Tras su registro como como precandidata de Morena a la gubernatura de Guerrero, la actual presidenta municipal de Acapulco, Adela Román Ocampo, confió en que ganará la encuesta con el respaldo de las mujeres y hombres comprometidos con la igualdad e iniciar una nueva etapa que siente las bases para cambiar las condiciones negativas en Guerrero.

Todo esto a pesar de estar calificada en el deshonroso lugar 53 de 56 alcaldes evaluados según una encuesta nacional.

“Hoy me registré formalmente como aspirante a la candidatura por la gubernatura de Guerrero. Estoy convencida que juntas y juntos vamos a sentar las bases en Guerrero; el tiempo de las mujeres es ahora”, compartió a través de su cuenta de Twitter.

Sin embargo su administración ha estado plagada de irregularidades, por ejemplo, durante su pasado informe de gobierno del pasado mes de septiembre, regidores del PRI, PRD, PT y Morena acusaron de opacidad y corrupción a su administración, incluso la alcaldesa suplente de Acapulco, Matilde Testa, denunció el pasado mes de enero supuestos actos de corrupción, tratos “humillantes” e incluso amenazas de Adela Román Ocampo, al más alto nivel.

En una carta dirigida a la Presidencia de la República, así como a las secretarías de Gobernación, de Hacienda y de la Función Pública y también a la dirigencia de Morena —partido en el que militan ambas funcionarias públicas—, Testa afirma que Román ha incurrido en nepotismo y otras irregularidades, y pidió medidas cautelares para su protección y la de su familia.

¿Bajo este clima aspira a ser gobernadora Adela? Aún cuando su gestión está envuelta de acusaciones, críticas y presuntos delitos. 

Pero lo más preocupante es que esta señora ha sido incapaz de gobernar un municipio como Acapulco; además de esto hay que señalar el nepotismo que ha impuesto la nómina del ayuntamiento y de asignar obras sin licitación a un círculo de amigos y familiares; así como a su insaciable promoción política para ser candidata a la gubernatura.

Desde su llegada a la presidencia municipal, escándalos no cesan y trascienden al ámbito federal. Pero, aún hay más. La síndica, Leticia Castro, también de Morena, hizo llegar a AMLO un nutrido expediente con detalles de supuestos desvíos de recursos públicos municipales. Incluye pruebas contra el contralor municipal y su esposa, la supuesta facturera.

Las denuncias señalan directamente a Víctor Román Román, sobrino de Adela Román Ocampo, como pieza clave de todos los negocios. Supuestamente, él decide a qué empresas se adjudican los contratos directamente, sin licitación. A cambio, exige entre 30 y 35 por ciento del monto del contrato. Jorge Román Ocampo, hermano de Adela y abuelo de Víctor, es otra pieza de la maquinaria de nepotismo y corrupción.

La dirección de Finanzas del municipio de Acapulco no mueve un dedo si Víctor no lo aprueba, por algo le dicen el sobrino todopoderoso, ya que administra todos los recursos de Acapulco.

No alcanza el espacio de esta nota para escribir todos los cuestionamientos e irregularidades que tiene la gestión municipal de Adela Román Ocampo, en Acapulco. Peor aún así gasta dinero de los acapulqueños para promoverse a la gubernatura.

¿Así o más caradura?