El siguiente artículo intenta explicar las consecuencias que se producen cuando las reaperturas se hacen de manera anticipada y desordenada, como sucedió el pasado fin de semana en Acapulco.

Los estudios han comprobado que las órdenes de cerrar empresas no esenciales, prohibir viajes o reuniones no esenciales impidieron millones de casos de coronavirus en todo el país cuando se les impuso en la pasada primavera.

Sin embargo algunos Estados de la República Mexicana decidieron reabrir su economía la semana pasada y con ello hemos pudimos ver escenas alarmantes en la CDMX con sus centros comerciales llenos de gente intentando comprar ropa o en las playas de Acapulco en donde cientos de turistas tomaban el sol sin cubrebocas y sin respetar la sana distancia, todo esto ante la indiferencia de las autoridades locales.

Este descontrol podría traernos en los próximos días una escalada mayor de contagios y un severo daño para la economía de algunas de estas ciudades, en donde el pico de contagios continúa a la alza como en el caso de Guerrero.

BY GRIFF WITTE.

Corrieron para cerrar sus economías en marzo en Estados Unidos, y muchos las abrieron en cuanto pudieron en el mes mayo. Hoy sufren las consecuencias.

Ahora, los gobernadores de todo el país están enfrentando la creciente presión de los expertos en salud pública y los dirigentes locales para que regresen las órdenes para hacer que la población se quede en sus casas, ya que esa es la única forma de recuperar el control de los brotes de coronavirus que amenazan con abrumar los hospitales y aumentar el recuento de muertes.

La reapertura recibió en sus inicios un impulso de Anthony S. Fauci (el López Gatell en USA), el funcionario de la enfermedad infecciosa de la nación, que sugirió que se reabrieran los Estados a finales de mayo, este miércoles cambió de opinión y dijo que “deberían considerar seriamente la posibilidad de volver a cerrar”.

Pero el jueves adoptó un enfoque más medido, haciendo hincapié en que las órdenes de estancia en el hogar deberían seguir siendo un último recurso y sugiriendo que en cambio se hiciera una pausa en los planes de reapertura, para volver a estructurar nuevas medidas, ya que son escasas las pruebas en los progresos de las vacunas realizados en los países de todo el cinturón solar —y más allá— es por ellos que los expertos están concluyendo que nuevamente son necesarias medidas más drásticas.

“Quedarse en casa es un instrumento contundente pero drástico”, afirmó Farshad Fani Marvasti, director de salud pública de la Universidad de Arizona College de Medicina Phoenix. “Y cuando las cosas no parecen estar mejorando, puede que tengas que utilizar ese instrumento contundente nuevamente.”

Los estudios han comprobado que las órdenes de cerrar empresas no esenciales, prohibir viajes o reuniones no esenciales impidieron millones de casos de coronavirus en todo el país cuando se les impuso en la pasada primavera. Los investigadores también han comprobado que esas órdenes podrían haber salvado decenas de miles de vidas si se hubieran aplicado antes.

Pero con la economía golpeada tras un cierre prolongado y el Presidente Trump agitando una rápida reapertura desde principios de Mayo, los gobernadores de todo el país levantaron las restricciones. Esto fue a pesar de que la mayoría de ellos no cumplían los criterios de la Casa Blanca para determinar cuándo era seguro facilitar reabrirse.

Ahora, con el número de nuevos casos se están produciendo nuevos picos y el proceso de apertura en algunos estados está siendo replanteando por la propia ciudadanía.

Fauci dijo al Wall Street Journal en un podcast publicado el pasado miércoles que algunos Estados “fueron demasiado rápido” con sus reaperturas y sugirió que la solución podría ser volver a la casa.

“Creo que cualquier Estado que tenga un grave problema, debería de examinar seriamente la posibilidad de volver a cerrar”, dijo siendo esto algo que parece contradecir el impulso de Trump para que continúe la reapertura de todo el país.

Después, durante una nueva aparición el jueves, Fauci volvió a decir:

“Espero que no tengamos que recurrir al cierre”, dijo en un evento que organizó el periódico Hill. “Creo que no se vería muy, muy favorablemente, incluso por los Estados y las ciudades implicadas. Así que en lugar de pensar en volver a hacer un cierre completo, creo que debemos hacer que los Estados pausen en algunas áreas sus procesos de apertura.”

Pero otros especialistas en salud pública insisten en que una pausa no basta y que los Estados Unidos no deben de reabrir hasta que aprendan a hacerlo de una manera segura.

“Vemos que viene el huracán. En algunos lugares, ya está aquí,» dijo Thomas Tsai, investigador de la política sanitaria de Harvard y cirujano. “La cuestión es si vas a evacuar a tus ciudadanos cuando ya no puedas detener esto.”

“Estamos viendo cómo se desarrolla y estamos verdaderamente asustados”, dijo Tsai.

En el Instituto Mundial de Salud de Harvard, con el que está afiliado Tsai, los investigadores han reunido recientemente un rastreador nacional para evaluar la gravedad del brote en los 50 estados.

Al jueves, 15 de ellos estaban en un estado de “propagación acelerada”, lo que significa que al menos debían considerarse las órdenes de ponerse en cuarentena, junto con programas de ensayo y rastreo agresivos.

