El presidente Andrés Manuel López Obrador negó esta mañana que intervenga en la designación de candidatos a los gobiernos estatales del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena). Aseguró que no se inmiscuye en la vida del instituto político. “No me meto, no  nos corresponde”.

Se refirió a la designación de Félix Salgado Macedonio como candidato al gobierno de Guerrero  de cara a las próximas elecciones. Rechazó que hubiera tenido algo que ver en ese proceso.

El primer mandatario dijo, en la conferencia matutina, que antes era una cúpula la que definía cómo iba a ser el proceso electoral y ahora es todo el pueblo el que decide.

“Nosotros no nos metemos en los procesos internos de los partidos, son los ciudadanos, es la democracia. Decidan libremente sobre quién va a representarlos, quién debe ser autoridad. Elecciones limpias y libres”, señaló.

Sin embargo las contiendas internas en Morena por las candidaturas a gobernador, son prueba de que la realidad, una vez más, contraviene al discurso de López Obrador. Al fundar su partido, lo presentó como uno realmente distinto a los demás (ya incluido el PRD), en el que predominaría la ética, la transparencia y la rectitud: “(Morena) deberá ser diferente a los (partidos) existentes; si no, ¿para qué hacerlo? En cualquier configuración, Morena debe convertirse en un referente moral”, dijo en ese entonces.

Por lo pronto la designación de candidatos para gubernaturas genera inconformidad; en Colima, Chihuahua, Zacatecas, Sinaloa, Guerrero, Michoacán y NL; reprochan “fraudes”, “farsas” e irregularidades en las encuestas; condenan decisiones de Mario Delgado; y van por la impugnación.

El proceso legal establece que, en caso de que persista la inconformidad, el quejoso deberá acudir ante el Tribunal Electoral Local, luego a la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y la última instancia es la Sala Superior del TEPJF, explicó el representante legislativo de Morena ante el INE, Alejandro Viedma.