Archivo de la categoría: Acapulco Vintage

Fabio Pano de Protur: “No se ha cerrado ningún trato con Carlos Slim”

Sobre estas ruinas que ves, informó PROTUR que se podría construir un Acuario.

No ha sido el grupo “Carso” sino el Grupo “Delfiniti” quien presentó un proyecto para construir un nuevo acuario en el Mágico Mundo Marino, en la zona Tradicional del puerto, sin embargo están esperando el momento para presentárselo al gobernador Héctor Astudillo Flores para  poder afianzarlo este mismo año. 

El director de Promoción Turística (Protur), Manlio Fabio Pano Mendoza, indicó que ademas del delfinario ya se dieron a conocer tres proyectos en Acapulco y en las próximas semanas se concretarán otros seis más, por lo que el puerto cerraría el año con una inversión inmobiliaria de 11 mil millones de pesos. 

Aunque el total de esos once mil millones de pesos sean todavía en su mayoría inversiones hipotéticas, ya que no se han reflejado ni se han concretado en su totalidad.

“Hay inversionistas muy interesados en la parte inmobiliaria de la zona Diamante de Acapulco y otro de un grupo inmobiliario muy destacado, muy importante para hacer una inversión de importancia en la zona de Caleta, entonces espero que pasando la “contingencia” y la etapa de la reconstrucción (¿?) pueda el Ejecutivo anunciar esos nuevos proyectos”, explicó. 

Abundó que la construcción de este acuario ayudaría a “darle una arreglada a todo ese entorno” de Caleta y Caletilla, incluidos “el muelle y el área de las embarcaciones”. 

De las pláticas que se tenían con el presidente del Grupo Carso y el Consejo Consultivo para el rescate del Acapulco Tradicional, Carlos Slim Helú, quien en la administración pasada mostró su interés de invertir en el Mágico Mundo Marino, Manlio Fabio Pano comentó que no se ha cerrado ningún trato con él. “De momento te puedo decir que no con Carlos Slim, sino directamente con Fernando Romero (quien administra el Museo Soumaya y el acuario Inbursa), hace un año nos manifestaron su intención de participar con la construcción de un acuario en esa misma zona, pero eso está suspendido, no hemos cerrado todavía con ellos, ahorita están viendo otras situaciones”, concluyó.

Partes de este texto fueron publicados por la Agencia Quadratín

#Acapulco: Ante la disminución de turistas de EU y Canadá aumenta el turismo sudamericano 

  
Por El Marqués de Puerto Marqués.

Las asociaciones de Agencias de Viajes, de Hoteles y Empresas Turísticas de Acapulco informan que aumentó el número de paseantes sudamericanos.

Detallaron que de cada diez extranjeros que arriban al puerto, ocho son procedentes de Argentina, Chile, Ecuador, Perú o Colombia.

Indican que este flujo ha beneficiado a la economía de Acapulco, ya que en los últimos años el turismo internacional compuesto por americanos y canadienses ha bajado a cifras que resultan ridículas para una ciudad que alguna vez fue el epicentro turístico de México y el mundo.

No hay que culpar a los gobiernos extranjeros por las alertas que emiten en contra del puerto, ya que estos solo están viendo por el bienestar de sus ciudadanos. Pero si hay que ser sinceros y admitir aunque nos duela, que a Acapulco no lo acabamos los mismos acapulqueños y nuestros  gobernantes corruptos -por los que votamos cada tres y seis años – en una orgia de excesos y saqueos, que terminó por matar a la gallina de los huevos de oro.

Acapulco nunca volverá a ser el mismo y entre más rápido lo aceptemos, más rápido  podremos trabajar en un nuevo proyecto de ciudad, que en aunque  no sabemos si será mejor que el anterior,  podemos intentar que sea más limpio y humano.

En Acapulco se necesita más educación, así como una política más humanista y bondadosa con sus habitantes. Todos queremos paz y orden, pero a un menor costo que ya no incluya tanta muerte y desolación.  

No se puede vivir con tanta pena e incertidumbre toda la vida. 

Es por eso que necesitamos castigar con nuestro voto a los partidos que han traicionado al pueblo de Acapulco y buscar otras alternativas dentro de nuestra sociedad civil, para conformar un verdadero gobierno ciudadano para el 2018. 

