Por Luis Ramón Carazo.

La raíz de la palabra cunumdrum no está plenamente definida, sin embargo, se entiende como un término que implica algo muy difícil o casi imposible de resolver en el futuro.

Va asociada generalmente a la economía y organización en este tiempo de pandemia, en la que la sensación de no tener clara la solución a nivel mundial es patente.

Hay sensación de ansiedad, de carencia de liderazgo e insuficiencia de mecanismos para -en términos taurinos- lidiar con el futuro y eso que estamos en un proceso acelerado de entendimiento y puesta en marcha.

Es importante que en las cúpulas de las organizaciones con y sin fines de lucro y desde luego a nivel personal, logremos algunos pasos que pudieran ayudar para iluminar el probable rumbo futuro.

El decrecimiento económico nos acecha y los escudos protectores parecen débiles para confrontar lo que se nos viene encima, un toro que embiste descompuesto y con el sentido de herir muy aguzado. Necesitamos técnica y temple para intentar lidiarlo y lograr una faena que trascienda.

He platicado en éste confinamiento con varios consejeros de empresa, ejecutivos, colaboradores, mujeres y hombres nacionales e internacionales qué con gran generosidad, han compartido sus pensamientos en aras de construir algunos puntos a considerar, para contribuir a tener éxito en el intento.

El punto inicial sería equilibrar el balance entre la esperanza futura y el realismo que nos permita escudriñar dentro de ese mar ignoto las posibilidades de supervivencia y mejor aún, si existen algunas oportunidades de crecimiento; lo cual puede dotar de algo de optimismo realista en medio de las duras embestidas del toro de la pandemia.

El siguiente punto tiene mucho que ver que estamos enfrentando una crisis como nunca la habíamos padecido, el toro salió totalmente incierto y con muchos resabios; tenemos la sensación que poco lo entendemos y nos está tomando tiempo vital entender cómo ejecutar la faena.

Los ejecutivos están lidiando son el control del efectivo; el consejo de administración tiene que enfatizar la nueva era y asegurarse de que la organización se esté preparando para lidiar con el futuro a corto, mediano y largo plazos; construyendo algunos escenarios que posibiliten la discusión y eventualmente la toma de decisiones, con el afán de que el toro no se crezca y ponga en evidencia de nuestra falta de técnica y temple.

Reflexionar a continuación que el trabajo en casa es más adaptable para los niveles más altos de la organización que para los que están en niveles de los colaboradores lo cual pudiera generar una tensión grande. Tratar pues de situarse en la discusión sin prejuicios, para debatir sobre los desafíos de cómo estructurarse y así agilizar el modelo de negocios en la nueva era.

Existen sectores de la economía como el turismo y el comercio, entre otras como los espectáculos que impliquen concentraciones de personas que están luchando por salvaguardar su presente y poder regresar a futuro, ellos tienen un toro todavía más complicado.

Un punto crucial será -dadas las probabilidades- tener claro aquello que posiblemente nunca regresará e a los niveles antes de la pandemia y los pronósticos económicos en general, sentencian en el caso de México -y ello en un escenario optimista- que sería hasta el año 2024 el que se pudiera crecer el 1 por ciento con respecto al 2018.

En otro punto el balance en flujo y rentabilidad tiene que existir puesto que hoy el primero es vital, sin embargo, en el futuro sacrificar la ganancia, no sería sano.

La organización para lidiar con el tema de la pandemia, debe tener claro en su pensamiento (antes de intentar torearla) la creatividad y la innovación, no solo para nuestros productos y servicios, sino también como herramienta básica para las relaciones humanas.

Para la hipotética faena a futuro, precisamos una combinación de realismo y cohesión. Se pudiera avanzar retomando a Churchill que dijo: “Ahora no es el final, ni siquiera el principio del final; pero tal vez si es el fin del principio”, “Al toro que es una mona” Dice el dicho, para lidiar con el conumdrum que nos trae a todos descompuestos y el remate doloroso: Aarón Padilla, pleno de bonhomía, gran directivo, extraordinario jugador miembro del Salón de la Fama del Fútbol, se nos adelantó en el paseíllo de la vida a la Gloria, le vamos a extrañar y recordar con mucha nostalgia cada que veamos imaginariamente en una banda de la cancha, ejecutar al gansito su dribling de la bicicleta.

* Profesor de asignatura del ITAM, Consultor y Consejero de empresas y miembro por varios años del Consejo Internacional de The Strategic Leadership Forum.

Publicado en El Universal