremo, no pretendo sujetarme a consejo de nadie.

    ¿Qué valor tiene la voz de un hombre que recomienda quedarse en casa, cuando pasa el fin de semana en la gira más absurda de su sexenio, a más de 2,700 km de distancia de su domicilio? Los errores y las imprudencias no ceden. Por el contrario, se incrementan. Eso es lo que hemos visto: la radicalización de la imprudencia. Acosado por las circunstancias, el Presidente se envalentona y tira al barranco lo que queda de su ascendiente popular. Estos eran tiempos para reinventarse, para adaptarse a la nueva circunstancia, pero el Presidente lleva su obstinación al extremo. Resulta inconcebible que, precisamente en estos momentos en que necesitamos a un jefe de Estado responsable y juicioso, el presidente de la República salude pública y afectuosamente, con visible cercanía, a la madre de uno de los criminales más siniestros de la historia reciente del país. Como adolescente caprichoso, López Obrador hace lo que se le da la gana sin medir las consecuencias. No solamente es irresponsable, parece esforzarse en proyectar su irresponsabilidad a los cuatro vientos. En su frenesí de provocaciones, el Presidente no hace más que correr al aislamiento del loco.

    Reescribo velozmente este artículo ante las revelaciones de su encuentro de ayer por la tarde. En la versión inicial de este texto imaginaba que, aunque resultara poco realista, había que insistir en la posibilidad de reinventar el gobierno ante la emergencia. Sugería la posibilidad de cambiar la conversación para hablar de lo que importa hoy: el presente y el prójimo. Tal vez la gravedad de la coyuntura pudiera alentar la concentración en lo urgente. Pero la frenética sucesión de desplantes de este fin de semana, la abominación del saludo fraternal del domingo es para poner los pelos de punta a cualquiera. Esto no es una insensatez: es una provocación. Frente al aviso de la peor tormenta sanitaria y económica de la historia contemporánea de México, el capitán del barco suelta el timón para pasearse por la cubierta del barco tocando el violín, diciendo insensateces, deleitándose con la manera en que incordia a la tripulación y a todos los pasajeros. Sé que no les gusta a mis adversarios, pero mírenme a mí, tan despreocupado.

    El virus lo cambia todo. No será una ventisca pasajera, una tormenta que azota, deja muertos y se va. El México que salga de la emergencia sanitaria poco tendrá que ver con el que recibió el 2020. Los planes de la administración, históricos para unos, absurdos para otros, perdieron sentido. Hasta los más ardientes defensores del proyecto de López Obrador lo admitirían. Pero el Presidente se ha instalado en la negación. No se ha dignado siquiera a cambiar su agenda, ni mucho menos se ha dispuesto a cambiar su discurso. Le parece más importante en este momento viajar miles de kilómetros para supervisar las obras en un gimnasio que coordinar la respuesta ante las catástrofes que vienen. Prefiere lanzarse contra los enemigos de su obsesión que dar al país un mensaje de sensibilidad y firmeza.

    Aunque se resista a reconocerlo, el legado del presidente López Obrador se juega en las próximas horas. No será el partero de la Cuarta Vida de la patria, pero podría ser el digno Presidente de la emergencia. Cada vez parece más improbable que esté a la altura. Su gobierno ha quedado irremediablemente sellado por la pandemia y la recesión que vendrá. No corresponde al gobernante el lujo del artista que escoge libremente asunto, material y tono. Al político le toca encarar la realidad que tiene enfrente, no la que esperaba encontrar. Eran tiempos para la adaptación, no para la obstinación. Al terco le correspondía, en esta prueba, ejercitarse en la virtud contraria: agilidad. Insistir será ahondar en el fracaso. Incapaz de reinventarse y tocar realidad, todo indica que el gobierno, será cómplice y no atenuante de la catástrofe.

    “La mayor peste es la corrupción” insiste López Obrador y defiende saludo a madre de narcotraficante.

    ¿Qué dijo AMLO en la conferencia de este 30 de marzo?

    Durante la conferencia de prensa matutina de este lunes 30 de marzo de 2020, ofrecida por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) desde Palacio Nacional, se abordaron los siguientes temas:

    • El presidente adelantó que hoy, a las 13:00 hrs, habrá reunión del Consejo de Salubridad General para hacer un balance y aprobar las medidas que se aplicarán para que la ciudadanía se quede en casa. No aclaró si el piensa hacer lo mismo o si cancelaría sus giras.

    • AMLO felicitó a todos los mexicanos por su apoyo en este momento de la emergencia sanitaria. No hizo comentarios ni contestó preguntas de porqué el no respetaba la “san distancia”

    Pese a la grave crisis sanitaria, AMLO insiste en que «la peste más funesta y trágica de México ha sido la corrupción, no lo olvidemos».

    • López Obrador reiteró que no se suspenderán las obras del Tren Maya, Santa Lucía, ni de la refinería de Dos Bocas pese a la quiebra técnica de Pemex.

    • AMLO comparó las acciones de su gobierno con la de Estados Unidos. Dijo que el presidente Donald Trump anunció un plan de reactivación económica de 350 mil mdd, de los cuales la mayoría se estregará directamente a la gente, «como lo estamos haciendo aquí». Sin embargo no dijo cuándo ni cómo se aplicaría ni quiénes serían los beneficiados con estas acciones. Todo continúa siendo muy ambiguo con el Presidente en sus conferencias mañaneras.

    • Sobre el video que circula en redes sociales, AMLO confirmó que sí saludó a la mamá de Joaquín «El Chapo» Guzmán y nuevamente expresó “La peste funesta es la corrupción y no una señora de 92 años, independientemente de quién sea su hijo”, argumentó el presidente. Indicó que la mamá del Chapo le pido en una carta que gestioné ante el gobierno de Estados Unidos un permiso especial para que pueda visitar a su hijo antes de morir. ¿Usted se imagina al Presidente de Estados Unidos saludando de la mano a la madre de Osama Bin Laden o ayudando a la mamá de un terrorista para que vea a su hijo en la cárcel? Nosotros tampoco. Y remató diciendo que será la cancillería quién gestione la ayuda para la mamá del narcotraficante mexicano.

    • Sostuvo que se hizo patente el acoso que sufre en su giras.

    • El presidente descartó el uso de la fuerza pública como medida para combatir el coronavirus: «no estado de sitio, no autoritarismo».

    • AMLO indicó que presentará un plan de apoyo económico que considera: mantener y reforzar los programas de bienestar; bajar el precio de la gasolina (sic) y un millón de créditos para pequeños negocios. Cómo podemos ver más mentiras y engaños, porque y todos sabemos que el precio de la gasolina no lo puede bajar el Presidente, ya que esté está regulado por el mercado internacional. Sus programas de bienestar son los mismos de siempre y su ayuda a pequeños negocios es básicamente una ayuda para aquellos negocios que no pagan impuestos. Porque los que de verdad pagan impuestos y generan empleos en el país están siendo cortados de este rescate.

    Lo vemos y no lo creemos. Sin duda el país esta en manos de los peores. Los mexicanos estamos viviendo una película de terror con este señor.

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