El asesinato del periodista Pablo Morrugares, testigo clave en caso Ayotzinapa: Anabel Hernández | ONU-DH.

Hernández García lo entrevistó en días inmediatos a los hechos, ya que “él había estado haciendo su trabajo en la ciudad el 26 y 27 de septiembre [de 2014] cuando ocurrió el ataque y desaparición”.

BERLÍN, Alemania.- El 2 de agosto Pablo Morrugares se convirtió en el séptimo periodista asesinado en México en el trascurso de 2020. Con él murió su escolta en la ciudad de Iguala, Guerrero, con 55 balazos en total. Su cobertura trataba de la presencia de organizaciones delincuenciales en la región. 

Cabe destacar que, también era uno de los principales testigos en la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa. Por lo que la reportera Anabel Hernández García lo entrevistó en los días inmediatos a los hechos, ya que “él había estado haciendo su trabajo en las calles de la ciudad el 26 y 27 de septiembre [de 2014] cuando ocurrió el ataque y desaparición”.

Posteriormente, en 2015 empezó a recibir amenazas y fue cuando el Gobierno Federal le otorgó el Mecanismo de Protección de Defensores de Derechos Humanos y Periodistas. No obstante, en 2016 fue víctima de un atentado en compañía de su esposa y por un tiempo dejó Iguala. 

Hernández García detalló, en un artículo del 7 de agosto de 2020, en el medio alemán Deutsche Welle que “el propio Pablo hizo público que vivía cerca de la calle Juan N Álvarez donde ocurrió el ataque contra tres de los cinco autobuses en los que viajaban los normalista. De esa calle desaparecieron al menos 20 alumnos”.

En esa misma calle, el testigo indicó que, “a la medianoche del 26 de septiembre ocurrió la última agresión contra los jóvenes y cayeron heridos sobre la calle Daniel Solís de 18 años, y Julio César Ramírez de 23. En esa misma vía, cerca de la una de la mañana, el Capitán José Martínez Crespo del 27 Batallón de infantería llegó al hospital Cristina donde se refugiaban normalistas sobrevivientes de la masacre y pedían auxilio médico. Ahí el militar los fotografió, registró y amenazó en vez de darles protección y ayuda”, subrayó.

El testimonio clave de Pablo Morrugares

En ese periodo, el presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) reiteró que los militares únicamente estuvieron presentes en el nosocomio para auxiliar a las víctimas. Sin embargo, evidencia posterior y la narración del reportero hoy fallecido apuntaban a la participación de agentes del Estado Mexicano en los sucesos. Lo cual ha sido confirmado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y Tribunales en México.

Morrugares, precisa la comunicadora, no solo proporcionó descripciones minuciosas de ese 26 y 27 de septiembre, también aportó imágenes y videos de su autoría.

Luego del ataque de la medianoche en Juan N Alvarez, Pablo se encontraba en la esquina donde se estaba un pequeño supermercado. Había escuchado toda la balacera y había presenciado junto con otras personas la cacería de personas vestidas de civil con apariencia militar en contra de los estudiantes. Desde ahí vio directamente como dos vehículos militares se pararon en la esquina de Juan N ALvarez y Periférico, descendieron hombres uniformados y en vez de dar auxilio a Daniel y a Julio César les apuntaron con el rifle que portaban y los patearon para confirmar que estuvieran muertos. Después volvieron a abordar sus unidades y pusieron los vehículos en marcha”.

“La Verdadera Noche de Iguala”

En tal sentido, Hernández García expuso que gracias a quien también dirigía el portal digital de noticias “PM de Iguala”, fue posible reconstruir la cronología en los eventos clave de esa noche “que incriminan sin lugar a dudas al Ejército”. La cual fue respaldada por su investigación documental y archivos oficiales que coincidieron exactamente con los tiempos en “que el pelotón del capitán Martínez Crespo pasó por esa esquina, eran las mismas que habían quedado registradas en fotos y videos del reportero asesinado”.

Entre tanto, la autora demanda que el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador proteja la vida de los familiares de Morruganes. Aún, “independientemente de las diversas líneas de investigación que puedan seguirse respecto a su infame homicidio se debe tomar como una línea de investigación y posible móvil la información que él tenía de lo ocurrido en Iguala, los hechos de los que fue testigo y el importante archivo fotográfico y video”.

Este asesinato se da en el marco de los actuales descubrimientos decisivos en el caso Ayotzinapa, derivados de la Comisión de la Verdad.

Con información de Deutsche Welle.