El número de casos confirmados de COVID-19 en todo el mundo superó 20 millones de martes –más de la mitad de ellos en los EE.UU., Brasil y India– y el número de muertes es superior a 737.000, según cifras de la Universidad Johns Hopkins.

El virus tardo unos seis meses en llegar a los 10 millones desde que apareciera por primera vez en la ciudad china de Wuhan a finales del año pasado. Pero solo tardo seis semanas para que ese número se duplicara en America.

Los Estados Unidos, la India y el Brasil combinaron casi dos tercios de todas las infecciones notificadas desde que el mundo llegó a 15 millones de casos de coronavirus el 22 de julio, según un análisis de datos realizado el pasado domingo.

Más de 163.000 personas han muerto por el contagio en los Estados Unidos, donde más de 5 millones han sido infectados, según las últimas cifras.

Los funcionarios de salud creen que el número real de los infectados es mucho más alto que el de Johns Hopkins, dadas las limitaciones de ensayo, y que hasta el 40% de los afectados por el virus no muestran síntomas.

Como resultado, la carrera de desarrollar una vacuna viable ha superado la atención de la salud y los programas geopolíticos mundiales, incluso cuando las Naciones Unidas han advertido que toda vacuna en caso de ser efectiva deberá ponerse a disposición de toda la humanidad inmediatamente ante la grave situación que se vive a nivel mundial.

Este martes, el Presidente ruso Vladimir Putin anunció que su país había registrado oficialmente la primera vacuna COVID-19 del mundo, diciendo que ofrece “inmunidad sostenible” y que una de sus hijas ya la ha recibido con buenos resultados.

Rusia tiene más de 890.000 casos, y es el cuarto país con el número más alto de contagios, según Johns Hopkins.