Pero otros cinco —Arizona, Florida, Louisiana, Carolina del Sur y Georgia— están destrozados. En esos Estados, los brotes están tan avanzados que los investigadores dicen que las medidas de estancia en el hogar ya no son opcionales. Deberían ser obligatorios.

Sin embargo, en esos Estados los cinco Gobernadores se han negado a sugerencias de que se le diga de nuevo que su población se quede en casa, citando los costos económicos de mantener a las personas fuera de sus trabajos.

En Arizona, las muertes acumuladas superaron 2.000 el jueves y las hospitalizaciones diarias esta saturando el sistema de salud. El Gov. Doug Ducey (R) ha instado a la gente a que se quede en casa cuando sea posible, y ha restablecido nuevamente el cierre de bares, parques, cines y gimnasios.

Pero hasta ahora, eso no ha sido suficiente. El recuento de los casos sigue aumentando de una manera que los expertos en salud pública dicen que es recordatorio del crecimiento exponencial de casos que ha traído está rápida y descontrolada reapertura.

“No queremos convertirnos en otra Nueva York, o en otro México”, dijo Marvasti. “Pero ahí es donde vamos. Debemos aprender nuestra lección de estos lugares.”

Steve Adler, alcalde demócrata de Austin, ha llegado a la misma conclusión. En la capital de Texas, los casos han estado aumentando y los hospitales se han llenado.

Esta semana, las nuevas admisiones de coronavirus superaron un promedio de 70 por día, la situación, dijo Adler, es “precaria en cuanto a nuestra capacidad de hacer frente al aumento de contagios”.

“Tengo que hacer todo lo que pueda para proteger la ciudad”, dijo.

Las autoridades de Houston y Dallas también han pedido cierre de comercios no esenciales citando la presión sobre los hospitales y preocupados de que no haya suficiente personal médico para tratar a los enfermos.

Sin embargo, estas medidas no son aprobadas por el Gobernador de Texas. Greg Abbott (R), que ha sostenido que él solo tiene la autoridad para emitir órdenes de cuarentena en el hogar. Y ha sido un oponente firme a al cierre de negocios, a pesar de los nuevos casos registrados y de qué se notificaron más de 10.000 nuevos casos del virus en Texas el pasado martes.

“Cerrar todo completamente de nuevo en modo de bloqueo, realmente pondría a los texanos a niveles de pobreza nunca antes vistos en en USA”, dijo Abbott esta semana.

El retorno a las órdenes de permanencia en los hogares podría tener graves consecuencias políticas para Trump. Aunque las encuestas mostraron un firme apoyo a esas medidas en la primavera, una segunda ronda provocaría inevitablemente una reacción negativa.

“La gente está cansada de esto, y están cansadas del mismo mensaje y están cansadas de esta enfermedad”, dijo Karen Landers, asistente de la salud estatal en Alabama. “Y cómo el clima está rico en verano, la gente dice: «¿Por qué debería de preocuparme por la enfermedad?» ”

Alabama es uno de los cinco Estados más golpeados por nuevos casos. En el plano nacional, su media durante los últimos siete días fue de 52.820, según datos de monitoreo del Washington Post.

Muchos gobernadores, incluido Abbott, han sostenido que medidas más específicas serán más eficaces que el cierre de comercios.

En Missouri por ejemplo, que reabrió rápidamente a principios de mayo, los números de casos han aumentado notablemente desde mediados de junio. Al menos parte de ese aumento se ha derivado del aumento de las pruebas. Pero también se han producido brotes importantes en las plantas de carne en el sudoeste del Estado.

Pero el director de salud estatal Randall Williams dijo que en lugar de centrarse en los cierres, la atención del Estado ha sido realizar más pruebas y poner en aislamiento a los infectados. Dijo que la promoción de la distancia social, el lavado de manos y el uso de máscaras también ayudaría a detener la propagación.

En el sudoeste de Missouri, un área conservadora donde la resistencia a las máscaras ha ido en alto, muchos han citado el ejemplo del presidente Trump al negarse a usar uno. Pero todo eso puede cambiar cuando el peligro que representa el covid-19 llega a casa: el ayuntamiento de Joplin, en el centro de la región, rechazó una ordenanza obligatoria de máscaras la semana pasada, sólo para revertirla este miércoles.

El director de salud Michigan Robert Gordon dijo que su oficina también se centró en cambiar el comportamiento y hacer que el público siga asesoramiento médico y las medias de distanciamiento social.

Incluso la Gov. Gretchen Whitmer (D), que autorizó algunas de las normas más estrictas en el país antes de levantarlas en junio, ha señalado que no temerá reincorporar esas restricciones si los casos siguen aumentando. Prueba de esto es que ordenó el cierre de bares y está considerado el de otros comercios no esenciales.

La dificultad de reducir los números de casos en verano en Estados Unidos ha sido imposible, y seguramente se complicará más si las escuelas reabren el mes que viene y posteriormente con la llegada del otoño.

Ante esto, el último recurso parece ser regresar a la gente a sus hogares. “Nuestro trabajo es hacer absolutamente todo lo que esté en nuestro poder”, dijo: “Para que no tengamos que volver a eso” pero si no hay otra manera de evitarlo, tendremos que regresar a casa” concluyó Anthony S. Fauci.

John Wagner, Joshua Partlow, Kim Bellware y Jacqueline Dupree contribuyeron a este informe publicado en el Washington Post.