La popularidad que tiene Félix Salgado Macedonio es todo un fenómeno de estudio. A pesar de las acusaciones por haber abusado sexualmente de al menos tres mujeres, todas las encuestas siguen colocándolo como el favorito para ganar la gubernatura de Guerrero. ¿Por qué los votantes de aquel estado le mantienen su respaldo? ¿Por qué Morena no le quita la candidatura? Las preguntas recorren las conversaciones de sobremesa por todo el país.

Un nuevo capítulo en este vergonzoso capítulo de la política mexicana es que hace unos días el PVEM y el PT tendieron lazos con el equipo de Salgado Macedonio, ofreciéndole la candidatura al gobierno de Guerrero en caso de que Morena decidiera retirarle su respaldo. Por eso el partido que dirige Mario Delgado decidió solicitar el lunes su registro como candidato, el mismo día en que se celebraba el “Día de la Mujer Mexicana”. 

Sin embargo, esa acción tendrá consecuencias porque representa un desafío a los movimientos feministas que luchan no sólo por la paridad de género sino por detener la historia de violencia, indefensión y desamparo que por años ha prevalecido en esa entidad. ¿Guerrero resistirá la afrenta? ¿Morena aguantará el impacto en la decisión del electorado en otras entidades del país?

Los cálculos al interior de Morena van y vienen en uno y otro sentido. El control del partido en Guerrero sigue en manos de Salgado Macedonio, quien ha lanzado la idea de que no se detendrá. Si no va por Morena, irá por otros partidos. E incluso amenaza con desempolvar expedientes de otros políticos, concretamente contra Pablo Amílcar Sandoval, hermano de Irma Eréndira.

Pero, por el otro lado, las feministas del partido siguen organizándose y amagando con renunciar o apoyar a otras fuerzas políticas en caso de que se sostenga la candidatura de Salgado Macedonio. ¿Cuánto incidirá esto en las votaciones para la Cámara de Diputados o en ciertos estados?

El asunto ha crecido tanto que la decisión está ya en manos del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien, nos cuentan, decidirá en las próximas horas si mantiene su respaldo a Salgado Macedonio, o si abre paso a que haya una opción para sustituirlo. También nos confían que la candidatura del llamado “Toro sin cerca” no se sostiene de alfileres, sino de los hilos que llevan a Palacio Nacional.

Algunas feministas protestaron ayer frente a la casa presidencial, pero el asunto podría ir creciendo como bola de nieve. 

Todavía no es cosa juzgada ni siquiera al interior de su partido. La Comisión de Honestidad y Justicia escuchó ayer mismo la declaración de Basilia “N”, una de las mujeres que asegura haber sido violada por el casi candidato de Morena a gobernador de Guerrero. El propio Salgado debió comparecer ayer en su oportunidad de ofrecer una respuesta que convenza a sus propios compañeros de que las imputaciones obedecen a una campaña negra en su contra, como ha venido sosteniendo.

Así que Morena aún no da su última palabra. El lunes ni siquiera pudo efectuar la audiencia con Basilia donde se tenía programada. Grupos de feministas bloquearon las instalaciones. Tuvo que realizarse en otra sede.

Al salir, ella quiso dejarle un mensaje al presidente López Obrador a través de los reporteros que se le acercaron a entrevistarla. Fue contundente: “Que se ponga en el lugar de la víctima, no puede defender a un violador”.

“A mí no me están viendo como víctima, tengo mucho miedo de que este señor sea gobernador –dijo Basilia–. Quisiera que esto se arregle para que no tuviera yo que pedir asilo político si no llega a haber una buena respuesta del Presidente, porque él es quien tiene la última palabra. Si él queda como gobernador, corro el riesgo de que vaya y me saque de mi casa”.

Cercanos a quienes toman las decisiones en Morena están preocupados. Saben que el costo puede ser muy alto electoralmente hablando porque las mujeres siguen siendo mayoría en el padrón electoral, un voto de castigo puede extenderse a otras entidades y afectar también a los y las candidatas morenistas a la Cámara de Diputados.

Todo este riesgo podría provocar que el presidente se moleste, todavía más, respecto al manejo actual de su partido, de su Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Algunos esperan que la secretaria de Morena, Citlalli Hernandez, sea una pieza clave para que se reconsidere la postulación de Salgado Macedonio. A ella le apuestan los duros y, en este caso, las duras que se oponen a consumar la decisión de Mario Delgado.

Ya la coalición opositora del PRI, PAN y PRD aprovecha el tema y han comenzado a soltar el argumento de que “ningún abusador será candidato en esta coalición”.

La ruta: INE, tribunal, costo electoral…

Las presiones suben de tono en todos los frentes. También en el INE. Las feministas no pueden creer que la famosa declaración 3 de 3 en materia de violencia política de género no logre impedir el registro de Salgado Macedonio por tener en su contra 3 acusaciones por violación. Es una declaración que, de manera inédita, se pedirá a los candidatos a puestos de elección popular en donde manifiesten, “bajo protesta de decir verdad”, que no han cometido actos violentos como el abuso, el acoso sexual o la deuda de pensiones alimenticias. Lo que no consideran algunos es que esa declaración se refiere a tener “sentencias firmes” de esos delitos, lo que no ha sucedido en el caso de Salgado.

No obstante, justo en un evento donde se anunciaba que, en un convenio con la UIF de intercambio de información sobre personas políticamente expuestas, el INE puede requerir cualquier tipo de aclaración sobre transacciones de dinero en México y en el extranjero, todos sus ingresos y egresos, declaraciones de impuestos etcétera, la consejera Carla Humphrey, quien precisamente trabajaba en la UIF hasta antes de  ser consejera, destacó la importancia de las medidas sin precedentes que se aplicarán en este proceso electoral para garantizar la paridad y evitar que se imponga en la democracia el triunfo de candidatos que incurran en violencia política de género. ¿Resistiría el candidato morenista una investigación a fondo en estos temas? La liga se estira demasiado.

En caso de que al final, la Comisión de Honestidad de Morena absuelva públicamente a Salgado Macedonio, el tema terminará en el TEPJF, pero si lo hace, el costo político-electoral definitivamente se le endosará al partido gobernante.

En este caso el escrutinio público es como una bola de nieve incontenible porque crece la impresión de que el juicio popular decidirá que el peso de los señalamientos de las víctimas supera a una sentencia de los tribunales. 

Hay alguien que, discretamente, espera ver en qué termina esta novela: Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, hermano de la secretaria de la Función Pública, quien fue derrotado en el primer round por Salgado Macedonio.

Hoy todos los ojos –incluidos los de AMLO– estarán puestos en la comparecencia de Salgado Macedonio ante la comisión de Honestidad de Morena. ¿Cómo podrá defenderse?

Publicado en Emequis