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La mujer más rica del mundo.

Christy Walton, el verano pasado.

Por Fernando Miñana.

Christy Walton podría comprarse un coche cada día. O una casa. O lo que le diera la gana. Esta estadounidense de 59 años es la mujer más rica del mundo. Su fortuna, según acaba de anunciar ‘Forbes’, es de 38.200 millones de dólares gracias a que posee el 48% de las acciones de Wal-Mart, la cadena de supermercados más potente del planeta.

Esta mujer, en realidad, es la heredera de esta gran fortuna que pertenecía a su marido, John T. Walton, un ex boina verde que murió en 2005 en un accidente de avión. Su esposo era uno de los hijos de Sam Walton, el fundador de la empresa en 1962. Sus hermanos, implicados, como Christy, en los supermercados, también figuran en la cúspide de la famosa lista de Forbes. Si ella es la octava fortuna del mundo, Jim Walton, con 36.600 millones, es la novena, por delante de sus otros hermanos: Alice (35.200) y S. Robson (35.100). Vamos, que son la familia con más dinero del mundo.

La cuñada Christy posee también el 30% de First Solar, una empresa de energía solar que creó su marido al volver de Vietnam, adonde fue después de alistarse al ejército como voluntario. Su mujer tiene auténtica alergia a la popularidad y huye de cualquier acto público. Aunque tuvo que hacer una excepción cuando resultó premiada la película que produjo: ‘Bless me, Ultima’. La melancolía le hizo auspiciar el salto a la pantalla de un libro sobre la II Guerra Mundial que le marcó de joven.

La mujer más rica del globo prefiere vivir sin estridencias en sus dos tranquilas residencias: Jackson (Wyoming) y La Paz, la capital de la Baja California. Allí decide a quién ayudar. Pues una de sus principales ocupaciones es perpetuar la vasta labor filantrópica de su marido. Sus fijaciones son el medio ambiente, la protección de los animales y, sobre todo, la educación. Ella y su vástago tienen fama de supervivientes. Christy sufrió una neumonía antes de enviudar que casi le cuesta la vida y Lukas superó un cáncer con tres años.

Mucho más glamurosa es la vida de su cuñada Alice Walton (64 años), convertida en una de las mayores coleccionistas de arte del mundo. Un día, Alice cogió un mapa de los Estados Unidos y dibujó un círculo en cada lugar donde había un destacado museo de arte. Entonces descubrió que había un agujero de 450 kilómetros en Arkansas, el estado de la familia Walton. La potentada se propuso hacer un milagro, levantar un magnífico museo en medio de la nada. Alice convenció con su chequera al arquitecto israelí Moshe Safdie, quien construyó en medio de un barranco de las montañas Orzak el Crystal Bridges Museum of American Art en Bentonville (Arkansas), varias naves con forma de armadillo. Alice lo llenó de valiosas obras de Warhol, Rothko, Pollock…

Su pasión por el arte fue madrugadora. Con 11 años reunió dinero vendiendo palomitas en la calle para poder comprar una impresión del ‘Desnudo azul’ de Picasso. Y con su madre, Helen, se marchaba a los exuberantes parques de Yellowstone o Yosemite a pintar. Wal-Mart le importa menos y solo acude a una reunión al año.

Ranchos y bancos

A Alice también le va la vida tranquila. Quizá porque en 1983, durante un viaje a Acapulco, sufrió un accidente con un jeep, se rompió una pierna y se le infectó un hueso. Necesitó 22 operaciones para volver a andar. Aunque una leve cojera le recuerda aquel traspié. Su lugar ideal es el remanso de paz que disfruta en Millsap, una aldea de 400 habitantes donde tiene un rancho en el que le gusta contemplar el horizonte desde su innegociable mecedora o buscando algo más de adrenalina entre los caballos que cría. Allí también le encanta cocinar sus afamados frijoles para todo el personal, al que considera su verdadera familia.

Los otros hermanos complementan su participación en la enorme cadena Wal-Mart, que cuenta con 11.000 tiendas (Mercadona, por ejemplo, suma 1.500), con otras empresas. Jim Walton, el pequeño, casado y con cuatro hijos, es el presidente y director general del Arrest Bank, que tiene sucursales en Kansas, Arkansas, Oklahoma y Missouri.

El mayor, S. Robson Walton (70 años), es el presidente de Wal-Mart y el centro de las críticas por los bajos salarios que perciben los trabajadores de los supermercados. También posee una participación en los hoteles Hyatt. Pero en Estados Unidos muchos le conocen por ser el hombre que estrelló el exclusivo Shelby Cobra Daytona Coupé, un deportivo que costó 15 millones de dólares. Una broma para los Walton.

