Aunque el Gobierno federal se había comprometido a que la refinería de Dos Bocas estaría operando a plena capacidad en 2024, esto se hará realidad tres años después… y con un costo dos veces mayor a lo presupuestado, de acuerdo con especialistas.

Pese a ello, la refinería fue inaugurada desde el 1 de julio por el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Falta de planeación técnica, problemas de recursos y la geografía misma del terreno donde se edifica, plantean fuertes retos para la obra con la que este Gobierno pretende lograr la autosuficiencia en combustibles.

Gonzalo Monroy, socio director de la consultora GMEC, expuso que el reto inicial del proyecto es el tiempo de construcción comprometido de tres años, que no fue realista por los trabajos y obras asociadas que se necesitan.

De igual manera, el presupuesto de los 8 mil millones de dólares anunciado al inicio del Gobierno se rebasó hasta llegar a 14 mil 605 millones de dólares en agosto pasado. Pero el retraso es tal, que el costo podría ir de los 16 mil a los 18 mil millones de dólares.

«Lo que está ocurriendo en Dos Bocas, es que todo es un proceso, no es que puedas probar una parte de la obra, sino tienes que ver completo cómo corre, así que no se podrían hacer pruebas hasta que la refinería esté terminada en su totalidad (…).

«Estamos con una refinería muy lejana de entrar a una fase de pruebas, que no está interconectada (…) hemos proyectado que la refinería, después de dos años de pruebas, pueda estar operativa para cerca de 2027.

«Cuando hablaron de los 8 mil millones de dólares, tenía un asterisco, la refinería y nada más. Cosas importantes como la adecuación del puerto u obras asociadas como caminos y la planta eléctrica, no estaban consideradas y son hasta el 25 por ciento del proyecto», apuntó Monroy.

En un video publicado por la Sener con actualización al 18 de noviembre, se muestra a Rocío Nahle, Secretaría de Energía, frente a la planta combinada, sitio al que llega el petróleo, pero en la imagen se observa que los equipos y tuberías todavía se están armando.

El proyecto tiene tres retos estructurales que complican su rentabilidad operativa.

El primero es la dieta de crudo con la que se alimentará la refinería que no está definida. Lo ideal es que sea crudo Maya, explicó Pablo Zárate, consultor del sector energético.

Otro de los retos es la ubicación geográfica de Dos Bocas y el terreno en el que se desarrolló.

El IMP advirtió del alto riesgo de inundación, lo cual hacía necesario elevar la obra por lo menos 2 metros sobre el nivel del mar, pero eso aumentaba 2 mil millones de dólares la obra y tampoco se cumplirían los tiempos comprometidos, aseguró Monroy.

A lo largo de su construcción, Dos Bocas ha registrado inundaciones en múltiples ocasiones, pero Nahle las ha descalificado.

El tercer reto es la falta de logística para entregar crudo a la refinería y distribuir combustibles.Rosanety Barrios, experta del sector energético, explicó que Dos Bocas no está conectada a los ductos para el suministro de crudo, de gas natural y para la extracción de los petrolíferos. Aún así, el pasado 29 de noviembre Nahle aseguró que a principios de 2023 se harán las primeras cargas.

Agencias Reforma.