En la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Acapulco hubo mucho más que arena, playa y sol. Su visita en el puerto turístico junto con su familia más cercana fue aprovechada por encumbrados personajes de la política guerrerense como la alcaldesa del puerto, Adela Román, y el superdelegado en Guerrero, Pablo Amílcar, para placearse y competir por quién vio más tiempo al mandatario o recibió un apapacho más grande (o fue recibido por menos manifestantes).

Por supuesto, como siempre lo ha hecho, el tabasqueño negó de dientes para afuera que él fuera a entrometerse en el proceso de elección de candidato; sin embargo, todos los morenistas en el estado estuvieron muy pendientes de las señales, incluidos los que no se vieron, como Félix Salgado y Luis Walton.

Publicado en El Universal