Por Manuel Nava.

ACAPULCO, Gro.-En medio de la violencia que aún persiste en la entidad por el crimen organizado, los médicos de la entidad demandan la atención de las autoridades que para que cesen las agresiones cada vez más violentas de los familiares de pacientes, pero el grito de los médicos salvan vidas, no matan se ahoga en la garganta y los oculta el silencio.

La palabra pandemia deriva de Pandemónium según algunos lingüistas y el Diccionario de la Lengua Española la define como lugar en que hay mucho ruido y confusión. En Guerrero esos dos elementos se encuentran extendidos. La crisis sanitaria se convirtió en una arena de confrontaciones políticas y una válvula de escape para las tensiones sociales que se expresan, entras formas, en la agresión al personal médico que atiende a los pacientes de esta enfermedad.

Estos hechos aparecen en espacios y tiempo aire reducidos y mínimo seguimiento en los medios periodísticos, pero una parte de la violencia irracional con que se actúa con los trabajadores de la salud, es resultado de un odio exacerbado en los medios y en los comentarios de persona a persona que también llegan a verse alimentados por utilidades partidistas.

La entidad tiene fuertes debilidades en su sistema de salud. Entre ellas, la escasez de personal de salud, un médico por cada mil habitantes según datos del INEGI, y ante la pandemia, esta necesidad se ha exacerbado. La velocidad en el incremento del número de pacientes detonó medidas urgentes para equilibrar la capacidad de oferta de los servicios. La insuficiencia de personal de salud ha sido tangible, no únicamente en términos de cantidad, también de sus competencias.

Otro de los panoramas a los que se enfrenta el personal es a la escasez de medicamentos y falta de insumos. En seis de los ochos hospitales reconvertidos para la atención de pacientes con coronavirus, enfermeros y médicos manifestaron su inconformidad por la demora en la entrega de insumos.

Al iniciar junio, el personal médico contagiado por Covid 19 representó una sexta parte (269) de los 1,829 casos confirmados hasta entonces. Algunos murieron a consecuencia del padecimiento pero a otros les fue arrancada la vida de manera violenta, ya por la impotencia de los familiares o por grupos que ejercen la violencia y de esa manera pretender sancionar supuestas negligencias de los galenos.

El 22 de abril, Tomás Hernández Quijano, médico guerrerense del Instituto Mexicano del Seguro Social, falleció por Covid-19.

Mario Alberto Montiel, paramédico de la Cruz Roja Mexicana, fue golpeado este martes por desconocidos y posteriormente bañado con cloro en la ciudad de Tlapa de Comonfort, en la región de la Montaña Alta de Guerrero el 12 de mayo.

El galeno fue interceptado por dos sujetos cuando caminaba por el Río Jale, quienes lo obligaron a arrodillarse, lo golpearon y bañaron con blanqueador. Lo acusaban de esparcir el virus de Covid-19 en el poblado.

Guadalupe Galeana Mellín, secretaria general de la sección 17 del SNTISSSTE, informó el 18 de mayo, que José Antonio Ortiz Morales, médico internista falleció por Covid-19, quien laboraba en el hospital general del ISSSTE de Acapulco. En días previos a esa fecha, una hermana del médico, quien laboraba como agente del Ministerio Público, también falleció por Covid-19.

El pasado 24 de julio, Mélida Honorato Gabriel, directora del Hospital Básico Comunitario en el municipio de Huamuxtitlán, fue atacada a balazos cuando viajaba junto a su hermana en la carretera Tlapa-Puebla en la zona de La Cañada en Guerrero. Su hermana habría sobrevivido al ataque pero murió cuando recibía atención médica.

Personal médico del Hospital Básico Comunitario e integrantes de la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud en Guerrero exigieron a las autoridades que se esclarezca el asesinato y efectuaron un paro.

En la región Montaña, la población ha sido muy agresiva con el personal médico, por ignorancia sobre el nuevo coronavirus. Pese al apoyo de las autoridades, personal médico que atiende a pacientes con COVID-19 denunció haber recibido amenazas.

“Ha llegado mucha gente a los hospitales a decir que si no se salva su familiar, van a matar a algún médico o algún personal que los esté atendiendo. El caso de Mélida Honorato viene precisamente por esta situación que se está viviendo”, indicaron en su denuncia.

Los trabajadores del nosocomio también mencionaron un incidente hace unos cinco meses, después de una jornada de vacunación, de personas que llegaron a reclamarle a ella como responsable del hospital por la muerte de un niño. Sin embargo, aclaró que los trabajadores principalmente señalaron que la población ha sido muy agresiva con los médicos por ignorancia de la nueva enfermedad.

En redes sociales circuló el 5 de abril un mensaje de parte de narcotraficantes que tienen presencia en el municipio de Petatlán en el estado de Guerrero en contra de personal médico que enfrenta a la pandemia de coronavirus o COVID-19.

El mensaje fue atribuido a Pedro Avilés Salazar presunto delincuente que tendría presencia en la zona. El texto fue:

“Miren doctores nada más para que sepan, yo sé que tienen una meta y les pagaron para que todo el que llegue enfermo al hospital o al IMSS lo aíslen como infectado y después lo matan ustedes mismos. Para que vayan sabiendo por cada familiar que ustedes me maten yo voy a matar a 10 de ustedes así que ya saben”.

El 28 de julio el SNTSA anunció la muerte de Hilda Zurita Petatán, coordinadora de Programas de Primer Nivel.

En redes sociales, los directivos del hospital “Las Américas”, ubicado en Ciudad Altamirano, cabecera de Pungarabato, en la región de la Tierra Caliente de Guerrero, señalaron que “hay personas que han participado en fiestas clandestinas y para ellos la pandemia es un circo, pero cuando sufren complicaciones graves nos acusan de matarlos” por esa razón el nosocomio cerró sus instalaciones para evitar que su personal sea agredido por familiares de pacientes que mueren por COVID-19 que lleguen a ese nosocomio, ya que ahora se acusa a los médicos y enfermeras de provocarles la muerte, “nos tratan como asesinos”.

Debido a la creciente ola de agresiones en contra de personal médico, el mandatario estatal instruyó a su gabinete para que médicos, enfermeras y todo trabajador de salud que tenga contacto con enfermos de COVID-19 sea trasladado en vehículos oficiales. Pero la exposición a las agresiones aún se existe.

Publicado en Siempre!