Via: http://www.diariosur.es/gente-estilo/201410/13/mujer-rica-mundo-20141013151038.html

De Acapulco Tropical al #Acapulco Shore.

De Acapulco Tropical al Acapulco Shore.

Por Déborah CorderoTiempo de Guerrero.

Dando un recorrido por la televisión con control en mano, llegué al nuevo escaparate de Acapulco y de verdad que luce bien.

Me gustó la imagen del puerto, el bastión económico de Guerrero, y es la que se observa en Acapulco Shore, que transmite MTV Latino.

Sí, es bella la imagen porque únicamente se ven -estratégicamente planeadas por el productor, director de cámaras y editores, supongo- , las tomas desde el mar hacia la zona costera.

El zoom in que lanzan desde mar adentro para la residencia que alberga a no sé cuántos “jóvenes” que no aportan nada a la programación, es por demás atractivo para los que observan la emisión en las ciudades de México u otros países, que carecen de sol, mar y arena.

Los fundidos con las puestas del sol desde cualquier parte del puerto son maravillosos, sin duda, y los explotan muy bien.

Las transiciones con la soleada franja de arena de la Bahía de Santa Lucía y la de Puerto Marqués, son una delicia visual.

Y es lo único atractivo del programa… Pero ese no es  el Acapulco real.

Acapulco real,  el de Caleta, Pie de la Cuesta, Barra Vieja, la Costera.

El de las calles intransitables y sus camiones obsoletos por el Centro y los taxis correlones de la Escénica.

El que se ve, no es el Acapulco “ciudad del Vocho” que la mayoría padece, pasando la caseta de La Venta o al salir del Maxitúnel en la avenida Cuauhtémoc.

Sin embargo, es el Acapulco que trata de vender y en el que han basado la estrategia turística los que han sido responsables de la Secretaría de Fomento Turístico: Graciela Baez Ricardez y Javier Aluni Montes, por mencionar a los últimos.

Cuando sonaba ‘Que bien que toca’, gloriosa canción de Acapulco Tropical, se podían hacer tomas en cualquier parte del puerto.

La película de Cantiflas, como “El Bolero de Raquel”, dan fe de ello. Otras más con Lucha Villa, Alejandra Guzmán y hasta “El Chavo del 8”, lo pueden atestiguar.

Años más atrás, Elvis Presley recorría las calles cercanas al Zócalo.

Lo mismo se podía grabar una pieza televisiva o cinematográfica en Caleta, La Quebrada o Costera Vieja.

Ahora esos sitios no tienen, realmente, mucho qué ofrecer a las grandes producciones.

Así, la opción de un canal como MTV es meter a hombres y mujeres a una residencia de Pichilingüe, sacarlos en camionetas cuando cae la noche, volverlos a meter a una discoteca –llenarla para grabar- lleváserselos antes de que amanezca y por la mañana encerrarlos tras una barra en un club de playa en la Costera; e iniciar la misma rutina al caer la noche.

Es cierto, es la naturaleza del programa: el reventón que aguanten “esos ratoncitos de laboratorio televisivo”.

Pero, ¿qué le deja al puerto, a Guerrero, ser extra para atraer turismo? –No mucho.

El nombre de Acapulco no tiene que buscar posicionamiento, porque es uno de los más recordados turísticamente hablando y desde hace unos años por su condición insegura, es más famoso que cualquier otro.

Acapulco no es un lugar desconocido en nombre como Bahía de Banderas, al que haya que presentarlo a través de estos programas.

 A este programa lo mismo le daría llamarse Vallarta Shore, Bacalar Shore o Zipolite Shore.

Para Acapulco, el reto sería difundir una imagen de cordialidad para la gente que observe esta programación y sepa que la ciudad está lista para recibirles en cualquiera de sus rincones.

Brasil lo logró, por recordar un caso de éxito. Durante la Copa del Mundo se difundieron muchas entregas periodísticas y de entretenimiento desde las favelas.

Los rostros, lastimados por la pobreza y la inseguridad de esas colonias, consiguieron mostrarse atentos y felices de poder recibir a los turistas.

El impacto mediático con ese fin, el de procurar turismo, llegó al punto de que el gobierno apoyó a varios de los habitantes de esas zonas para que pudieran recibir, ya sea vendiendo comida e incluso alojamiento, a los turistas que llegaron con ganas de conocer las famosas favelas de Río.

Dudo que ahora los hoteles de Pie de la Cuesta o cerca de la Barra de Coyuca tengan huéspedes.

¿Cuál es la diferencia? Las políticas públicas en materia de turismo.

En Acapulco, en todo Guerrero, no las hay.

Acapulco Shore y los programas que se graban en el puerto podrían dejar más que dos o tres días de ocupación y bonanza; siempre y cuando la imagen que se trabaje con el fin de difusión sea integral.

