La administración de Adela Román ha sido incapaz de poner orden en Acapulco y daña a la gente noble y trabajadora de esta ciudad.

Por El Marqués de Puerto Marqués.

La elección de la abogada Adela Román como alcalde de la Acapulco para el periodo 2018 – 2021 propició una gran expectativa entre la ciudadanía de este importante centro turístico del país, pues su aparente distancia de las maquinarias electorales hacía prever una gerencia técnica, focalizada en los graves problemas que azotan a los acapulqueños, pero no ha sido así. Su paso por la alcaldía ha sido un cúmulo de fracasos, nepotismo y acciones intrascendentes.

Para nadie es un secreto que la situación por la que atraviesa el Ayuntamiento de Acapulco es muy grave, sobre todo por ser el centro geográfico económico y político más importante del estado de Guerrero, en donde se supone que todos sus funcionarios administrativos tendrían que ser de primer nivel; como la neófito alcalde que se ostenta de ser una mujer preparada para gobernar, pero que en la práctica ha resultado un completo fracaso como la mayoría de sus colaboradores esto en detrimento del pueblo y ciudad de Acapulco, que hoy está convertida en un caos social, político y económico.

La problemática de Adela

Acapulco es una ciudad con casi un millón de habitantes que plantea enormes retos para sus gobernantes, pues sus demandas de todo orden son crecientes y fuente de grandes conflictos. Desafortunadamente la problemas de la ciudad desbordaron a la señora Román, quien hoy ofrece la imagen de un zombi destartalado y desubicado, incapaz de abordar cualquier problemática y cambiarla por alternativas oportunas y eficaces.

La llegada de Adela ha sido un monumental fracaso, estos son sus más sonoros fracasos:

Adela Román en su imperio de nepotismo nunca entendió las dimensiones de la problemática ambiental asociada al deterioro de CAPAMA y solo se dedicó a culpar a las administraciones pasadas.

Tampoco puso atención a la violencia urbana liderada por grupos delincuenciales y pandillas de algunas zonas de la ciudad, que al día de hoy continúan muy activas, y que tienen a Acapulco sumido en un mundo tenebroso. Atracos, cobros de piso, asesinatos a la luz pública, ejecutados por pistoleros en moto, son el pan diario de miles de personas en la ciudad.

Otro punto muy negativo en su administración ha sido la movilidad y la organización de la vialidad, que está metida en un bache negro. Tampoco podemos pasar por alto el tema del urbanismo, ya que el desarrollo urbano nunca fue parte de las políticas y prioridades de Adela.

Después de dos años de la llegada de Román Ocampo al poder, la ciudad de Acapulco es quizá el ejemplo más dramático de hasta qué extremos puede descomponerse una ciudad por su mala gestión urbana, ya que tan solo hay que hacer un recorrido por sus calles para darnos cuenta del deterioro que estas han sufrido por falta de mantenimiento.

Pero lo peor es que no se avizora un viraje para los últimos meses de la administración Adela, que ilusamente sueña con ser candidata a la gubernatura de Guerrero tan solo para evadirse de sus responsabilidades en el Ayuntamiento de Acapulco.

De verdad señora Adela, somos muchos los acapulqueños que ya no vemos la hora para que termine este viacrucis en el que nos tiene metidos. De verdad que pena que ya no aprendió y por lo visto nunca aprenderá a gobernar, y que pena también que su soberbia no le permitiera en su momento escuchar a gente más capaz y conocedora del teje y manejo de la administración municipal.

Un lastre también para Morena

La ineficiente alcalde le hace daño a su líder, el presidente Andrés Manuel López Obrador y a su partido Morena de cara a las elecciones intermedias de 2021, ya que en las urnas los acapulqueños seguramente castigarán a la soberbia alcalde.

Es precisamente por estas razones por las que creo que el futuro de Morena en Acapulco luce muy incierto rumbo al 2021, con personajes inflados y fuera de lugar como la alcaldesa de Acapulco.

Al tiempo.

Twitter @TiempoGro