Cine en Huamuxtitlan, Guerrero.

Por Liliana Corona.

Un cine con 400 butacas es la única sala que existe en la Montaña de Guerrero. No hay otro cine que le haga competencia en 250 kilómetros a la redonda. Además de ser el acercamiento de los guerrerenses de la zona con el séptimo arte, el espacio también cumple como sala de usos múltiples.

“El Cine Hidalgo lo estableció mi padre en mil novecientos cincuenta y tantos. Estuvo cerrado de 2000 a 2015 y lo reabrimos en 2016. El 23 de marzo pasado dejamos de laborar. Eso significa que por lo menos cinco personas que trabajaban en este cine han dejado de percibir sueldos”, cuenta Jorge Luis Hidalgo, director de relaciones internacionales e institucionales de la Asociación Nacional de Cines Independientes (ANCI).

El también dueño del Cine Hidalgo cuenta a Tec Review que la crisis ha alcanzado a su familia, en particular a uno de sus hermanos.

“Mi hermano mayor maneja el cine directamente en el pueblito Huamuxtitlan, Guerrero. Él simplemente dejó de trabajar y de percibir sus ingresos. Es con lo mantenía a su familia de cinco hijos”, lamenta Hidalgo sobre la pandemia.

De alguna forma, los hermanos Hidalgo se las arreglaron para ayudar al encargado del cine con sus gastos básicos. Especialmente, comida. Además de la falta de recursos durante cinco meses, el pequeño poblado se ha quedado sin su único acercamiento al cine.

“La población ha dejado de tener el único entretenimiento familiar que existe en toda la región. Es una de las regiones más abandonadas y olvidadas de la historia de todo el país”, dice el representante de cines independientes.

El cine como lugar de encuentro

Cuando no proyecta películas, el Cine Hidalgo presta su espacio para actividades culturales. Por momentos se ha transformado en teatro, en un espacio para conferencias y hasta en galería. En su sala se han presentado ballets folkóricos y figuras destacadas del pueblo, para servir de ejemplo a las nuevas generaciones.

(Foto: Cortesía)

Las pequeñas salas de cine son susceptibles esta vocación multiusos, especialmente en sitios apartados, coinciden algunos cineclubes latinoamericanos. Como el Cineclub Quimera, en Córdoba, Argentina, que se ha adaptado a la nueva normalidad con discusiones virtuales sobre cine.

“La Quimera funciona como un espacio de exhibición. Se han dado históricamente talleres de cinefilia y realización”, cuenta Gabriel Von, representante del cineclub argentino. En tiempos de pandemia, donde los sitios de reunión están cerrados, su alternativa es discutir las películas a través de medios digitales.

A través del evento en YouTube de la Cátedra Ingmmar Bergman de la UNAM, impulsores y dueños de cineclubes de México, Bolivia y Argentina compartieron sus experiencia durante la pandemia.

Para otros cineclubes en México, el espacio que prestan al cine es irremediablemente un puente intercultural. El Film Club Café es muestra de ello en el Estado de México.

“Está al norte de la Ciudad de México, en la zona de Naucalpan, en Satélite. Hay una gran necesidad de espacios culturales. Si bien hay muchos músicos, artistas, directores, actores en esta zona, siempre ha carecido de espacios”, cuenta Raúl Ojanguren, dueño del Film Club Café.

“Hacíamos proyecciones todos los días antes de la pandemia, ahora tenemos que estar guardados”, señala Ojanguren. En la nueva normalidad las conversaciones virtuales giran entorno al cine a través de la voz de músicos a los que Ojanguren invita a charlas en streaming.

Es seguro regresar al cine

Incluso para sortear el impedimento de reunión física, los dueños de cineclubes han compartido películas por Zoom para luego discutirlas. “Siempre he dicho que somos la resistencia cultural en el desierto de Satélite. Ahí vamos”, dice Ojanguren.

Hidalgo y la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine) promueven el regreso a las salas de cine. Los cines comerciales de cadena ya reiniciaron funciones con 30 % de capacidad.

La Sociedad Mexicana de Salud Pública considera que la distancia entre butacas y filas, el desnivel tipo estadio y que los clientes se mantengan en silencio evita la dispersión de saliva y los contagios.

Vista aérea del cine Hidalgo en la montaña de Guerrero (Foto: Cortesía)

De acuerdo con información de la Canacine, estas características aunadas a que los asistentes siempre están sentados y viendo en una misma dirección “hace que el riesgo de contagio sea bajo”.  Para mantener las operaciones, el organismo pide que los establecimientos cumplan con todas las medidas de prevención como el uso de cubrebocas, distanciamiento e higiene de manos.

“Nosotros cerramos antes de que la autoridad lo indicara. Ya es necesario que dejen operar. Debemos aprender a convivir con el virus y que la economía siga funcionando”, señala Hidalgo.

Hidalgo señala que esta pandemia es una oportunidad de crear un fondo de apoyo para este tipo de empresas culturales.

“Puede establecer un fondo de contingencia para que podamos hacer frente a la crisis. Esto (la pandemia) no es un problema causado por las autoridades, lo entendemos perfectamente. Buscamos comprensión para poder hacer frente y dar un impulso económico inicial para que podamos continuar operando”, dice.

Publicado en Tec Review