Abur.

“Arte para una población que no tiene acceso a la cultura” Festival Francés de Acapulco

“La democratización del arte para una población que en general no tiene acceso a la cultura” es uno de los propósitos del Festival Francés de Acapulco, de acuerdo con su director, Karim Gilles Djellit.

La 13 edición se realizará del 10 al 13 de marzo en el puerto, aunque en la Ciudad de México ha habido actividades, como el mercado franco guerrerense en la Casa de Francia.

Este Festival nació hace 13 años y su origen está en la relación entre Francia y Acapulco, tras la declaración en 1994 de Cannes y Acapulco como ciudades hermanas. Pero el cine es uno de los temas y artes que se ofrecen en el encuentro.

“El festival empezó con el cine en 1997 hasta 2001, desde 2004 abarca otros temas, como moda, gastronomía, artes plásticas, artesanía, y el cine ha cambiado mucho con los nuevos medios”, sostiene el director.

Este año, con apoyo del Museo de Arte Popular, se presentará la exposición Nautilus. Quimeras del mar, una colección de alebrijes inspirados en la literatura francesa, en particular en la novela 20,000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne; se exhibirá en el Museo Histórico del Fuerte de San Diego.

Parte de su programa diverso se encuentra también en una muestra de danza contemporánea y hip hop que tendrá lugar el sábado 12 de marzo; será una coreografía a cargo del francés Giovanni Martinat, profesor y bailarín de la compañía Hervé Koubi.

Ya en 2015 hubo una presentación de danza realizada por bailarines franceses con jóvenes de Acapulco, bajo la premisa de que “se necesita hacer actividades que incluyan la población local”, destaca el director.

En cuanto a cine, habrá proyecciones a cargo de Eurochannel y el Festival Internacional de Cine de la UNAM (FICUNAM), algunas proyecciones llegarán hasta La Quebrada. Se realizará el octavo Concurso del Joven Chef, que busca fomentar la investigación gastronómica de la zona.

Más detalles en http://www.festivalfrances.com/

Acapulco, el sol en un ataúd

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Juan Diego Quedada – Pablo Llanos.

En Acapulco es de noche, aún es de noche. Por más que durante el día brille el sol con desmesura e inunde la bahía de luz blanca, todavía está oscuro. El año pasado hubo 903 homicidios en la ciudad, 104 por cada 100.000 habitantes. Un porcentaje por encima de cualquier otra ciudad de México. Dicho de otra manera: si Acapulco fuera una ostra, estaría tan llena de problemas que apenas se podría ver la perla.

En el malecón se anuncian cócteles al 2×1 y ruidosas fiestas de música banda. Los turistas toman el sol en las tumbonas situadas en primera línea. Por la arena, totalmente fuera de contexto, como si se mezclaran la Ibiza de los dj’s y el Sarajevo de los francotiradores, patrullan militares con el fusil en la mano. Los locales se han acostumbrado a la presencia de los soldados. Los de fuera menos. Una familia de la República Checa observa el desfile de soldados desde la terraza de un restaurante: “¡Wauu!”. ¿Saben ellos qué pinta este escuadrón aquí? “Es por el ISIS, ¿no?”. Hace unas semanas un vendedor ambulante de ropa caminaba por la orilla cuando un sicario lo ejecutó, a la vista de todo el mundo. Como si un guionista de GoldenEye hubiera ideado lo que iba a pasar a continuación, el asesino huyó acelerando una moto acuática que desapareció entre las olas.

Sin embargo, la muerte no ha espantado al lujo. A las once de la mañana, vestido con una camisa de flores, el pecho barnizado de sol y chupando un vaporizador de agua con sabor a tabaco, el empresario inmobiliario Ron Scala recibe a la entrada de su mansión. Neoyorquino de origen napolitano, Scala le compró la casa a Julio Iglesias y la rehabilitó. De 72 años, asiduo a la ciudad desde los sesenta, es un enamorado del lugar y sostiene que ahora es la ocasión de invertir: “Ya hemos tocado fondo. No vamos a estar peor. Si alguien tiene los huevos de invertir ahora en Acapulco, le saldrá bien”.

