Covid: el doloso discurso culposo Por Celso Mariño.

Desde el principio de la pandemia en México la estrategia comunicacional del gobierno central ha tenido una finalidad propagandística ante el fracaso sanitario.

Hasta ahora han muerto –oficialmente– 140 mil personas, una ciudad completa.

Del seguimiento a sus campañas (abiertas y encubiertas) y conferencias se advierten los siguientes objetivos: Desescalar o minimizar la crisis sanitaria, crear y alentar aliados (youtubers, etc), construir nuevos culpables, imponer un discurso emotivo y distraer la atención pública (Benito Bodoque, etc.).

Todos estos han sido potenciados con las redes sociales, la mensajería instantánea y -por supuesto-, el presupuesto.

En particular han sido muy socorridas –y perversas– las líneas del Discurso Emotivo. Veamos.

Primera: “Confía en tu gobierno” busca el apoyo social sin valorar los resultados sino solo los perfiles o las intenciones:  “Gatell es científico”, “la pandemia está en manos de técnicos”, “fabricaremos ventiladores mecánicos”, “reconvertiremos más hospitales”, “tendremos más camas”, “no se han saturado los hospitales”, y un largo etcétera.

Segunda: “La cura es el régimen”, es decir, la solución es inherente a la 4T, así “Firmamos mil convenios para tener la vacuna primero”, estamos manejando bien la pandemia y “ya está la vacuna en México” aunque las cantidades y su velocidad de aplicación sean irrisorias.

¿Pero si alguien no cree en las anteriores porque murió su mamá, un hermano o una tía por covid? Bueno, para ellos tienen la tercera línea: “Si se murió es porque no se cuidó”, “él tuvo la culpa, porque estaba gordo, era hipertenso o comía pastelillos”, es decir “tú eres el culpable”, pero desestiman que más de la mitad de la población vive al día y requiere salir a buscar el sustento diario y que el Estado debería velar garantizarles una baja exposición al virus con medidas efectivas.

Si bien la primera responsabilidad de cuidar la salud personal es de uno mismo, el Estado no ha dado la información correcta (cubrebocas, pruebas…) ni controlado la pandemia; su mayor empeño está en minimizar su descomunal fracaso. A estas alturas no se pude creer que actúa de buena fe con semejante discurso doloso. ¿Lo ve? 

celso03@icloud.com

Publicado en Milenio