Hasta este julio, el tándem Kardashian-West parecía ser uno de los matrimonios más sólidos del show business. Kim (39) acompañaba a Kanye (43) en todos sus lanzamientos (de música, vestuario y zapatillas) y Kanye la idolatraba en las entrevistas y las redes sociales. Pero todo comenzó a derrumbarse hace tres semanas, cuando el rapero anunció su candidatura a la presidencia de Estados Unidos y, posteriormente, en su primer mitin, confesó que casi “mata” a su primogénita North West, después de pedirle a su mujer que abortara con píldoras.

Tras la polémica declaración, Kim -según la prensa amarillista- se habría sentido traicionada. Además de preocupada por la salud mental de Kanye, quien padece bipolaridad (diagnostica) y quien, durante estos últimos días, habría sufrido un brote. De hecho, eso justificaría la sería de erráticos tuits que West publicó el 21 de julio, en los que aseguró que su mujer planeaba “encerrarlo” en un psiquiátrico. “Kim ha intentado volar a Wyoming para ver a un doctor y encerrarme como en la película Get Out”, escribió en Twitter este martes, para luego redactar que llevaba dos años intentando divorciarse de la socialité, quien -este miércoles- se pronunció en Instagram.

“Como sociedad, hablamos de considerar el tema de la salud mental. Sin embargo, también debemos considerar a los individuos que están viviendo con estos problemas cuando más lo necesitan. Amablemente, pido a la prensa y al público que nos den la compasión y la empatía que necesitamos”, escribió en su cuenta. Aunque la celeb no aclaró si su matrimonio continúa firme o si realmente se tambalea -desde 2018- como afirma el interprete de Stronger, su pareja desde 2010.

De acuerdo con numerosas biografías, Kim y Kanye no se hicieron amigos hasta 2008 y no comenzaron a coquetear hasta 2010. Pese a ello, su romance no se hizo oficial hasta 2012, cuando Kim asistió a la Semana de la Moda de París y se sentó en primera fila, vistiendo casi completamente de la marca de Kanye. Así, dos meses después, y cuando los medios no dejaban de especular sobre ellos, la pareja se dejó ver de la mano por Londres, confirmando los rumores.

Durante todo ese año, Kim y Kanye demostraron su amor por las calles de Los Angeles y Nueva York, asistieron a partidos de balonesto y compartieron románticas cenas, hasta que en diciembre de 2012 su frénico ritmo se detuvo. Kim estaba embarazada y Kanye decidió confirmar la noticia en un concierto en Atlantic City. “Paren la música y hagan ruido por la nueva mamá”, gritó. Finalmente, en junio de 2013, nació North West y solo 11 meses después, las estrella decidieron casarse en Florencia, en Italia, en la más apoteósica de las ceremonias.

Actualmente, los Kardashian-West tienen cuatro hijos: North, Saint, Chicago y Psalm (nacido a través de gestación subrogada) y todos viven juntos en una mansión, en el sector de Hidden Hills, en Los Angeles. Según se ha podido ver en Instagram, el casoplón de la familia tiene decoración minimalista, dos cocinas inmensas y un vestidor tan grande como el dormitorio principal. Pero el clan no se conforma con una vivienda y, de acuerdo con Hello Magazine, tienen un rancho en Wyoming, en el que gastaron más de 10.000.000 de euros y que cuenta con 1.200 hectáreas y dos lagos. Asimismo, es sabido que tienen un piso en París, el mismo en el Kim Kardashian sufrió un atraco en 2016.

En cuanto a su fortuna, según Forbes, Kim poseería 59.000.000 de dólares, mientras que Kanye tendría u patrimonio de 1.300.000.000, al cual la Kardashian no tendría acceso si se separasen. ¿Por qué? Porque ambos, antes de casarse, firmaron un acuerdo prenupcial. De acuerdo con Radar Online, no habría división equitativa entre la fortuna de ambos si decidieran divorciarse. Pero, Kanye si debería pagar a Kim 1.000.0000 de dólares por año de matrimonio, hasta un tope de 10.000.000. A pesar de ello, y como informan medios como el Daily Mail o The Sun, cualquiera de las celebs podría pedir revisar el acuerdo en cualquier momento, debido a que sus finanzas han cambiado sustancialmente desde que llegaron al altar, en 2014.

Aun así, ni Kim ni Kanye necesitan el uno del otro para vivir tranquilamente: la instagramer cuenta con su marca de belleza KKW Beauty -que en 2019 generó 100.000.000 de dólares en ventas-, además de su marca de ropa interior Skims, y el intérprete se está forrando con su firma Yeezy, la cual acaba de cerrar un millonario contrato con GAP. De la misma forma, ambos se benefician del reality Keeping Up with the Kardashians Sin embargo, TMZ ha confirmado en las últimas horas que E! no grabará el episodio bipolar de Kanye y que mientras su compleja situación continúe, YE -como lo llaman sus fans- no aparecerá en la serie. Al menos, hasta que decida si su matrimonio sigue u opta por romper con la influencer más popular del mundo.

Publicado en El Mundo