Beatriz Mojica, exlideresa del PRD, hizo un balance sobre el gobierno de Astudillo y los perfiles de la 4T rumbo al 2021.

Por Andrés Wainstein.

“Quien gobierne Guerrero debe tenerle mucho amor al estado, pero también una visión clara de que de un gobierno honesto, responsable, austero y con resultados muy concretos, muy eficiente”. Con estas palabras la guerrerense Beatriz Mojica define a quien abanderará la candidatura de la Cuarta Transformación en su estado, luego de que El Financiero revelara en un sondeo que ella lidera las preferencias.

En diálogo con LPO, la exlideresa del PRD analizó dos indicadores sobre el estado actual del Gobierno de Héctor Astudillo: la violencia y la pobreza. Además, luego de que manifestara su intención de buscar la candidatura por la gubernatura en la 4T, reveló cuáles serán los criterios que deberán tomarse en cuenta para elegir al mejor candidato.

“Guerrero puede que no sea el estado de mayor población que se va a jugar en 2021, pero debe ponerse especial atención. Por las características que posee, para algunos presidentes ha sido su Waterloo: lo fue para Peña Nieto, ahí acabó su sexenio. Ernesto Zedillo también tuvo problemas ahí”, añadió en referencia a la masacre de Aguas Blancas.

El cambio en la gubernatura del estado está a la vuelta de la esquina. La 4T ya tiene a sus perfiles para dar la pelea: estás tú, Félix Salgado Macedonio, Pablo Amílcar, Luis Walton, que vienen de diferentes lugares. ¿Cómo procesar las diferencias y qué es lo que tendrá mayor peso a la hora de definir a un candidato?

El diálogo es importante para lograr la unidad. Todos los actores políticos debemos tener claro que no debemos dejar que este momento histórico se vaya de nuestras manos, no lo debemos dejar pasar. Porque si no es ahora cuando se dé un cambio profundo en la clase política de Guerrero, más adelante será complicado. O sea, no deberíamos permitirnos eso. Y hoy están las condiciones dadas para que alguien con una visión de izquierda llegue a la gubernatura y lleve a cabo la transformación por el bien del estado.

El pueblo guerrerense es un pueblo de lucha. Los grandes movimientos sociales han ocurrido en Guerrero, y también los grandes movimientos políticos. La Independencia, la Revolución Mexicana, la lucha de los setenta, y el último gran cisma social tiene que ver con los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.

Lo que quiero decir es que no ha sido el pueblo de Guerrero sino las élites las que han detenido la transformación del estado, por eso creo importante que debe haber un cambio en la clase política. La actual que ha durado 30 años en el poder, aunque ha habido cambio de siglas partidistas, en realidad es la misma que no rompió los cacicazgos de la región -que no reconocen los derechos humanos, por ejemplo- y que ya está agotada. Y este es el momento preciso para que en Guerrero pueda darse una transformación para el desarrollo, y no para la extracción como ha venido ocurriendo como hasta ahora con los Figueroa… Que haya un equilibrio en el desarrollo de todo el estado, no sólo de donde es el gobernador en turno. Y que entre de lleno a la Cuarta Transformación y queden atrás los gobiernos de priistas corruptos.

¿En tu visión, quién es el mejor aspirante para llevar a cabo esa transformación?

Yo no tendría problema con que cualquiera de los que mencionas estuviera al frente. Tenemos que encontrar un mecanismo para que sea el diálogo, la conciliación, la responsabilidad, lo que se ponga por delante. Y he venido insistiendo en que sean las encuestas las que definan quién deba estar al frente de la transformación del estado, y obviamente hay un elemento que está presente por primera vez en el país que es el de la paridad de género. Me parece un gran avance que Morena y PT estén planteando respetar la paridad en las gubernaturas. Y se van a combinar estas dos cuestiones rumbo a 2021, pero yo agregaría que el perfil -sea hombre o mujer- debe cumplir además con credibilidad, competitividad y gobernabilidad.

Yo me he mantenido en las preferencias sin cargo, sin representación partidista, sin recursos, porque yo siempre he practicado una política austera -muy a la Andrés Manuel-, de territorio. En esa escuela. Nunca he hecho política despensera sino de propuesta. Que midan nuestros perfiles públicos, he venido insistiendo en ello, aunque este no debe ser un tema de popularidad sino de responsabilidad, por eso estoy dispuesta a apoyar a quien quede porque lo más importante es que se pueda lograr una coalición de izquierda (Morena-PT, por ejemplo) que logre no sólo la gubernatura.

Los números revelan que prácticamente cualquiera puede ganar la gubernatura, pero no la gobernabilidad. Cuando se trata de los municipios o escaños en el Congreso local, los números cambian.

¿Cómo cambian?

En el mejor escenario que ha tenido Guerrero, que es Andrés Manuel en la boleta, de los 81 municipios del estado Morena sólo logró 16. Aunque arrasó en el estado, sólo se lograron 16 municipios. No hubo coalición, fueron solos Morena y PT. Ahora que están en juego las diputaciones federales, es muy importante que se genere no sólo la coalición federal sino también la local.

Félix Salgado Macedonio es uno de los que mejores miden en los sondeos. ¿Pero podría garantizar esa gobernabilidad de la que hablas?