Javie Aluni no puede estar planeando con su mirada desde Las Brisas, no.

Como tampoco lo hizo Graciela Baez, medio tiempo en el DF y el resto en Acapulco (quizá el 5 % de este tiempo desde una discoteca de la Costera). No

Muestra de ello es la reciente emisión de X Factor Gran Bretaña, que se realizó en Cancún y parte en un hotel de Xcaret.

El asunto muy sencillo: Mel B, la ex Spice Girl, se instaló por casi un mes con sus seis pupilos del reality musical, para ensayar en una residencia en Cancún.

Los demás jueces se fueron a destinos como Niza, Bermuda y Las Vegas.

Tras las primeras emisiones de los programas desde las casas de los jueces en el mundo, se reportó en el Daily Mail que habían subido las búsquedas online de viaje, a todos esos sitios.

Sorpresivamente Cancún tuvo un incremento en estas búsquedas, del 460 por ciento.

Si de ellas se concretan la mitad, definitivamente habrá un incremento del turismo británico hacia ese destino de Quintana Roo. El efecto Spice Girl, fue ese.

¿Habrá un efecto –medible- de Acapulco Shore?

No se sabe y difícilmente les preocupará esto en la Sefotur.

Así que a seguir disfrutando del sol y el mar, que  “lo que natura no da, Salamanca no presta”

Twitter @DebCordero

Cuando #Acapulco era El “Top Jet Resort” del mundo.

Acapulco Circa 60s

Más allá de la belleza natural de sus paradisiacas playas, si hablamos de moda, glamour y el arte de disfrutar la buena vida, Acapulco cuenta con un legado histórico que lo convirtió durante años en el destino turístico más codiciado.

Entre los años 50’s y 70’s , la Perla del Pacífico, como también se le conoce a este puerto, fue el lugar de escape predilecto de celebridades, millonarios y socialités de todo el mundo. Y es que para los turistas extranjeros, Acapulco representaba un edén lleno de colores, música, tragos exóticos y gente hermosa paseándose en traje de baño. En un abrir y cerrar de ojos, los miembros del ‘jet set’ se habían instalado en el puerto alquilando villas, yates y celebrando por todo lo alto las más exclusivas fiestas.

En su canción “Come Fly With Me”, el legendario Frank Sinatra (quien junto con el ‘Rat Pack’ era un asiduo visitante del puerto) describe Acapulco como el destino ideal para una luna de miel, consejo que John Kennedy y Jackie O tomaron en cuenta al elegirlo para sus vacaciones de recién casados, al igual que Brigitte Bardot y Gunter Sachs.

Slim Aarons
Alberca del Villa Vera en los 70s.

Otra famosa que se dejó cautivar por el encanto de Acapulco fue la actriz Elizabeth Taylor, quien contrajo matrimonio con Mike Todd (el tercero de sus ocho esposos) en el popular destino turístico.

Judy Garland, Harry Belafonte y el Baron de Rothschild también se consagraron como visitantes frecuentes del lugar, y fue el mismo Elvis Presley quien ayudó a catapultar la fama y la belleza del hogar de “La Quebrada” con su película “Fun in Acapulco”, grabada en 1963.

slim aarons, las brisas, acapulco
Hotel Las Brisas en Acapulco en los 60s.

Todo ese desfile constante de celebridades, aunado a la magia del lugar, lograron que en 1967 la revista “Life” nombrara Acapulco como el “Top Jet Resort”, un título que ilustra a la perfección aquellos días de gloria en los que las más grandes estrellas internacionales se dejaban seducir por la brisa del mar y el calor del sol acapulqueño.

Ale Higareda @Malvestida

#Acapulco: La Historia detrás del caso de Sofía Bassi (Documental)

Por el Marques de Puerto Marques.

Sofía Bassi fue una famosa pintora en México que fue acusada de asesinar a su yerno.

Era el año de 1968 en Acapulco. Cuando en su gran finca localizada en el selecto fraccionamiento de Las Brisas, Sofia Bassi disparo contra el esposo de su hija, el conde italiano  Cesare D’Acquarone,  cuando este nadaba en la piscina. Ella indico se trato de un accidente (le dio cinco disparos)  y fue condenada por homicidio. Otra teoría es que fue su hija quien lo asesino al descubrir abusaba  sexualmente de su hermano menor, y entonces Sofía se echo la culpa.

Su hija Claire Diericx, condesa de D’Acquarone era una de las mujeres mas bellas de sociedad nunca dejo de amar al conde, casi  al final de su vida perdió la vista por una enfermedad.

