La necesidad de ingreso aprieta a miles de trabajadores formales e informales, en medio de la contingencia por el coronavirus.

Meseros, taxistas, empleadas domésticas, albañiles, obreros, recamareras, que en su mayoría vive al día y no necesariamente reciben dinero de los programas sociales del Gobierno, ya resienten la falta de trabajo.

“Si de por sí por la cuarentena está bajo el pasaje, apenas sacamos para la cuenta y nos quedan 100 pesos para llevar a nuestra casa, ahora que trabajemos un día si y un día no, ¿será que un día sí comemos y un día no?”, cuestionó un taxista de Tapachula.

Pero el Presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró ayer que no habrá otro plan para reactivar la economía luego de sus anuncios del domingo, e incluso consideró que su modelo será replicado por otros países.

“Decidimos que el plan proteja primero a la mayoría, entonces ya no va haber otro plan”, dijo el Mandatario en su conferencia matutina.

“Ésta es la vía mexicana, enfrentar la crisis con inversión pública para el desarrollo y el bienestar del pueblo, primero; segundo, buscar el pleno empleo; tercero, honestidad y austeridad republicana. Ésa es la fórmula”, insistió.

Pero para Cecilia Hernández, una mesera eventual avecindada en Chimalhuacán, de 32 años de edad y dos hijas pequeñas, su entorno es distinto.

A ella la contrataban por evento donde ganaba entre 200 y 250 pesos, más 100 pesos de propinas. Desesperada, acudió ayer a protestar frente a Palacio Nacional.

“Venimos a pedir un apoyo porque no tenemos ningún contrato, esta contingencia nos afecta mucho”, reclamó ayer, junto con decenas de sus compañeros.

La emergencia sanitaria obligó al cierre de 75 hoteles y 26 condominios de tiempo compartido en Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo, lo que ha provocado desempleo y falta de ingresos para miles de trabajadores.

En Quintana Roo al menos 40 mil personas se quedarán sin empleo, debido a la suspensión de operaciones en hoteles de cadenas españolas, que representan un 65 por ciento de la totalidad de habitaciones. Ahí un 40 por ciento de los trabajadores son eventuales.

Afuera de la terminal de autobuses de Observatorio, al poniente de la Ciudad de México, albañiles que usualmente duermen en la calle, hoy ya no tienen empleo.

Y esto, lamentablemente, parece ser sólo el principio de un largo periodo de crisis.

Con información de Reforma.