El empresario vive en su mansión con su esposa Roxanne –“The Señora”, la presenta– durante el invierno estadounidense y el resto del año la renta. La casa, que ha bautizado como Villa Scala, está en el mismo condominio que el hotel Villa Vera, por el que pasaron en los años dorados de Acapulco figurones como John Wayne o Elizabeth Taylor. El plan de Scala es seguir comprando y vendiendo, haciendo negocio. “Esta casa”, dice sobre su querida Villa Scala, “la vendo por cinco millones de dólares”. Opina que los extranjeros no deberían tener miedo a meter dinero en Acapulco. “Los americanos tienen una idea de esto mucho peor de lo que es”. Scala, que cuenta con una cocina con cúpula replicada de un convento de monjas, con una piscina con cascada, un jacuzzi con ideogramas chinos, una tabla de masaje forrada en piel y con maderas de Indonesia y “cien buganvillas” en el jardín, considera que la zona turística es segura. Los muertos están “out of the village”, dice. Fuera la ciudad.

Donde Scala ve una plácida burbuja blindada, el empresario Henri Donnadieu ve algo más parecido a una habitación del pánico con palmeras. “La gente nice se está atrincherando en la zona de Acapulco Diamante”, dice. “Tengo un amigo que dice que va del aeropuerto a su departamento y del departamento al aeropuerto”. Este bon vivant de 73 años vivió también los tiempos en los que las fiestas de la jet set se enlazaban un día tras otro. “Era idílico”.

Los números hablan de las grietas del edén. Los hoteles no pasan de media de un 40% de ocupación, según la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas. La infraestructura antigua no se renueva desde los setenta y la Secretaría de Turismo federal calcula que para ponerla a punto hacen falta más de 300 millones de dólares. Los precios del mercado inmobiliario se han desplomado un 25%, según Ron Lavender, un viejo gurú de los bienes raíces en Acapulco que, pese a todo, hace un matiz: “Acapulco siempre ha tenido épocas altas y bajas. Volverá a su gloria en un cuatro o cinco años. Yo conozco lugares por todo el mundo y hay pocas cosas tan bonitas como este puerto. Es una de las cinco bahías más perfectas del mundo”. Lo anuncia, con perspectiva, un hombre que nació hace 89 años en Iowa durante la Gran Depresión.

En la parte trasera de los taxis cuelga un cartel: “Habla bien de Acapulco”. La campaña publicitaria a contracorriente la comanda Erick de Santiago, un empresario de la Ciudad de México que llegó a la costa hace ocho años a gestionar una discoteca. Después se vino encima la ola de violencia, los decapitados y los colgados en los puentes, y él podría haberse marchado como tantos otros. Sin embargo, se quedó, y resiste contra viento y marea. Regenta un bar a pie de playa, con una extraña carta que mezclan paella y pozole. “Hay muchas cosas buenas que decir de Acapulco, más que malas. Esto pasará y volverá a ser el paraíso que es”, concluye.

Los habitantes del paraíso tienen una cita fija cada año aunque no les entusiasme el deporte: el abierto mexicano de tenis. Para llegar hasta la pista hay que pasar un primer control policial en la zona de Diamante, la exclusiva playa en el que se disputa el torneo, una segunda revisión y una tercera de acceso al recinto. “Sí, estamos en una burbuja”, reconoce el director del torneo, Raúl Zurutuza. Huyendo de la altura de la Ciudad de México que dejaba sin oxígeno a los deportistas, los organizadores bajaron el abierto al nivel del mar en 2001. Eran buenos tiempos para Acapulco, después todo se derrumbó. “Podríamos habernos ido pero sería rendirse. Vivimos una situación compleja de violencia y hay que afrontarla”, añade Zurutuza.

En las gradas están sentados Roberto García y Javier Álvarez. No han faltado ni a uno solo de los torneos desde hace ocho años. Solían venir en coche desde Uruapan, Michoacán, pero desde hace tres usan el avión por miedo cruzar las carreteras de la región con una matrícula de fuera. Se mueven exclusivamente entre el hotel, la pista y la playa, todo en un radio idílico de 200 metros. “De aquí no salimos, y tan felices”, dice García protegiéndose del sol achicharrante con la mano haciendo de visera.

