El secretario de Salud en Guerrero, Carlos de la Peña Pintos, anunció que en los próximos días el estado de Guerrero entrará en una situación “crítica” por el aumento de contagios y fallecimientos por Covid-19.

“Ya comenzamos a pagar la factura de lo que vivimos en diciembre” dijo con mucho descaro y hasta con cinismo el títere del gobernador que hace como que trabaja de secretario de salud y explicó que la ocupación hospitalaria en los primeros días de enero aumentó un 20 por ciento en relación a diciembre.

Indicó también que desde septiembre la ocupación hospitalaria se había mantenido en un 25 por ciento, sin embargo, pero en enero aumentó a un 45 por ciento.

No hay que olvidar que durante el periodo vacacional que acaba de concluir, el gobernador Héctor Astudillo Flores decretó que los municipios de Acapulco, Chilpancingo y Zihuatanejo pasaran al color amarillo en el semáforo sanitario para que pudieran aumentar el aforo al 70 por ciento en restaurantes y hoteles.

El paso a amarillo, se dio pese a que en la Ciudad de México, el Estado de México, Puebla y Morelos retrocedieron a rojo por el aumento de casos y por el incremento en la ocupación hospitalaria.

De estos cuatro estados es de donde provienen la mayoría de los turistas que visitan Guerrero.

Pero seguramente el día de mañana el secretario de salud y el gobernador -ambos expertos en política ficción- se lavarán las manos y no asumirán la culpa de terrible situación en que nos metieron estos señores, gracias a una política en donde se prefirió priorizar la economía sobre la salud.

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