Por Isaías Alvarado.

De acuerdo con la Fiscalía Federal, el general Cienfuegos recibió sobornos del Cartel H-2, una célular del Cartel de los Beltrán Leyva, para permitirles operar en México y traficar enormes cargamentos de heroína, cocaína, metanfetamina y marihuana hacia Estados Unidos.

Durante el juicio del mafioso Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán se identificó a un militar de alto rango descrito como el “general de la Nación” que rechazó un cuantioso soborno del Cartel de Sinaloa. Ahora, las piezas del rompecabezas apuntan a que ese “general” fue Salvador Cienfuegos Zepeda, el exsecretario de la Defensa de México que ha sido acusado de narcotráfico y lavado de dinero por la justicia estadounidense.

Ese militar cuyo nombre no fue mencionado en una corte federal de Nueva York desestimó un soborno de $10 millones que le ofreció quien entonces era el jefe del Cartel de Sinaloa. Pasó en 2013, un año antes de la recaptura de ‘El Chapo’ en un edificio de condominios en Mazatlán, México.

El “general de la Nación” recibió la oferta a través de Andrea Vélez Fernández, quien tenía una agencia de modelos en la Ciudad de México y era asistente del narco colombiano Alex Cifuentes. Ella tenía contacto con el militar, contó Cifuentes en su testimonio en el tribunal de Brooklyn, porque “le presentaba amigas al general de la Nación (sic) los jueves para fiestas privadas”.

La finalidad del soborno era quitar a Guzmán de la mirilla del Ejército mexicano. “El señor Joaquín le pidió el favor para que lo dejara en paz. Y si ella (Vélez) lograba el objetivo le iba a regalar un millón de dólares”, detalló Cifuentes, quien fue uno de los socios de ‘El Chapo’ y vivió a su lado en la sierra.

Esa estrategia se discutió en mensajes de texto interceptados por el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y que se mostraron ante el jurado en enero de 2019. “Amigo, ¿ya está lista la cita con el ‘cachuchón’ (militar) este miércoles?”, le preguntó en clave el capo sudamericano a su secretaria.

Vélez Fernández no pudo con el encargo porque “el general odiaba mucho a Joaquín”, afirmó Cifuentes. Enfadado porque no le salió el plan, ‘El Chapo’ ordenó que la asesinaran tachándola de “mentirosa”.

Varios señalamientos apuntan a que Cienfuegos es ese general que negó a proteger al Cartel de Sinaloa. El principal: los fiscales de Estados Unidos aseguran que en esos años estaba en la nómina de los enemigos de ‘El Chapo’, la organización de los Beltrán Leyva. Señalan que al menos entre 2015 y 2017 recibió sobornos de uno de sus lugartenientes, Juan Francisco Patrón Sánchez, quien era el líder del Cartel H-2.

“A cambio de sobornos, él permitió que el Cartel H-2 (…) operara con impunidad en México”, indica la acusación que se desveló el viernes pasado, un día después de que Cienfuegos fue arrestado en California.

La investigación alega que gracias a este y otros pactos “el Cartel H-2 aseguró el arresto y la tortura de narcotraficantes rivales por funcionarios de las fuerzas del orden”, que se realizaran operativos militares contra organizaciones enemigas y que el Ejército sacara de su radar al cartel de Patrón Sánchez.

En ese tiempo, el grupo de ese contrabandista apodado ‘H-2’ operaba en los estados de Nayarit y Sinaloa, y distribuía narcóticos en varias ciudades de Estados Unidos, incluyendo Los Ángeles y Las Vegas.

Atacando a los rivales del H-2

La Administración para el Control de Drogas (DEA) estima que entre enero de 2013 y febrero de 2017 el Cartel H-2 distribuyó mensualmente en este país unos 500 kilos de heroína, 100 kilos de cocaína, 200 kilos de metanfetamina y 3,000 kilos de marihuana. Por ello, “ganó millones de dólares”. El cartel perdió fuerza en febrero de 2017, cuando un helicóptero de la Marina abatió a Patrón Sánchez.

De 2012 a 2018, cuando Cienfuegos tenía el timón del Ejército mexicano, los carteles más afectados por operativos militares fueron los de Sinaloa, Jalisco y Los Zetas.

Mientras este general habría trabajado para el Cartel H-2, la mayoría de las acciones realizadas por el Ejército en Nayarit se enfocaron en los municipios controlados por sus enemigos, según el diario mexicano Milenio.

El lugar en el que más se enfocaron los efectivos de la SEDENA entre diciembre de 2015 y febrero de 2017 es La Yesca, una comunidad de la Sierra Madre Occidental donde cultivan marihuana bajo la protección del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). De 136 decomisos de droga en Nayarit durante ese período, al menos 102 ocurrieron en esa localidad, de acuerdo con el mismo medio.

La justicia estadounidense ya enjuició a otro funcionario mexicano que estaba en el bolsillo del Cartel H-2. Se trata del exfiscal de Nayarit, Edgar Veytia, quien en 2019 fue sentenciado en una corte de Nueva York a 20 años de prisión y a pagar un $1 millón por distribuir cargamentos ilícitos a Estados Unidos.