Aunque artistas  de la plástica exigieron en su época la libertad para Sofía Bassi por considerar que violaron sus derechos,  fue encarcelada, ahí en la cárcel le fue asignada una celda especial, con algunos  beneficios, se dicen pagados por su familia y la libertad de pintar. Sus obras la firmo entonces con las siglas E.L.C (en la cárcel) y su talento fue avalado por el pintor Jose Luis Cuevas al calificarla como una de las pocas obras que logro conmoverlo.

David Alfaro Siqueiros la visito en la cárcel y le dejo como mensaje: “Solo los grandes artistas se superan en el dolor de la cárcel”.  Bassi pudo salir de la cárcel a la mitad de su condena gracias a cambios  en la ley.

Murió a los 85 años de edad y fue sepultada en un sarcófago oval que ella misma diseño y pinto, porque además de sus oleos usaba huevos como lienzo como una metáfora del origen.

Twitter @TiempoGro

When #Acapulco Was All the Rage: Elizabeth Taylor, Ronald Reagan and Other A-Listers in #Mexico

Dolores del Rio
Mexican film star Dolores del Rio was photographed by jet-set chronicler Slim Aarons in Acapulco in 1952.

This story first appeared in the March 21-28 issue of The Hollywood Reporter magazine.

While the name still vibrates with the promise of pleasure and excitement, Acapulco has tumbled precipitously from its perch as one of Hollywood’s most glamorous, sun-kissed playgrounds. A victim of Mexico’s drug wars, the Pacific coast seaport regularly makes lists of the world’s most dangerous cities, with 143 homicides per 100,000 residents in 2012 (Los Angeles had eight per 100,000 residents).

Ronald Reagan and wife Nancy in 1971
Ronald Reagan and wife Nancy in 1971. Reagan and wife Nancy visited Acapulco in 1971 while he was governor of California.

But in its heyday, beginning in the late 1940s, it was a preferred getaway for film’s marquee names, a place where Rita Hayworth celebrated her 28th birthday on Errol Flynn‘s yacht, Elizabeth Taylor and producer Mike Todd married (with Debbie Reynolds as matron of honor and Eddie Fisher as best man) and a group of stars including Johnny Weissmuller and John Wayne bought and ran the Los Flamingos hotel as a private club. In 1963, Hollywood promoted Acapulco to the world in Elvis‘ romantic caper Fun in Acapulco. The Flintstones even coveted trips to “Rockapulco.”

On Nov. 19, 1946, Hayworth belatedly celebrated her birthday during a small party aboard the yacht Zacha, owned by Flynn. From left: Flynn; his wife, Nora; Hayworth; the actress’ husband, Orson Welles; and unidentified guests.

Bob Mathias with Debbie Reynolds and Celeste Holm
Bob Mathias with Debbie Reynolds and Celeste Holm Olympic decathlon star Bob Mathias with Reynolds (left) and Holm during a Christmastime vacation in 1952.

In the optimistic years after World War II, Acapulco came to represent the very idea of vacation. According to writer William Norwich, who wrote the introduction to the 2007 book Poolside With Slim Aarons, a photographic tour of resort havens beloved by the jet set, “Recovery, upward mobility, new money and jet-speed air travel meant that the rich could follow the sun.” What appealed about Acapulco was its informality. “Whereas places like Palm Beach were entrenched in tradition, that’s not what the rich wanted in the jet-set heyday,” he says. “In Acapulco, hosts and guests stayed without much worry about goings-on around town. Shopping, yes, but there weren’t the pressures of fundraisers and formal dinner dances, not to mention stuffy private clubs, that could make resort locations like Southampton and Newport feel like Park Avenue.” Norwich cites social chronicler Charlotte Curtis, who observed after a 1968 visit that a typical day consisted of “nothing more than watching the evening sun sink into the Pacific.”

Elizabeth Taylor and husband Mike Todd in Acapulco Honeymoon.

Acapulco’s luster began to fade years before drug violence hit, as cruise lines brought mass tourism. But today, Reynolds has fond memories. She tells THR about going to Mexico City in 1952 with actress Celeste Holm to encourage film production in the country. “After that we went to Acapulco, because we wanted to,” she says. “It was beautiful, glorious — a real party-time place. I was just a kid then and had only done a few small roles. I clung to Celeste, who was really great. She took us off on surfboards, and it was lovely until we saw these fins in the water. She said, ‘Debbie get your whole body up on that board and head for shore!’ It was a close call. So you might say I left my heart in Acapulco, but I didn’t leave my legs!”

Couples' Honeymoon
On Feb. 8, 1956, Rock Hudson and new wife Phyllis Gates, who had been the secretary of the actor’s agent, posed next to marlins they had caught during their honeymoon in Acapulco. (They separated two years later.) Other couples who honeymooned there over the years included John and Jacqueline Kennedy and Bill and Hillary Clinton.

Link: http://www.hollywoodreporter.com/news/acapulco-was-all-rage-elizabeth-687402