En el corazón de la Ciudad de la Eterna Primavera, se ubica el Jardín Borda, un histórico complejo rodeado de naturaleza, con terrazas, andadores, fuentes y bellos paisajes, que lo convierten en uno de los lugares más emblemáticos de Cuernavaca y el estado de Morelos.

Este importante sitio es uno de los jardines más antiguos de México, pues data del siglo XVIII d. C. y es actualmente el único jardín novohispano que se ubica en nuestro país.

De acuerdo con el libro El Jardín de la Borda. Una historia con herencia novohispana del cronista Heberto González de Matos, entre 1755 y 1765 don José de la Borda adquiere una propiedad en la Villa de Cuernavaca, la cual consta de más de 30 mil metros cuadrados, por la cantidad de dos mil pesos.

El minero radicaba en Zacatecas y sufría de una enfermedad llamada ponzoña mercurial, un trastorno padecido por mineros de la época. Por tal razón su hijo, el presbítero y doctor Manuel de la Borda y Verdugo Rivera y Ulloa, hijo del afamado minero de Taxco, José de la Borda, decide trasladar a su padre a la Villa de Cuernavaca, esperando que mejorara su condición de salud con el buen clima de la ciudad, y así fue, pues vivió dos años más, y falleció el 30 de mayor de 1778.

Durante ese año, Manuel de la Borda toma posesión de la herencia de su padre y se queda en la Villa de Cuernavaca, lugar desde donde atiende sus negocios y pone en práctica sus conocimientos de botánica y horticultura siguiendo el método de Linneo.

En 1783 le ordena al maestro de obras José Manuel de Arrieta, la construcción del Jardín Borda, cuyo proceso duró seis meses y fue inaugurado el 4 de noviembre.

La arquitectura de la casa y de los hermosos jardines nos deja ver diversos estilos arquitectónicos como versallesco, mudéjar y barroco italiano, mientras que sus jardines se caracterizan por tener un estilo propio de los jardines franceses del siglo XVIII.

En 1791, como consecuencia de su deteriorado estado de salud, falleció el 4 de diciembre de 1791. Durante la administración del rey Carlos IV, los bienes raíces propiedad de eclesiásticos designados como “manos muertas”, serían objeto de enajenación y venta; como consecuencia de esto, la casa y jardines quedaron abandonados en el reinado en turno y consecutiva sucesión, hasta ser rescatado cuatro décadas después por personas ajenas a la familia de la Borda y la propiedad fue comercializada.

Imperio de Maximiliano

Como consecuencia de la Guerra de Reforma, se da la segunda intervención francesa, que instauró al archiduque de Austria, Maximiliano de Habsburgo al frente del Segundo Imperio Mexicano de 1864 a 1867.

Junto a su esposa Carlota de Bélgica, se instalan en el Castillo de Chapultepec, sin embargo, debido al clima, solía irse a Veracruz, pero el trayecto era largo. En enero de 1866, Maximiliano de Habsburgo visitó por primera vez la ciudad de Cuernavaca y al conocer el maravilloso Jardín Borda, quedó encantado, pues ante sus ojos tenía una mansión imperial y de inmediato ordenó hacer los trámites de arrendamiento para instalar su casa de verano.

Maximiliano solía pasar 15 días en Chapultepec y 15 días en el Borda, por lo que mandó a arreglar el sinuoso camino para volverlo seguro y restauró el jardín, labor que estuvo a cargo del arquitecto Julius Hoffman, que culminó rápidamente a finales de enero.

Ya instalado en su mansión, Maximiliano le escribe a su entrañable amiga, la baronesa de Binzer una detallada descripción de ese maravilloso lugar.

“En este feliz valle, pocas horas alejado de la capital, vivimos en medio de un jardín frondoso en una apacible quinta sin pretensiones. El jardín de viejo estilo, está atravesado por magníficas enramadas oscuras cubiertas de rosas en té siempre en flor” (fragmento expresado en su carta).

Una de las leyendas que rodea a este histórico lugar, es que Maximiliano y Carlota adoraban tanto el majestuoso sitio, que jamás se han ido de él, pues se cuenta que sus espíritus aún rondan por los pasillos.

Museo y Centro Cultural

El Jardín Borda es considerado como un museo, pues alberga pasajes importantes de la historia de México y del estado de Morelos. A lo largo de los años, ha sufrido diversas remodelaciones, sin embargo, su esencia e historia, continúan guardadas en cada rincón.

Actualmente, es un sitio reconocido como museo y centro cultural que forma parte de la Secretaría de Turismo y Cultura del estado de Morelos.

Desde hace años, ha sido sede de importantes festivales como el Festival de Semana Mayor en Semana Santa y el Festival Miquixtli en Día de Muertos. Además de que la sala Manuel M. Ponce ha albergado conciertos, obras de teatro, conferencias, talleres, cine, conversatorios, presentaciones literarias, presentaciones de danza y sede de homenajes importantes.

Fotos y Texto: Maritza Cuervas.