Veytia, de 49 años, aceptó que recibía sobornos cada mes, por lo cual ordenó a oficiales corruptos bajo su mando que ayudaran al cartel, intervino para liberar a miembros de esa organización criminal y pidió que se realizaran escuchas telefónicas para facilitar los asesinatos de los enemigos de Patrón Sánchez.

Además, ayudó a encubrir el asesinato de un narco rival en octubre de 2015, cita la Fiscalía.

“Trabajando con el cartel, Veytia utilizó a las fuerzas del orden mexicanas para proteger las cargas de drogas, intimidar y atacar a traficantes rivales”, dijo Peter C. Fitzhugh, agente encargado de la oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) en Nueva York, sobre la sentencia del exfiscal nayarita.

El Departamento de Justicia dice tener miles de comunicaciones por teléfonos Blackberry que incriminan a Cienfuegos, en una de las cuales “habló sobre su asistencia histórica a otra organización de narcotráfico” y otras en las cuales conversaron sobre expandir la presencia del cartel en Mazatlán y el resto de Sinaloa.

También discutió por teléfono, según ese departamento, sobre presentar a los principales líderes del Cartel H-2 con “otros funcionarios corruptos del gobierno mexicano dispuestos a ayudar a cambio de sobornos”. Sus nombres no han sido revelados. En clave, el entonces titular de la SEDENA era identificado como ‘El Padrino’.

La DEA desconfiaba del Ejército mexicano

De 96 capos capturados durante la administración de Peña Nieto, la mitad (49) eran miembros de alto nivel de los carteles de Sinaloa y Los Zetas, ambos rivales del clan de los Beltrán Leyva.

En 2017, un operativo de la SEDENA concluyó con el arresto en la Ciudad de México de Dámaso López Núñez, alias ‘El Licenciado’ y operador financiero del Cartel de Sinaloa. Tres años antes, esa institución militar detuvo a Ismael Zambada Imperial, apodado ‘Mayito Gordo’, hijo del actual líder de dicho cartel, Ismael ‘El Mayo’ Zambada.

También lograron arrestar en 2014 a Rubén Oseguera González, ‘El Menchito’, hijo del jefe del Cartel de Jalisco; ese mismo año detuvieron a Héctor Beltrán Leyva, dirigente del clan de los Beltrán Leyva; y en 2013 aprehendieron a Mario Ramírez Treviño, alias ‘X 20’, uno de los líderes del Cartel del Golfo.

Héctor Beltrán Leyva, alias ‘El H’, falleció misteriosamente bajo custodia del gobierno mexicano y mientras se desarrollaba el juicio de ‘El Chapo’ Guzmán en Nueva York. Le dio un infarto en la cárcel de máxima seguridad del Altiplano y lo llevaron a un hospital, según las autoridades. Falleció el 16 de noviembre de 2018. Catorce días después, Cienfuegos dejó el cargo de secretario de la Defensa.

La institución de Cienfuegos no participó en los dos operativos que arrestaron a ‘El Chapo’ Guzmán en 2014 y 2016. Lo hizo la Marina, guiada por la DEA. Víctor J. Vázquez, el agente antinarcóticos que dirigió esa incursión, contó en el juicio de Guzmán que desconfiaban de la SEDENA y la Policía Federal.

“No puedes confiar en nadie, ni en policías ni en militares en esa ciudad, en ese estado (…) Ellos (el cartel) controlan todo el estado”, explicó Vázquez, cuyo relato llegó hasta el día en que detuvieron a Guzmán en un edificio de condominios frente al mar en Mazatlán.

Otros jefes del narcotráfico que capturó la Marina en el sexenio pasado son Miguel Ángel Treviño, alias ‘Z 40’ y líder de Los Zetas; y José María Guizar, ‘Z 40’, también uno de los jefes de ese grupo criminal. En 2013 abatieron en un enfrentamiento a Gonzalo Inzunza, alias ‘Macho Prieto’, del Cartel de Sinaloa.

Cienfuegos estuvo de 2005 a 2007 al frente de la IX Región Militar, con sede en Acapulco, en el estado de Guerrero. Era la época en que el clan de los Beltrán Leyva controlaba esa región y protagonizó una guerra contra Los Zetas y otros carteles. Se alega que allí se tejió la relación con este general encarcelado.

El cartel de los Beltrán Leyva es todavía uno de los principales importadores de narcóticos hacia Estados Unidos. “Si bien todos los hermanos Beltrán Leyva han sido asesinados o encarcelados, grupos separados y los restos de su organización continúan operando en varias partes de México, incluidos los estados de Guerrero, Morelos, Nayarit y Sinaloa”, advierte un informe que la DEA publicó en enero pasado.

La agencia señala que estas células, cada vez más influyentes, hacen alianzas con los carteles de Jalisco, Juárez y Los Zetas para llevar sus cargamentos de cocaína, heroína, marihuana y metanfetamina a sus principales centros de distribución en Estados Unidos: Los Ángeles, Phoenix y Chicago.

Publicado en Univisión.