La alcaldesa de Acapulco, Adela Román Ocampo, destituyó a todo el cuerpo directivo de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Acapulco (Capama) y la directora de Ecología, después de que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) informó que interpuso una denuncia penal ante a la Fiscalía General de la República (FGR) por las aguas negras que se vertieron sobre el mar el pasado 25 de junio en la playa Icacos.

A través de un video en sus redes sociales, la alcaldesa informó que pidió la renuncia de todos directivos de Capama, incluido el director Leonel Galindo González, para que se realice una auditoría financiera y administrativa a ese organismo, pero ojo esto ya es un tema político que nada tiene que ver con las aguas negras.

Dijo que también iniciará una investigación para saber qué edificios que vierten aguas negras de manera clandestina e ilegal a la bahía y además pidió públicamente la renuncia de la directora de Ecología municipal, Guadalupe Rivas Pérez.

Está reacción abrupta ejemplifica a la perfección la manera de gobernar de Adela Román, quien apenas hace unas semanas negaba que se vertieran aguas negras al mar, tuvo que llegar el coscorrón de Conagua para que admitiera sus fallos y la terrible realidad ecológica que vive la bahía de Acapulco.