AMLO pFoto: Reuters

Por: Alejo Sánchez Cano

Vaya problema que enfrenta el gobierno de la 4T en estos tiempos, tiene la tormenta perfecta enfrente y poco hace para combatirla.

Ya de entrada, la crisis médica y económica sería suficiente para prender los focos rojos en Palacio Nacional, pero, ahora ante el desplome de los precios del petróleo mexicano, la caída en la recaudación fiscal, aunque todavía no se registra en el SAT; y la degradación de los rangos de las calificadoras internacionales, pues el costo de la deuda se incrementa de manera sustancial al contrastarla con la generación del PIB, por el incremento de los intereses, las cosas están harto complicadas para el presidente López Obrador.

El tabasqueño busca dinero fresco hasta por debajo de las piedras y por ello alzó a ver a las Afore, como también buscó manejar discrecionalmente el Presupuesto de Egresos de este año y como no ha podido, va sobre los fideicomisos y así persistirá en su búsqueda hasta encontrar ese dinero que le permita fondear sus programas político-asistenciales y las tres obras que se ha empeñado en construir.

Por ello, todos los ahorros y fondos que se crearon por los gobiernos ‘neoliberales’ se los está ‘quemando’ AMLO a una velocidad sorprendente, pero no para el propósito que fueron creados, no, sino para prepararse rumbo a las elecciones intermedias de 2021, perdón si usted pensaba que eran para enfrentar la pandemia y sus efectos, pues está muy equivocado.

Mónica Almeida López, legisladora federal del PRD, recordó que en 2019, sin la emergencia sanitaria, se usó parte del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestales, fondo que está por usarse nuevamente, además de la constante lucha de la 4T por hacer uso del dinero acumulado en los fideicomisos de gobiernos anteriores.

“La primera vez que la 4T usó el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestales tomó más de 149 mil millones, en esta segunda ocasión en la que meterán mano a este ahorro solamente queda el 42.5 por ciento de lo acumulado en éste, es por ello que diversos personajes de este gobierno están buscando hacer uso del dinero que tienen los fideicomisos con el objetivo de tener más de un billón de pesos para rescatar a la administración federal”, precisó.

La economía de México depende de las acciones y planeaciones a futuro de las pasadas administraciones y no de las escuetas acciones realizadas por la 4T. Así que, para molestia y dolor de AMLO, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto siguen vigentes en el modelo económico de un gobierno de izquierda que en las palabras los critica, pero que en los hechos vive de los ahorros y fondos que construyeron en sus administraciones.

El primer año del gobierno encabezado por el presidente López Obrador se encontraba enmarcado en una esperanza de prosperidad que nunca llegó, arrojó originalmente un retroceso de 0.1 por ciento en los datos preliminares del Inegi; sin embargo, en realidad el país se ubicó 0.3 por ciento abajo respecto al crecimiento de 2.5 por ciento de 2018, último año del neoliberalismo, según expresiones del mismo presidente, es decir una baja real de menos 2.8 por ciento.

Eso de que íbamos requetebien es sólo un sueño guajiro, por no decir otra mentira del huésped de Palacio Nacional.

La bancada del PRD en San Lázaro califica a AMLO como neoliberal, ya que si este fuera congruente con su discurso tendría que cambiar la forma en cómo se construye el Presupuesto para el país; en cambio lo único que está haciendo es poner parches al ‘modelo neoliberal’ utilizado por décadas, “seguimos adoleciendo de mejores servicios públicos de salud, educación y seguridad, porque se le sigue apostando todo a Pemex”.

Publicado por : El Financiero