Unas horas después, en la colonia Zapata, la periferia pobre donde no hay rascacielos y la noche es negra porque no hay farolas ni rótulos luminosos, la policía y un grupo de delincuentes se liaban a tiros, en plena calle. No consta en ninguna crónica que John Wayne caminara por estas aceras levantadas ni que Elizabeth Taylor se casara por enésima vez en algunos de estos antros de mala muerte. La peluquera del barrio decía después del suceso que cerró las persianas del negocio. Los jóvenes que jugaban al voleibol en la cancha se tiraron al suelo. Cuando dejaron de oír detonaciones, sencillamente se levantaron y continuaron el partido donde lo habían dejado. Hay sangre en el suelo. Huele a pólvora.
Es Acapulco, “out of the village”.

México: Acapulco, el sol en un ataúd | Internacional | El País

Acapulco, el sol en un ataúd |

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Juan Diego Quedada – Pablo Llanos.

En Acapulco es de noche, aún es de noche. Por más que durante el día brille el sol con desmesura e inunde la bahía de luz blanca, todavía está oscuro. El año pasado hubo 903 homicidios en la ciudad, 104 por cada 100.000 habitantes. Un porcentaje por encima de cualquier otra ciudad de México. Dicho de otra manera: si Acapulco fuera una ostra, estaría tan llena de problemas que apenas se podría ver la perla.

En el malecón se anuncian cócteles al 2×1 y ruidosas fiestas de música banda. Los turistas toman el sol en las tumbonas situadas en primera línea. Por la arena, totalmente fuera de contexto, como si se mezclaran la Ibiza de los dj’s y el Sarajevo de los francotiradores, patrullan militares con el fusil en la mano. Los locales se han acostumbrado a la presencia de los soldados. Los de fuera menos. Una familia de la República Checa observa el desfile de soldados desde la terraza de un restaurante: “¡Wauu!”. ¿Saben ellos qué pinta este escuadrón aquí? “Es por el ISIS, ¿no?”. Hace unas semanas un vendedor ambulante de ropa caminaba por la orilla cuando un sicario lo ejecutó, a la vista de todo el mundo. Como si un guionista de GoldenEye hubiera ideado lo que iba a pasar a continuación, el asesino huyó acelerando una moto acuática que desapareció entre las olas.

Sin embargo, la muerte no ha espantado al lujo. A las once de la mañana, vestido con una camisa de flores, el pecho barnizado de sol y chupando un vaporizador de agua con sabor a tabaco, el empresario inmobiliario Ron Scala recibe a la entrada de su mansión. Neoyorquino de origen napolitano, Scala le compró la casa a Julio Iglesias y la rehabilitó. De 72 años, asiduo a la ciudad desde los sesenta, es un enamorado del lugar y sostiene que ahora es la ocasión de invertir: “Ya hemos tocado fondo. No vamos a estar peor. Si alguien tiene los huevos de invertir ahora en Acapulco, le saldrá bien”.

El empresario vive en su mansión con su esposa Roxanne –“The Señora”, la presenta– durante el invierno estadounidense y el resto del año la renta. La casa, que ha bautizado como Villa Scala, está en el mismo condominio que el hotel Villa Vera, por el que pasaron en los años dorados de Acapulco figurones como John Wayne o Elizabeth Taylor. El plan de Scala es seguir comprando y vendiendo, haciendo negocio. “Esta casa”, dice sobre su querida Villa Scala, “la vendo por cinco millones de dólares”. Opina que los extranjeros no deberían tener miedo a meter dinero en Acapulco. “Los americanos tienen una idea de esto mucho peor de lo que es”. Scala, que cuenta con una cocina con cúpula replicada de un convento de monjas, con una piscina con cascada, un jacuzzi con ideogramas chinos, una tabla de masaje forrada en piel y con maderas de Indonesia y “cien buganvillas” en el jardín, considera que la zona turística es segura. Los muertos están “out of the village”, dice. Fuera la ciudad.

Donde Scala ve una plácida burbuja blindada, el empresario Henri Donnadieu ve algo más parecido a una habitación del pánico con palmeras. “La gente nice se está atrincherando en la zona de Acapulco Diamante”, dice. “Tengo un amigo que dice que va del aeropuerto a su departamento y del departamento al aeropuerto”. Este bon vivant de 73 años vivió también los tiempos en los que las fiestas de la jet set se enlazaban un día tras otro. “Era idílico”.

