El 17 de diciembre pasado, se tenía previsto que la dirigencia nacional diera a conocer al candidato del partido a Guerrero, pero el intento se frustró luego de que el senador con licencia -y hoy precandidato de Morena- Félix Salgado Macedonio, lo impidiera.

Fuentes consultadas por el pórtale de noticias La Silla Rota confirmaron que Félix Salgado había impedido la designación de Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, hermano de la titular de la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, como precandidato. 

“¡Si no soy yo, les voy a armar un desmadre!”, fueron las palabras de Salgado Macedonio pronunció delante de Delgado y todos los aspirantes a la candidatura de Guerrero, según lo relató Raúl Rodríguez Cortés, en su columna para El Universal del 18 de diciembre.

Ese mismo día, corrieron rumores sobre si a la exsecretaria general del PRD, Beatriz Mojica, se le había tomado o no en cuenta para realizar las encuestas; incluso se filtró una que la ponía a ella en segundo lugar de preferencia, después de Salgado Macedonio.

Al final, el presidente nacional de Morena les hizo a los aspirantes firmar un acuerdo de unidad y donde se comprometieron a respetar los resultados de dos encuestas posteriores, una para de reconocimiento, entre hombres y mujeres, y otra de preferencia.

Este miércoles, Salgado Macedonio fue nombrado el candidato de Morena a Guerrero, entre señalamientos del académico John Ackerman, esposo de Irma Eréndira Sandoval, por supuestamente “falsear” los resultados de las encuestas internas. Con información de La Silla Rota.

🆘 Morena en su piel perredista

Por Alfredo C. Villeda

Los días postreros de este fatal año hemos asistido a la repetición de antiguos ritos políticos que contradicen la propaganda de la clase en su conjunto, pero con especial énfasis la del gobierno, la de su partido y la de sus panegiristas radicales, esos incapaces de razonar un argumento y que solo escupen porras y rabia sin escalas de por medio.

La lucha por los espacios en disputa para la elección intermedia han retratado a Morena en su auténtica dimensión, la de un poder que rehúsa despojarse de su piel perredista, la de la pelea a dentelladas hasta quedarse en jirones unos y otros por una candidatura a gobernador, a diputado, a alcalde, y por los espacios que se abrirán en la burocracia con el éxodo de los competidores.

¿Qué diferencia a Morena, con la rebatiña actual por la candidatura a gobernador de Guerrero, por ejemplo, de las guerras intestinas de las tribus perredistas cuando de espacios a cuenta del erario se trataba? Regido primero por su fundador, Cuauhtémoc Cárdenas, y después por Andrés Manuel López Obrador, el rijoso PRD solía acatar al final las órdenes supremas. En modo Morena, ya ni así.

En Guerrero, desde alguna playa, la oposición ya se instaló con su coco y ginebra obligada en una hamaca, bajo una palmera, para ver cómo los propios morenistas hacen campaña contra el candidato ya palomeado de su partido, Félix Salgado Macedonio, contra quien explotarán el expediente de una denuncia de abuso sexual, porque dejó en el camino a Pablo Amílcar Sandoval, hermano de la secretaria de Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, y cuñado de John Ackerman.

Por eso llama la atención el mensaje que dio ayer la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, a propósito de la fecha, en el que asegura que en dos años de gobierno pudieron desterrar antiguas formas de hacer política en el país, y cita: “Se utilizaban en el pasado la presión, la fuerza y el chantaje como formas de dirigir la gobernabilidad, perdimos de vista valores como no robar, no mentir, no traicionar”.

Solo los jaloneos en el tránsito a una dirigencia interina y después los encontronazos por el control definitivo de Morena refutan a la ministra en retiro. No se diga hoy el caso Guerrero.

@acvilleda

Publicado en Milenio.