Con 1 millón 495 mil cabezas de ganado bovino que producen anualmente 45 mil toneladas de carne y 83 millones de litros de leche, según SIAP/SAGARPA, el estado de Guerrero aporta el 4.3 por ciento de la producción nacional de esta especie.

Las regiones ganaderas del estado se localizan principalmente en la Costa Chica, Costa Grande y Tierra Caliente.

Si bien, la producción se realiza en forma extensiva en pastoreo libre que aún tiene como principal problema el abasto de forraje al ganado durante todo el año, se tienen hoy importantes avances en la tecnificación para elevar la productividad.

Invitado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Rural del Estado de Guerrero (SAGADEGRO) para compartir con los ganaderos sobre el establecimiento de praderas y la producción de forrajes, tuve la oportunidad de conocer uno de los mejores programas de mejoramiento genético a través de la inseminación artificial y el trasplante de embriones existente en el centro sur del país.

En Guerrero, se trabaja con los ganaderos apoyando en estas técnicas de reproducción que permiten saltos productivos trascendentes en los hatos. La inseminación artificial representa avances en la productividad superiores a 5 años comparado con la monta natural y la selección tradicional de los mejores animales.

Pero el trasplante de embriones de animales de alto valor genético puestos en hembras de calidad genética indistinta porque solo son vientres alquilados, representa avances entre 15 y 20 años en la productividad de los hatos y rebaños.

Una vez resuelto el problema de alimentación, a través de praderas y cultivos forrajeros, la inseminación y el trasplante de embriones cierran un círculo virtuoso de mejora productiva.

Por ello, convenimos con las autoridades de SAGADEGRO en establecer parcelas demostrativas de pasto Mavuno en los municipios de Chilpancingo, San Marcos, Florencio Villareal, Cocula, Coyuca de Benítez e Iguala, a fin de transferir a los ganaderos conocimiento y opciones para alimentar mejor a sus animales y fortalecer los procesos de mejoramiento genético.

El éxito del programa ganadero está garantizado por la participación de los productores organizados en las Asociaciones Ganaderas y la Unión Ganadera Regional; las instituciones educativas, como el Colegio Superior de Agricultura del Estado de Guerrero (CSAEGRO): la voluntad política del gobernador Héctor Astudillo Flores, y del secretario de SAGADEGRO, Juan José Castro Justo. Además del conocimiento técnico del subsecretario Obdulio Molina Marcial.

El proceso de tecnificación ganadera inicia por la capacitación, asesoría y acompañamiento técnico a los productores. La atención a la alimentación es básica porque representa el 70 por ciento de los costos de producción. Se busca que los alimentos sean suficientes, de la mayor calidad y estén disponibles a lo largo de todo el año.

Es por eso que en el Centro de Innovaciones Agroalimentarias y Tecnológicas (CIAT) Puebla, nos hemos dedicado a investigar, validar y transferir tecnología sobre praderas.

Actualmente el pasto Mavuno representa una gran opción para los trópicos secos de las Mixtecas, la Costa del Pacifico y la Cuenca del Rio Balsas.

Este pasto resiste la sequía y produce grandes volúmenes de forraje bajo las condiciones de temporal predominantes en estas regiones. Se adapta muy bien asociado con maíz, sorgo y es tolerante a la sombra para sembrarse entre frutales y cocoteros.

En materia pecuaria, Guerrero aplica importantes programas para elevar la productividad y aprovechar las grandes oportunidades que ofrecen las zonas tropicales para la producción de leche y carne.

A través del Proyecto Regional Praderas para el Desarrollo Ganadero de las Mixtecas y la Cuenca del Balsas promovido por el CIAT Puebla, hoy trabajamos para que los ganaderos tengan mejores niveles productivos, reactiven su economía frente a esta pandemia y se impulse el desarrollo de las comunidades y regiones.

Por Alberto Jiménez Merino – Publicado en Intolerancia

– Oportunidades para el desarrollo de carne de bovino en Guerrero Por Faustino Delgado Figueroa.

El estado de Guerrero cuenta con un inventario aproximado de 1 millón 300,000 cabezas de ganado bovino distribuidas en 42,000 unidades de producción pecuaria (UPP), con hatos que oscilan entre 10 a 60 cabezas, con una producción anual de alrededor de 380,000 crías.

El desarrollo de la actividad ganadera se realiza bajo un sistema de pastoreo extensivo de régimen de temporal con suplementación en la primavera, cuando escasea el forraje natural. Por región, 39% del hato ganadero está en  Tierra Caliente, 18% en la región Norte, 16% en la Costa Chica, 16% en la Costa Grande y 11% en el resto de la entidad.

En los 10 últimos años, el hato ganadero bovino ha permanecido estable, con una tasa media de crecimiento anual de 1.4%, fluctuando entre 1.2 a 1.4 millones de cabezas, observando variaciones debido a los efectos estacionales de los precios de ganado en pie, pero en línea con la tendencia de crecimiento nacional.

Debido al esfuerzo de los ganaderos y las políticas de fomento gubernamentales, se ha realizado un mejoramiento genético implantando razas más productivas. Así, 85% del hato bovino es de doble propósito (leche y carne), predominando las cruzas suizo-cebú, y 15% se especializa en carne con razas como Brahman, suizo europeo y sardo negro.  Debido a esta calidad genética, el ganado es bien recibido por las principales empresas comercializadoras de carne del país, las cuales compran un promedio anual de 180,000 becerros con un peso de entre 180 a 200 kilogramos por cabeza en pie.

Aunado a esto, los pequeños y medianos ganaderos no cuentan con recursos suficientes para mantener el ganado hasta el peso idóneo de sacrificio (450 a 500 kilogramos), lo que los obliga a vender el ganado al destete. Esto no permite que se obtengan mayores utilidades para capitalizar las unidades de producción.

En la actividad ganadera, Guerrero es productor primario y la mayor parte de la producción se comercializa como materia prima fuera del estado, y el proceso agroindustrial es aún incipiente. La engorda de ganado bovino estabulado aún no es relevante y el sacrificio se realiza en rastros no certificados por la autoridad en condiciones mínimas de higiene. Se estima que menos de 30% de la carne bovina que se consume en los principales centros de población, proviene de abasto local; la mayor parte se introduce de otras regiones del país como ganado en pie para sacrificio, canales y en piezas primarias.

Por ello, hay oportunidades para desarrollar proveedores confiables, a fin de aumentar las utilidades de los ganaderos y que se cumpla con los requerimientos de la industria.  Entre los objetivos a lograr para establecer un programa de desarrollo de proveedores están: realizar contratos de compraventa de ganado, incrementar la transferencia de tecnología en elaboración de dietas, proveeduría de insumos de calidad, entre otros.

*Faustino Delgado Figueroa es residente estatal de FIRA en Guerrero. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.