Los números hablan de las grietas del edén. Los hoteles no pasan de media de un 40% de ocupación, según la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas. La infraestructura antigua no se renueva desde los setenta y la Secretaría de Turismo federal calcula que para ponerla a punto hacen falta más de 300 millones de dólares. Los precios del mercado inmobiliario se han desplomado un 25%, según Ron Lavender, un viejo gurú de los bienes raíces en Acapulco que, pese a todo, hace un matiz: “Acapulco siempre ha tenido épocas altas y bajas. Volverá a su gloria en un cuatro o cinco años. Yo conozco lugares por todo el mundo y hay pocas cosas tan bonitas como este puerto. Es una de las cinco bahías más perfectas del mundo”. Lo anuncia, con perspectiva, un hombre que nació hace 89 años en Iowa durante la Gran Depresión.

En la parte trasera de los taxis cuelga un cartel: “Habla bien de Acapulco”. La campaña publicitaria a contracorriente la comanda Erick de Santiago, un empresario de la Ciudad de México que llegó a la costa hace ocho años a gestionar una discoteca. Después se vino encima la ola de violencia, los decapitados y los colgados en los puentes, y él podría haberse marchado como tantos otros. Sin embargo, se quedó, y resiste contra viento y marea. Regenta un bar a pie de playa, con una extraña carta que mezclan paella y pozole. “Hay muchas cosas buenas que decir de Acapulco, más que malas. Esto pasará y volverá a ser el paraíso que es”, concluye.

Los habitantes del paraíso tienen una cita fija cada año aunque no les entusiasme el deporte: el abierto mexicano de tenis. Para llegar hasta la pista hay que pasar un primer control policial en la zona de Diamante, la exclusiva playa en el que se disputa el torneo, una segunda revisión y una tercera de acceso al recinto. “Sí, estamos en una burbuja”, reconoce el director del torneo, Raúl Zurutuza. Huyendo de la altura de la Ciudad de México que dejaba sin oxígeno a los deportistas, los organizadores bajaron el abierto al nivel del mar en 2001. Eran buenos tiempos para Acapulco, después todo se derrumbó. “Podríamos habernos ido pero sería rendirse. Vivimos una situación compleja de violencia y hay que afrontarla”, añade Zurutuza.

En las gradas están sentados Roberto García y Javier Álvarez. No han faltado ni a uno solo de los torneos desde hace ocho años. Solían venir en coche desde Uruapan, Michoacán, pero desde hace tres usan el avión por miedo cruzar las carreteras de la región con una matrícula de fuera. Se mueven exclusivamente entre el hotel, la pista y la playa, todo en un radio idílico de 200 metros. “De aquí no salimos, y tan felices”, dice García protegiéndose del sol achicharrante con la mano haciendo de visera.

Unas horas después, en la colonia Zapata, la periferia pobre donde no hay rascacielos y la noche es negra porque no hay farolas ni rótulos luminosos, la policía y un grupo de delincuentes se liaban a tiros, en plena calle. No consta en ninguna crónica que John Wayne caminara por estas aceras levantadas ni que Elizabeth Taylor se casara por enésima vez en algunos de estos antros de mala muerte. La peluquera del barrio decía después del suceso que cerró las persianas del negocio. Los jóvenes que jugaban al voleibol en la cancha se tiraron al suelo. Cuando dejaron de oír detonaciones, sencillamente se levantaron y continuaron el partido donde lo habían dejado. Hay sangre en el suelo. Huele a pólvora.
Es Acapulco, “out of the village”.

México: Acapulco, el sol en un ataúd | Internacional | El País

Aeromar reanudará vuelos de bajo costo a Acapulco

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La aerolínea Aeromar reanudará sus vuelos de bajo costo a Acapulco, Guerrero, tras firmar un acuerdo entre autoridades guerrerenses y directivos de la empresa.

Alfonso Acosta Pedregal, director de Planeación Comercial de Aeromar, explicó que los esfuerzos se están enfocando en abrir nuevas rutas aéreas y en ampliar la conectividad de Acapulco; asimismo señaló que el acuerdo forma parte de una estrategia que busca fomentar los destinos turísticos del estado de Guerrero.

