Tras más de cuatro meses sin ceremonias ni limosnas, la Iglesia Católica mexicana celebró este domingo la primera misa en auto en la capital de Morelos, estado del centro del país.

Los feligreses estacionaron sus vehículos para presenciar la ceremonia tras meses sin este ritual por la pandemia de COVID-19, que acumula 338 mil 913 casos y 38 mil 888 muertos confirmados en México, cuyo Gobierno impide eventos masivos en espacios cerrados.

En este periodo, el obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro, ha transmitido las homilías por internet, pero él aseguró que la pandemia ha dañado el trabajo pastoral y la economía de la Iglesia Católica, por lo que la mayoría de las parroquias está “en quiebra total”.

“Nosotros vivimos de las limosnas que se dan en la misas y (con) cinco meses sin misas ya hay algunas parroquias (que) han tenido que recurrir a alguna ayuda solidaria porque no tienen. Gracias a Dios, de comer no les ha hecho falta a los sacerdotes porque la gente es muy generosa”, expresó el jerarca católico.

MOMENTO DIFÍCIL

La convocatoria de la Iglesia ocurre cuando hay seis párrocos en Morelos, estado al sur de Ciudad de México, con COVID-19.

Aunque la entidad ha transitado del color rojo al naranja en el semáforo de riesgo del Gobierno federal, las autoridades estatales reportan 3 mil 741 casos confirmados y 604 sospechosos, además de 792 fallecidos.

Los organizadores de la misa marcaron distancia para el estacionamiento de 90 autos, pero solo llegaron 33 unidades, cuyos pasajeros enclaustraron sus emociones religiosas.

El Vicario de la Diócesis de Cuernavaca, Roberto Carrasco, enmarcó la concentración religiosa en una situación difícil para todos y obviamente para fines católicos.

“También ha sido un momento muy difícil ver los templos cerrados, ver que no tenemos la misa, la eucaristía, entonces viendo que en otros lugares se ha prestado este tipo de escenarios para ver cine, pensamos ‘¿y por qué no una celebración con la presencia del señor obispo’?, contó.

En tanto, la Arquidiócesis Primada de México afirmó este domingo en su semanario Desde la Fe que la Iglesia Católica está lista para reabrir sus templos con la verificación de las autoridades civiles.

NUEVA NORMALIDAD

Los feligreses participaron de la misa con modificaciones al tomar la ostia porque el “cuerpo de Cristo” se coloca en sus manos y ellos lo llevan a la boca.

Todos portaban cubrebocas e, incluso, algunos usaron guantes y caretas especiales.

Artemio Bello, uno de los asistentes, opinó que esta forma de escuchar la palabra de Dios es algo nuevo, pero debe acatarse la “nueva normalidad”, como se llama en México al retorno gradual de actividades.

María Torres también llevó a su familia a la misa en auto y dijo que le gustó la idea.

“Yo se lo pedí en mi corazón, que la misa fuera incluso en un auto, y me lo concedió, y aquí estamos por gracia de Dios”, dijo.

Otros feligreses, como la familia Reyes, coincidieron en que deben tomarse medidas para continuar con estas ceremonias.

“Es una experiencia de cómo vamos a vivir esa situación”, opinó la señora Reyes.

Con información de EFE.