El acaudalado matrimonio en su juventud.

Por El Marqués de Puerto Marqués.

Cuando el río suena es porque agua lleva, esto en relación al reportaje de Carlos Loret de Mola que produjo la colérica reacción de Irma Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública, y de su esposo, John Ackerman al conocerse que acumularon seis propiedades en tan sólo nueve años de trabajo “académico” y por las cuales siempre pagaron de contado.

Aquí lo interesante es que ninguno de los datos presentados en el reportaje de Loret han sido negados por la funcionaria o por su esposo, al contrario lo han admitido y aunque el ‘gringo’ Ackerman lo ha intentado disfrazar, al final se tuvo que comer cruda la revelación que comprueba una vez más los ideales tan desiguales de estos ‘líderes morales’ de la cuarta transformación.

¿No dijo su líder supremo que no hay que dejarse envolver por lo material y evitar el consumismo?

Pero la revelación de Loret no solo desnudó la hipocresía y la riqueza del matrimonio Sandoval – Ackerman, también reveló el lado oscuro y más funesto de la secretaría, ya que desde su puesto en la SFP amenaza con utilizar todos los medios que le proporciona su función en el gobierno para castigar a todos sus detractores.

Pero ni con todo el aparato gubernamental Sandoval podrá minimizar la realidad; ni tampoco el costo total de sus propiedades el cual asciende hasta los 60 millones de pesos, según lo valuado en el mercado. Esta cifra es cinco veces mayor que lo que la funcionaria reportó en sus bienes inmuebles como parte del gabinete de López Obrador.

Lo dicho al principio, cuando el río suena es porque agua lleva y este caudal de la Cuarta Transformación lleva mucha agua cargada de mentiras (con mitómanos y farsantes como el potentado matrimonio) y mucha, pero mucha, corrupción.

Al tiempo.

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