Dudo que alguien en Palacio Nacional le acerque esta columna a Beatriz Gutierrez Müller, pero, por si acaso, le escribo a ella porque me parece que es el último recurso para hacer entender al Presidente que su defensa de Félix Salgado Macedonio es inadmisible.

Beatriz:  El año pasado hubo 350 violaciones de mujeres en Guerrero, un promedio de 29 por mes, casi una diaria. Eso fue lo denunciado ante la Fiscalía, pero vaya usted a saber cuántos casos hubo realmente, cuántos no se denunciaron por miedo, porque además, en 2020 hubo 78 llamadas al 911 para pedir auxilio por violaciones, 56 por abuso sexual, y 180 por acoso u hostigamiento, de acuerdo a datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

¿Qué mensaje le están mandando a todos esos machos misóginos, a esos potenciales feminicidas, cuando defienden la candidatura de Salgado Macedonio? Uno de no pasa nada, de sigan abusando de mujeres. 

Es verdad que la disputa por la candidatura para Guerrero desató una guerra entre Pablo Amílcar Sandoval, el otro aspirante, y Salgado Macedonio, y que Morena pudo haber resuelto el embrollo (todavía puede hacerlo) nombrando a una mujer como su abanderada, por ejemplo a su tocaya Beatriz Mojica, quien, por cierto, en las encuestas contra aspirantes de los demás partidos les da una tunda (Morena gana Guerrero con cualquier candidato), pero el hecho es que no sucedió así.

Beatriz, a Salgado Macedonio se le debe presumir inocente, como a todo mundo, pero usted sabe que no ha enfrentado juicio alguno porque, desde hace años, desde 1988, y con algunas pausas, brinca de fuero en fuero. Mario Delgado, en algún momento, dijo: “No vamos a aceptar a ningún candidato que tenga antecedentes, o denuncias por violencia de género”. ¿Y luego? Es inmoral tener un candidato con imputaciones así. Que deje el fuero, que enfrente sus procesos y, si resulta inocente, porque sus acusadoras eran unas mitómanas, que compita en la siguiente elección para gobernador, pero hoy, no es posible avalar un candidato con semejantes señalamientos.

Beatriz, el “ya chole” es una lamentable paráfrasis de aquel “ni los veo ni los oigo” de Salinas de Gortari, pero espetado hoy a las mujeres. Su esposo, mal informado por alguien, pregunta que “de parte de quién” viene todo esto, como si se tratara de simples asuntos de belicismo partidista. Respóndale con la verdad, dígale que, además de las disputas políticas en las cuales varios han querido lucrar con la tragedia de las víctimas, esto viene de parte de varias mujeres que, aterradas, se han atrevido a denunciar.

El Presidente debe ser informado que, desde hace años, Salgado Macedonio tiene varias denuncias por acoso sexual y también por violación. Usted debería, por favor, escuchar a algunas de quienes se dicen sus víctimas. Además, probablemente Julio Scherer Ibarra podría comentarle a usted sobre algunos elementos de prueba que existen en los casos contra el guerrerense.

Y si no lo hace él, Beatriz, por no llevarle la contra al Presidente, lo puedo hacer yo, porque este jueves y este viernes, por mis actividades reporteriles, tuve acceso a buena parte de una carpeta de investigación que documenta la denuncia de una mujer que ha aportado evidencias sólidas de que Salgado Macedonio la violó en mayo 2016, hace casi cinco años, y no una, sino varias veces a lo largo de ese año. Y no solo la violó, sino que “el toro sin trancas”, como se llama a sí mismo, la golpeó brutalmente. Y no solo eso: la primera vez que la ultrajó fue porque la drogó, y luego la fotografió y la grabó inconsciente mientras la violaba. Y no solo eso, Beatriz, sino que la amenazó con que exhibiría fotos y vídeos en redes sociales, y que si lo denunciaba, la mataría, y que también mataría a su entonces esposo, un abogado laboralista quien recién murió de Covid.

Ya chole, Beatriz, de verdad, por favor haga rectificar al Presidente. Enmendar engrandece. Lo otro, persistir en sostener a Salgado Macedonio, francamente es una vileza que avergüenza a quienes votamos por él, y mucho peor que eso: con semejante mensaje de inmunidad e impunidad, pone en riesgo a todas las mujeres vulnerables de este país que, de hecho Beatriz, usted lo sabe bien, son todas, es cualquiera, cada día…   

Columna de Juan Pablo Becerra Acosta.