Hasta hace poco se creía que una democracia sólo podía caer si era víctima de un golpe militar o de una revolución, pero su destrucción paradójicamente puede nacer por culpa de los votos, como en el caso del triunfo de Morena en las pasadas elecciones.

Este terrible cancer populista que ya está gangrenando al Estado de Guerrero, está a punto de cometer otro acto atroz al postular a un presunto violador al gobierno de Guerrero.

Por Luis CuestaTiempos de Guerrero.

Hasta hace muy poco los analistas políticos consideraban que la democracia sólo podía ser derribada por dos vías: un golpe militar o por medio de una revolución. Sin embargo la globalización acabó con esos mitos, hoy la destrucción del sistema no se cuenta con balas, sino con votos.

Los militares descontentos y las turbas encendidas han sido sustituidas por urnas con malas intenciones, que esconden mecanismos muy sofisticados de control que se han reconvertido en un nuevo cancer que desde la caída del comunismo en los años 90, la democracia no había enfrentado: El populismo.

Con la victoria de López Obrador y de su movimiento México retrocedió hacia el pasado político más oscuro del siglo XX y con ello le dio entrada a un grupo de seguidores sin ideología, que encontraron en Morena un canal para exteriorizar sus complejos y todos sus ideales cansinos de la extinta izquierda mexicana. Esa izquierda que nunca terminó de gestarse, debido a que líderes como el propio AMLO se encargaron de matarla por otros proyectos alternos.

Esta legión de seguidores o de “siervos” tienen una particularidad, no creen en las instituciones y basan sus fundamentos en propuestas irrealizables que a la larga se transformarán hacia al autoritarismo; como ya sucede en el Estado de Guerrero, en donde un grupo de radicales encendidos por el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado Carrillo, intentan a toda costa llevar al poder a un candidato acusado de haber violentado por lo menos a cuatro mujeres.

Pero a pesar de las acusaciones que existen en su contra por violación y de todas las organizaciones nacionales e internacionales que exigen el retiro del proceso electoral de Félix Salgado Macedonio, el senador con licencia filtró el día de hoy a los medios locales, que será este lunes cuando se registre oficialmente como candidato a la gubernatura de Guerrero por Morena.

Hoy más que nunca me queda claro que para los dirigentes de Morena, la política en esta nueva era de la información acelerada es ficción -donde todos los políticos son capaces de decir una cosa y la contraria en sólo unas horas- por ello la investigación que supuestamente realiza la Comisión de Honestidad y Justicia de Morena en contra de Salgado Macedonio, es solamente un show para allanarle el camino a la gubernatura.

Pero además y en contraste con la violencia ejercida contra las mujeres que lo han denunciado, Salgado Macedonio tiene otra cara: ya que según información periodística de esa época fungió como anfitrión del Cartel de los Beltran Leyva durante su periodo como alcalde, convirtiendo a la ciudad de Acapulco en punto de arribo y bodega de toneladas de cocaína.

“Documentos de la Fiscalía General de la República (antes PGR) y expedientes judiciales de las cortes federales de Distrito de Columbia y Distrito Norte de Georgia, en Estados Unidos, de los cuales tengo copia, exhiben que durante el tiempo en que fue Salgado Macedonio el alcalde de Acapulco, Arturo Beltrán Leyva, junto con sus hermanos Alfredo, Carlos y Héctor, así como su brazo derecho “La Barbie” eran mandamás en todo el municipio gracias al pago de sobornos a la autoridad local” ha señalado sobre los nexos de Félix y el narco la periodista Anabel Hernandez en su última colaboración al diario Contracorriente.

Tampoco debemos de olvidar que tras su paso por la alcaldía, Acapulco pasó de ser considerado un paraíso a nivel mundial, con playa, sol y fiesta eterna, a un infierno que la llevó a ser considerada la ciudad más peligrosa del mundo por la ONG.

II

Contar con alguno de estos antecedes tendría que ser motivo más que suficiente para hacer a un lado a Félix Salgado de la contienda, pero la realidad es que es un candidato prácticamente inamovible, por el reparto de “cuotas” al partido, y por el apoyo del senador Ricardo Monreal.

Aunado a esto es muy probable que la mayoría de los guerrerenses -algunos masoquistas por decisión propia- vayan a votar por Félix Salgado en las próximas elecciones, aunque represente el lado más negativo y oscuro de un Estado, al que lo peor que le podría pasar en estos momentos, es que lo gobernará un hombre que emana todos los defectos que lo mantienen hundido y en el atraso desde hace más de un siglo.

III

Recientemente el jugador de fútbol de los Tigres de UANL, el francés André Pierre-Gignac declaró que el “el peor enemigo de un mexicano es el mismo mexicano.”

Yo se lo cambiaría en Guerrero por lo siguiente: “El peor enemigo de un guerrerense es otro guerrerense” y si no me creen, voten por Félix Salgado Macedonio y en dos años hablamos.

IV

Cuando al maquiavélico Henry Kissinger le preguntaron por todas las mentiras que había dejado en su paso por la política americana, replicó con una frase para la historia que hoy podrían tatuarse nuestros políticos guerrerenses: “Lo que cuenta no es la verdad, sino lo que se percibe como verdad.”

Twitter @LuisCuesta_