Cuando mides y analizas las mediciones, quienes han gobernado Acapulco son quienes tienen los mayores negativos. Un tema es que puedas ser el más conocido y otro que tengas la mejor competitividad electoral. Son dos cosas distintas. Ya en el balance, los números cambian drásticamente.

El PRD está trabajando para cambiar sus estatutos y permitir una alianza con el PRI, su enemigo histórico. ¿Crees que esa unión les pueda dar la potencia para disputar la gubernatura?

La alianza del PRI con el PRD, que se anunció desde hace un año, fue uno de los motivos por los que renuncié al PRD. Cuando lo denuncié, algunos me descalificaron, me dijeron que eso no iba a pasar nunca. Luego salió lo del Bloque Opositor Amplio (BOA). Hoy no queda lugar a dudas. Los partidos están tratando de conservar sus últimos reductos que son los municipios. Y en ese tenor, generan este tipo de alianzas.

En el caso de Guerrero, esa es una alianza suicida para cualquiera de los dos partidos. Porque no es que sea contra natura solamente, es que en Guerrero hubo muertos. Entonces cuando tú planteas en un municipio que vas a ir aliado con el que asesinó a tus compañeros o familiares obviamente generas chispas… A estas alturas el PRD en Guerrero ya pasó del 22% de las preferencias al 5%, sólo por el anuncio no confirmado de esa coalición. Ahora que se confirme prácticamente se desfondará y el PRI también.

Por eso la alianza Morena-PT es fundamental a nivel ayuntamientos. Porque la coalición PRD-PRI, aunque va a destrozar a sus bases, intenta conservar algunos municipios. ¿Cuál es la herramienta para hacer frente a esa alianza? La coalición Morena-PT.

Guerrero es una de las entidades que en las últimas décadas ha sufrido por la violencia y la inseguridad, sin que haya una solución en el horizonte. ¿A qué se debe esta situación?

Tiene que ver con un problema de desestructuración de las familias. Hay una migración hacia Estados Unidos. Pero sobre todo tiene que ver con el abandono, por ser una zona muy alejada del centro del estado, del centro político. Se fue abandonando con los años. Yo atribuyo más a eso el elevado número de violencia y homicidios.

Desde luego, la declaración de guerra contra el narcotráfico vino a exacerbar los ánimos, porque en términos reales ha sido una lucha ficticia. O sea, vas por algunos pero no vas por todos, ni por todo. Al final del día no hay justicia. Y hay casos muy lamentables. Recuerdo uno que 2016: el alcalde de Pungarabato, Ambrosio Soto Duarte, quien fue asesinado después de ir a denunciar.

Haciendo un balance sobre estos rubros, la disminución de la violencia y el combate a la impunidad, ¿cómo calificarías la actuación del gobernador Héctor Astudillo?

Tenemos que hacer una evaluación con base en dos indicadores muy específicos. El primero, la pobreza en Guerrero en los últimos cuatro años aumentó. Eso dice el Coneval con datos puntuales. Con los gobiernos de transición hubo una muy consistente reducción de la pobreza. Como secretaria de Desarrollo Social del estado te puedo decir que hubo planeación y lo que se logró en diez años en cuatro se perdió.

¿Y el segundo indicador?

La seguridad. Con la entrada del presidente Andrés Manuel López Obrador es que se han visto resultados en Guerrero. Hablo de la presencia de la Guardia Nacional. Durante el último año se han logrado disminuir los indicadores de violencia, ya en este Gobierno Federal, más que como resultado de las políticas estatales. Indicadores de robo, secuestro, diversos delitos, aunque siguen siendo altos. Por ello, aún hay mucho que hacer.

Pero, como te mencionaba antes, yo sostengo que no se puede seguir la misma ruta, la ruta de la policía. Aunque debería ser importante poner en manos de la Guardia Nacional a toda la policía de Guerrero, porque las policías municipales andan por un lado mientras que las estatales van por el otro. Atrevernos a hacer algo más arriesgado para poder alinear en la práctica a un solo mando. Y así eficientar los recursos; por ejemplo, que sea la Guardia la que reclute a los policías estatales.

Pero he venido sosteniendo que no es suficiente, que los últimos 20 años nos han demostrado que solamente invertir en la policía no ha movido sustancialmente los índices de violencia e inseguridad. Insisto, debemos ser más arriesgados en varios temas: prevención del delito, en inversión social y, sobre todo, yo sostengo que la mejor política pública de combate a la inseguridad es la política económica, el desarrollo económico de estado.

Hablas de programas sociales.

Del fortalecimiento económico de Guerrero. Para abatir los índices de pobreza se debe mejorar el ingreso de los guerrerenses. Los Programas del Bienestar están ayudando luego de que los programas sociales estatales prácticamente desaparecieron. Lo que se dejó de hacer en esta gubernatura es invertir en la parte social, en cuestiones tan básicas que la izquierda siempre ha impulsado: útiles escolares gratuitos, apoyos a madres solteras, a discapacitados, programas a adultos mayores. Y lo peor no es sólo que esos programas estatales desaparecieron sino también los recursos. Revisando los presupuestos, no sabemos exactamente dónde están. Que el presidente López Obrador asuma esos programas y los convierta en federales significaría generar recursos extra para el estado (en términos de obra pública, infraestructura, servicios), pero no fue así.

Publicado en La Política online