Acuérdate de #Acapulco, porque ya no es el mismo

Venir a inaugurar el Tianguis Turístico, aportar dinero para la pobreza o zonas marginadas y prometer regresar en tres meses, no es un ni un plan ni una estrategia para rescatar una ciudad como esta.

Por Eduardo Peñafiel.

La Semana Santa o en su defecto el jueves y viernes Santo, son de los días de vacaciones más populares en nuestro país. Y aunque no son días de descanso obligatorio, muchos capitalinos los aprovechan para salir con la ventaja que pocas ciudades ubicadas en el centro de un país tienen: llegar a una playa que está a menos de 400 kilómetros de distancia.

Hace poco tiempo las escenas de las playas llenas de sombrillas, cientos de personas nadando y brincando las olas en la bahía y caminando en la costera han dejado de aparecer en los noticieros, porque el “Bello Puerto” de Acapulco poco a poco va perdiendo su chispa y su atractivo debido a la situación tan grave de violencia, anarquía y descontrol por la cual lleva varios años atravesando.

En marzo cuando Acapulco apareció en la lista del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal de México como la segunda ciudad más peligrosa del mundo (detrás de Tijuana), la noticia se difundió rápidamente en medios nacionales e internacionales, afectando la imagen y reputación de este gran lugar. Aunque la lista fue publicada por una organización seria y respetada que además incluye a cinco ciudades de nuestro país dentro de los primeros diez lugares, en nuestro país al parecer existen temas más importantes para comentar o preguntarle a nuestro presidente por las mañanas.

Para mi Acapulco ha sido un lugar de viajes familiares y aventuras con amigos por más de 30 años, así que decidí mandarle la lista a mi esposa porque en algún momento comentamos que sería bueno sacar a las niñas de la ciudad algunos días y llevarlas a la playa, pero esto puso en duda nuestro destino vacacional.

Pero con todo y la publicación de lista, tomé el riesgo (porque realmente lo es) de subirme en un coche con mi familia el martes al medio día y emprender la aventura. De entrada tuvimos mucha suerte porque nos enteramos llegando que la caseta México – Cuernavaca fue tomada por manifestantes otra vez, pidiendo una aportación voluntaria, ocasionando un caos y afectando a miles de vacacionistas.

Ya estando aquí la imagen es clara: las playas no están tan llenas como antes (de hecho bastante vacías) y el aire que se respira no es el mismo. Salir a un bar, restaurante o comercio es una decisión que se piensa dos veces. Porque esta ciudad que alguna vez fue uno de los destinos predilectos para artistas, personalidades y cualquiera que quisiera pasar un fin de semana inolvidable, hoy es un lugar de mucho cuidado.

La mayor preocupación es la falta de atención del gobierno actual hacia este tipo de destinos que poco a poco se hunden y quedan en el olvido. Aunque no es un problema nuevo, nuestros gobernantes parecen ignorar de forma sutil el problema dándole la vuelta con pretextos y culpando a sus antecesores, en lugar de enfrentar la situación.

La cantidad de problemas por los que atraviesa Acapulco no son fáciles de resolver y aunque al presidente no le guste aceptarlo, estos problemas poco tienen que ver con los “conservadores” (fifís) que nada más lo visitan en periodos vacacionales y fines de semana esporádicos, porque se trata de los más de 700,000 habitantes que están sumergidos en problemas que atentan contra su vida todos los días y que en muchos casos no tiene nada que ver con ellos.

¿Quién va a tomar las riendas para rescatar a Acapulco, Tijuana, Ciudad Juárez, Irapuato y las demás ciudades que están sufriendo de esta forma? ¿Quién debería de dar la cara y hacerse responsable? Con el ritmo con el que se mueve el actual gobierno y la incertidumbre de la forma en la que opera, parece que nadie lo hará pronto.

Venir a inaugurar el Tianguis Turístico, aportar dinero para la pobreza o zonas marginadas y prometer regresar en tres meses, no es un ni un plan ni una estrategia para rescatar una ciudad como esta.

Una clase política analfabeta predomina en Acapulco, con lo que su futuro es un albur.

El paso del tiempo es letal y es capaz de ocasionar un daño irreparable que en el caso de Acapulco, va mucho más allá de perder un puerto turístico internacional.

Publicado en Eje Central

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