Alrededor de las 4 de la tarde del domingo 30 de junio empezaron las detonaciones hacia el poblado de El Naranjo, en la sierra de Guerrero. Los disparos venían de los cerros que rodean la comunidad. Seis familias, de las casas más cercanas al área de tiro, salieron huyendo hacia la cabecera municipal. Los demás pobladores, unos mil 500, se atrincheraron en sus hogares y empezaron a repeler el ataque.

Así lo reportaron a Animal Político activistas del Centro de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón (Centro Morelos), y desplazados de otras comunidades, que recibieron los mensajes de alerta de sus amigos y familiares de El Naranjo, y zonas aledañas.

En esta región de Guerrero hay desde 2013 una disputa entre grupos del crimen organizado que pelean el control de territorios, donde tienen intereses ligados al cultivo y trasiego de drogas, pero también a la explotación de minas y de recursos forestales. En medio de esos pleitos ha quedado población civil.

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