LOS RESTAURANTES DE LA CDMX VEN EN EL SEMÁFORO ROJO UNA CRISIS “IRREVERSIBLE”

Por Zyanya López.

Diciembre pintaba para ser el mejor mes de Yeccan, pues tan solo en los primeros 10 días la cervecería que se ubica en la colonia Roma ya había experimentado un crecimiento en ventas de 40% respecto a todo el mes anterior. Pero la idea de cerrar el año con un poco de optimismo, tras los duros meses vividos a raíz de la pandemia, se esfumó tras el anuncio del cierre obligatorio del sector restaurantero, después de que las autoridades informaron el regreso de la Ciudad de México a semáforo rojo.

“Nos estaba yendo bastante bien, todavía el martes pasado estuvo muy movido. Nosotros esperábamos que diciembre fuera bastante bueno, incluso llegar a los niveles de agosto, que fue el mes de la reapertura y que hasta ahora no hemos podido igualar en ventas. Pero esto es un golpe muy duro, regresamos a la misma situación que vivimos al inicio de la pandemia ”, explica Octavio Castellanos, socio fundador de la cervecería Yeccan.

El incremento de las hospitalizaciones por coronavirus en el Valle de México, llevó a que Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud federal; Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la Ciudad de México, y Alfredo del Mazo, gobernador del Estado de México, declararan conjuntamente el regreso al semáforo rojo. Esto implica el cierre de las actividades no esenciales -que incluye el sector restaurantero- desde el 19 de diciembre hasta el 10 de enero.

La medida, que impide vender alimentos en los establecimientos aunque sí para llevar, “condena a miles de trabajadores al desempleo y a los restaurantes a la quiebra”, aseguró la Cámara nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en un comunicado.

De acuerdo con el organismo empresarial, el cierre obligatorio podría provocar que 80% de los restaurantes de la ciudad bajen la cortina permanentemente. Tan solo al final del año, calculan que en todo el país 122,000 negocios dejarán de operar y 450,000 personas se quedarán sin trabajo. En el Valle de México, hasta noviembre habían quebrado 13,500 establecimientos.

“Esto provocará una crisis irreversible”, dijo la Canirac.

El organismo argumenta que la noticia se dio sin previo aviso, lo que impidió a los restaurantes mover o terminar su inventario, lo que provocará pérdidas millonarias debido a que el sistema de envío a domicilio no es suficiente para canalizar sus productos.

A Octavio Castellanos la noticia lo agarró por sorpresa y le truncó los planes comerciales que ya tenía para empujar el negocio de forma presencial. Además, asegura, hoy no cuenta con la capacidad financiera para subsistir, tal y como hizo la empresa al inicio de la pandemia.

“Cuando cerramos por primera vez teníamos el colchón del año pasado, con eso sobrevivimos. Pero ahora no es así, las ventas son menores a las que teníamos en un buen mes de 2019”, comentó el emprendedor. “Si este cierre, que se supone es de 15 días, se alarga, no sé qué va a pasar con nosotros”.

En este sentido, la Canirac hizo un llamado a las autoridades para garantizar el cumplimiento del semáforo rojo para que las actividades productivas puedan reactivarse el 11 de enero. Además, piden dar apoyos fiscales como prórroga de impuestos, servicios, derechos, licencias de funcionamiento y subsidios al empleo.

Finalmente, el órgano empresarial solicitó llevar a cabo una declaratoria sanitaria que permita a los restauranteros llegar a acuerdos con arrendadores, proveedores y empleados.

“Ahora toca empezar a movernos para generar alianzas o lograr algunos acuerdos que nos permitan seguir vigentes en el mercado, y en la preferencia de los consumidores. Por lo pronto, el primer paso es negociar con los arrendadores y pedirles que comprendan que no nos encontramos en la misma situación que al principio de la pandemia”, mencionó el socio fundador de Yeccan, que invierten alrededor de 90,000 pesos mensuales entre la nómina de los colaboradores y la renta del lugar.

Con información de Expansión