AMLO y Alejandro Moreno en su pasada luna de miel política.

México no sólo es víctima del virus que avanza a pasos agigantados entre la población, sino también de la irresponsabilidad de integrantes del partido en el gobierno quienes, más por intereses individuales que en un sincero ánimo de querer ayudar, se han convertido en parte del problema y no de la solución.

La situación agravada que sufre nuestro país la describiría don Jesús Reyes Heroles de la siguiente forma: “Quienes, con afinidad ideológica entre sí, no pueden unificarse por divergencias tácticas, estratégicas o, lo que es más lamentable, diferencias personalistas o de intereses, son autores de su propia infecundidad política… Es incongruente que aspiren a gobernar el país grupos o corrientes que no pueden autogobernarse”.

Esa es la realidad que arrastra Morena y en la que pretenden involucrar al país, a costa de distraer la atención pública de lo verdaderamente importante, que es atender desde todos los frentes la emergencia sanitaria y económica.

En lugar de ello, lanzan propuestas que violentan los derechos humanos, que empobrecen aún más a la población, que buscan destruir instituciones o que crean fuegos de artificio que en nada contribuyen a cerrar la brecha de desigualdad que lastima a los mexicanos.

El partido en el gobierno hace gala del analfabetismo del riesgo que enfrenta nuestro país en estos momentos y en lugar de convertirse en un factor de unidad, de diálogo y de consenso en torno a los intereses nacionales, se posiciona como un conjunto de corrientes que fluyen en sentidos opuestos, incapaces de construir en bien de México.

Mientras los ejidatarios y pequeños propietarios siguen cultivando sus tierras; los trabajadores toman las precauciones que su condición económica y social les permite; los empresarios realizan su función social y demuestran su solidaridad con sus colaboradores; la clase media mexicana integrada por maestros, investigadores, empleados, profesionistas, gerentes y servidores públicos se preparan para salir adelante, y el equipo sanitario se enfrenta a un enemigo que toma mil formas y cada día eleva su letalidad, el partido gobernante toma distancia de la realidad social y se empecina en restaurar el pasado, demostrando que verdaderamente no entiende la lucha de México y de los mexicanos por progresar y no volver atrás.

El PRI concibe el desarrollo del país como un desarrollo integral, es decir, político, social, económico y cultural, por lo que la involución no tiene cabida en nuestra acción política. Por ello, nos resulta aborrecible que se proponga retroceder en el reconocimiento y observancia de derechos humanos al amparo de la emergencia sanitaria, como si ésa fuera una solución.

Es el momento de la verdad. Cada día están muriendo centenares de mexicanos a consecuencia no sólo del virus, sino también de la incapacidad para atenderlos. Eso es lo que le preocupa al PRI y por lo que sus gobiernos locales y municipales, así como militantes nos encontramos trabajando, al tiempo de hacer el llamando una vez más a un gran acuerdo nacional que nos dote de las herramientas suficientes para vencer al enemigo de todos: el Covid-19.

Alejandro Moreno,

Presidente Nacional del PRI.