Quiso justificar diciendo que algunos inmuebles habían sido “donados” o “heredados”.

* Las locuras de Ackerman Por Adrián Rueda

A través de sus redes sociales, la senadora panista LilLy Téllez criticó al académico John Ackerman por “tronar los dedos como si fueran perros” a los senadores de Morena para que destituyan de la presidencia del Senado a Ricardo Monreal Ávila.

El pecado del zacatecano fue haber dado una entrevista al periodista Carlos Loret de Mola, quien la semana pasada puso al descubierto millonarias propiedades de Ackerman y su esposa Irma Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública.

La publicación de ese material molestó al matrimonio, que calificó como sicario del periodismo a Loret de Mola por haber hecho público el patrimonio de la pareja, y amenazó con llevarlo ante los tribunales.

Utilizando la cuenta oficial de la Función Pública, Sandoval se autoexoneró de inmediato sin que la dependencia hubiera hecho investigación pública alguna, mientras Ackerman quiso justificar diciendo que algunos inmuebles habían sido “donados” o “heredados”.

Culpó a Loret de Mola de lo que le pueda pasar a él o a su familia, pues dice que el periodista los dejó expuestos al hacer públicos sus millonarios bienes, que en primera instancia no checan con los ingresos reportados los últimos nueve años.

El académico dijo que ni él ni su esposa tienen obligación de informar sobre sus bienes, contrario a lo que decía en la administración anterior, cuando exigía que los funcionarios de Enrique Peña Nieto lo hicieran.

Su petición de que Monreal Ávila sea crucificado por sus compañeros de Morena por “reunirse con sus enemigos”, no tuvo ningún eco y, por el contrario, recibió una discreta respuesta del zacatecano.

“Creo que nosotros, como movimiento, debemos ocupar todos los espacios; en política, los espacios vacíos se llenan”, dijo y cerró el tema, que no ameritaba más. La declaración vino después de que se publicara una foto de Monreal Ávila con el Presidente en Palacio.

El mensaje fue bastante claro: si el académico pensó que al amenazar a un senador se toparía con alguien como Martí Batres —que ni tardo ni perezoso se plegó al matrimonio—, se equivocó y le quedó claro.

Pero pasan los días y el ardor de Ackerman no termina; se la pasa amenazando a Loret de Mola con llevarlo ante un juez, pero nomás no se decide a levantar la tan cacareada denuncia.

Quienes saben de estos temas dicen que no lo hará porque sabe que lo publicado es completamente cierto, y que si va a un juez se vería obligado a explicar cómo obtuvo cada uno de sus millonarios bienes, y tendría problemas para explicarlo.

Ojalá lo haga para que esté tranquilo y, sobre todo, para que se esfume la sospecha de corrupción que está sobre las cabezas de este matrimonio. El que nada debe, nada teme, dice constantemente su jefe.

Aunque hay otro dicho que reza: perro que ladra no muerde.

Mientras Ackerman sigue con sus locuras, olvida que aspira al INE y sólo se está quemando más.

 Publicado en Excélsior