El gobernador Héctor Astudillo se encuentra convaleciente y en cuarentena tras haber dado positivo a coronavirus.

Por El Marqués de Puerto Marqués.

El tiempo ya no juega a favor del gobierno estatal y es que #Acapulco lejos de bajar su nivel de contagios, continúa semana tras semana reportando aumentos. Ante este difícil escenario el gobernador Héctor Astudillo reiteró su llamado para que cada uno de los ciudadanos ponga de su parte, para que de esta manera el 1 de julio se puedan reactivar algunas actividades en el estado.

“Pero para eso sigo insistiendo, necesitamos, seguirnos cuidando, seguir poniendo de nuestra parte”, expresó el mandatario que recientemente fue diagnosticado con Covid19.

Pero la realidad es que nos encontramos en semáforo rojo y el sólo hecho de pensar en abrir Acapulco -epicentro de la pandemia en Guerrero- nos parece una grave irresponsabilidad, ya que aunque se apliquen todas las medidas inventadas de salud y seguridad, la llegada de miles de turistas podría ser de graves consecuencias para Acapulco.

Aquí lo idóneo sería posponer la apertura de hoteles y playas hasta que la curva de contagios inicie su descenso o Acapulco podría tener un verano muy trágico. Habrá que recordarle al gobernador que no por mucho madrugar amanece más temprano y si decide abrir las puertas de Acapulco de par en par, las consecuencias podrían ser fatales para todos porque la reapertura de hoteles, restaurantes y playas traerá una oleada de gente que en el mar dejará sus preocupaciones -y sus cubrebocas- tras algunos meses de inquietud en sus lugares de origen.

Una cosa le debe de quedar muy en claro al gobernador: El coronavirus no se tomará vacaciones y aunque Acapulco necesita visitantes, un posible aumento de casos de contagios con la apertura dejaría una mala imagen que podría ahuyentar definitivamente a los turistas por lo que resta del año, algo que sería terrible para la economía del puerto después de que restaurantes, playas y hoteles tuvieran que permanecer cerrados durante más de dos meses.

De hecho algunos negocios aún continuan sin abrir en Acapulco, pero los que ya abrieron presentan problemas para asumir los costos adicionales de limpieza que ha traído el coronavirus, así como la reducción de sus aforos sumado esto a la reducción de sus ingresos, porque las normas de distanciamiento social no les permiten servir y hospedar a tantos clientes como antes.

Pero no hay fecha que no se cumpla, ni plazo que no se venza y a partir de la próxima semana el éxito y el fracaso de la reapertura dependerá únicamente de las autoridades estatales, ya que estas tendrán que descubrir cómo hacer para que la transición de apertura se haga de manera exitosa y no volver a terminar otra vez donde estábamos al principio.

El gobernador Héctor Astudillo tendrá que tomar sus próximas decisiones basándose en la ciencia y no en la política, porque en su próxima toma de decisiones se estará jugando su legado político.

Al tiempo.

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