El peor Madrid en muchos años

Por Hughes.

En algún momento de la temporada se dijo que este Madrid recordaba a lo peor de los años 90 y la confirmación llegó contra el Ajax. Fue una mezcla del Odense y de la visita del Ajax de Van Gaal en el 95. Ese equipo le pegó al Madrid el más grande repaso futbolístico en décadas, y el Odense hizo lo que nadie esperaba: echar de Europa a un equipo que había ganado fuera de casa en la ida. O sea, hacerle la remontada en la cara de sus aficionados. Eso fue este Ajax, un equipo fantástico y sorprendente que echa al Madrid de Europa tras un 1-2, algo que ha pasado muy pocas veces en la historia del fútbol europeo.

Pero todo es excepcional en este Madrid, el peor en muchos años, el producto de la desidia institucional. Un desastre final que ha coronado lo que jamás tuvo el Madrid: un año de transición.

El Madrid salió enrabietado. Se veía en la mirada de Lucas al sonar el mimno. El 11 preferido de Solari, los mismos en el Ajax. De la rabia madridista salió un palo de Varane tras pase de Carvajal. Era psicología más que fútbol. Porque en cuanto eso empezó a contar irrumpió un Ajax de gran nivel. Dice mucho de la percepción de la realidad que hay ahora mismo en el Madrid que Ramos se borrara del partido (y que además lo contara). Hubiera sido muy necesario en una noche de naufragio.

En el minuto 7 Kroos perdió un balón y la banda izquierda se hizo transitable para el Ajax: Tadic asistió a Ziyech, finísimo llegador zurdo. Era el 0-1.

No hubo reacción en el Madrid salvo el coraje nervioso, casi espasmódico de Lucas y Modric. Pero Modric no está en el Madrid para ir de área a área detrás del juego, sino para ordenarlo. Y Modric ni ordena, ni asiste ni marca.

Neres era dificultad para el Madrid, pero sobre todo Tadic, el falso 9, un jugador puntual, inteligentísimo, que aparecía por cualquier lugar. Más que falso, era un 9 misterioso. Si Peter Lorre fuera 9 sería Tadic. Él dio el segundo, con ruleta incluida, para que Neres picara el balón ante Courtois. De esa misma forma, con una vaselina, estuvo cerca del tercero poco después. Hubiera sido demasiado para un público que abroncó con fuerza aunque inmediatamente comenzó a animar con una credulidad llena de cariño.

El Madrid era un desastre línea por línea, en conjunto e individualmente. Llegaban a todo tarde y en el Ajax sorprendía la arquitectura del toque (ojo a De Ligt, ojo a De Jong) rematada por la finura de sus zurdos. Sabían aguantar y sabían correr, y con ese control del juego, cada balón al ataque era un temblor para el Madrid, que sólo encontraba algo de oxígeno en Vinicius, como en los últimos meses. Una gran jugada suya acabó en chut de Lucas.

Se resintió ahí el brasileño, también Lucas, roto por completo. Era el cuarto partido consecutivo con el mismo once y venían a romperse a la vez.

Entraron Asensio y Bale, al que algunos, con un sentido dudoso de la oportunidad, recibieron con pitos.

El Ajax siguió con su mezcla de pausa e inquietud. En el 35 Courtois paró un buen tiro de Ziyech, en el 36 Neres probaba con un centro chut… Solari se mesaba sus cabellos. Solari se ha mesado sus cabellos. ¡Pero qué esperaban de Solari! Culparle es culpar al último en llegar.

Sin Vinicius, ¿qué válvula de escape quedaba? ¿Qué salida? Bale durante un rato. Por la izquierda metió un buen pase a Asensio y luego tiró al palo. Los palos de Solari, que tanto bien hicieron, estaban de su lado.

Del descanso el Madrid salió determinado. Internadas de Carvajal, Modric y Asensio, que chutó con intención. El estadio y el equipo subían un nivel de intensidad hasta la temperatura de Champions por si eso impresionaba a los jóvenes holandeses, que sin embargo asomaron con una contra peligrosa ya en el 50.

Y los problemas persistían: la facilidad de Tadic para bajar, recibir, girarse y buscar a Ziyech era asombrosa. Los interiores del Madrid, Kroos y Modric, han sido estos meses la mayor mentira del fútbol mundial. ¡Ellos sí que son fake news! Se culpa a la delantera (Benzema no pudo nunca con Blind), se culpa a la defensa, pero ¿y ellos?

El intento de asedio del Madrid era corajudo y exterior y se parecía demasiado a lo que había ofrecido contra el Barcelona: la evacuación de centros con mucha épica y sudor. Carvajal casi hacía de mediapunta, por lo que dejaba su banda peligrosamente desnuda.

El Ajax seguía llegando muy fácilmente. Tanto que en el minuto 61, Tadic, estrella de la noche, clavó un golazo por la escuadra. Mazraou había recuperado una pelota que salía, que parecía fuera, aunque no del todo, y tras mucha consulta con el VAR, el árbitro Felix Brych la dio por buena.

Después de CSKA y Barcelona, el 0-3 no era ninguna novedad.

El Madrid siguió mecánicamente con su desesperado ataque. Eso ha sido: la mecanización de los arrebatos, nada más que furia, como si fueran los años 40. Pero una furia tediosa, sin sorpresa. Fútbol de laterales, riñonero. Reguilón le puso un balón a Asensio, que batió a Onana, pero poco después Schone marcó el cuarto con un golazo de falta.

El público abandonaba el lugar y hubo un clamoroso Modric-Benzema contra el portero que resumió la temporada.

El Madrid se quedaba en octavos, lo que no pasaba desde 2010, los tiempos anteriores a Mourinho. El Cuaternario Blando. En cuatro derrotas en casa ha perdido todo y su temporada se ha acabado en marzo. Ya que no con fútbol, deberá ser llenada con excusas, conspiraciones, debates personales, culpabilizaciones ad hominem de los más débiles y rumores de fichajes de muchos mediapuntas, a poder ser todos en la misma zona. Nada nuevo, aunque este año será diferente.

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