“Este convenio no sólo busca seguir con esta relación sino repotenciar todo lo que nosotros queremos hacer por este bello destino, como incrementar la actividad turística”, añadió Acosta Pedregal, quien adelantó que con el Abierto Mexicano de Tenis, Aeromar ofrecerá 10 vuelos México-Acapulco.

El convenio fue firmado por el gobernador del estado, Héctor Astudillo, el director de Planeación Comercial de la empresa, Alfonso Acosta Pedregal, y el director ejecutivo del Consejo Mexicano de Promoción Turística, Juan Carlos Cardona Aldave, durante un evento realizado en un hotel de la zona dorada de Acapulco.

Aeromar reanudará vuelos de bajo costo a Acapulco | Azteca Noticias
http://www.aztecanoticias.com.mx/notas/tour/244385/aeromar-reanudara-vuelos-de-bajo-costo-a-acapulco

Empresarios de #Acapulco también quieren armarse

Acapulco: Otra historia de terror.

Empresarios de Acapulco, al igual que sus compañeros de otros cinco municipios del Estado, se dijeron decididos a armarse para autodefenderse no para combatir la delincuencia, en el entendido de que esta responsabilidad le corresponde a las autoridades.

A esta conclusión llegaron dirigentes de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Acapulco, Raúl Iracheta Montoya, así como de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación, Pascual Romero García y de la Coalición de Asociaciones, Comerciantes y Prestadores de Servicios del Estado de Guerrero, Arturo Flores Mercado.

Los mismos representantes del sector productivo dejaron en claro que con esta postura no se busca suplantar a los cuerpos policíacos que tienen la obligación de garantizar la seguridad de la ciudadanía, sino de salvaguardar la vida y el patrimonio de sus familias.

El líder de la Canaco dijo que para los anteriores efectos se requiere del adiestramiento sobre el manejo de armas por parte de la misma Defensa Nacional, conscientes de que éstas deberán de ser las que no sean de uso exclusivo sino las permitidas por la ley.

Por separado, el representante de Canacintra sostuvo que a los empresarios no les dejan más alternativas que la de protegerse por su cuenta y riesgo, ante las acciones fallidas del gobierno para hacerle frente a la ola delictiva que tiene contra la pared e inermes a la población en general.

Para el dirigente de la coalición de asociaciones estatales, es lamentable que se haya tenido que llegar al extremo de que la gente se allegue de las armas de fuego, para por lo menos protegerse en sus casas y negocios de la delincuencia organizada frente a una desorganizada e ineficaz protección policíaca.

De la Madrid: “#Acapulco puede volver a tomar grandes bríos”

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¡En la Madrid!

En el puerto de Acapulco, Guerrero, Enrique de la Madrid, secretario de Turismo, inauguro el Operativo Invierno 2015, el cual concluirá hasta el cuatro de enero de 2016.

El Operativo se hizo en Acapulco como muestra de apoyo por parte del presidente de México, Enrique Peña Nieto, al destino turístico de Guerrero afirmo el secretario.

“Guerrero es un destino maravilloso que se ha venido recuperando, de enero a noviembre el número de turistas totales que están viajando por Guerrero (Acapulco, Ixtapa y Taxco) aumento en un 11 por ciento en comparacion al año pasado.

“Y también si lo vemos desde el punto de vista de turistas internacionales, también ha subido un 20 por ciento”, detalló el funcionario federal.

Además del abanderamiento del Operativo Invierno, con motivo del inicio del periodo vacacional de fin de año, Enrique de la Madrid dijo que también comenzara sus funciones la nueva policía turística, así como el Centro de Atención y Protección Turística de Acapulco (CAPTA), una nueva figura apoyada por la Sectur, pero en colaboración con otras entidades.

“Siento que Acapulco está pasando por un buen momento, y pronto vamos a volver a relanzar este destino”.

Ante los diversos problemas que presenta el destino turístico, como gobiernos municipales quebrados, policía no certificada, secuestros y narcotráfico, Enrique de la Madrid consideró que se tiene una buena coyuntura, “un nuevo gobierno estatal, un nuevo gobierno municipal”.
“Si trabajamos en equipo y en colaboración con buen ánimo, creo Acapulco puede volver a tomar grandes bríos”.