Zeferino va por el PT y en Morena estudiarían declinar por el ex gobernador

Zeferino Torreblanca será el candidato del Partido de Trabajo (PT) a la alcaldía de Acapulco.

La confirmación la hizo el Comisionado Político Estatal, Victoriano Wences Real, sobre quien se dijo “es un candidato fuerte (…) ha sido el mejor alcalde que ha tenido el puerto”.

El también ex alcalde del puerto mantiene una buena relación con el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, por lo que no es descabellada la idea de que Morena pudiera declinar por el Torreblanca, ya que la candidata morenista Adela Román no termina por convencer ni al mismo Lopez Obrador.

Acapulco la ruta del narco…

Por Raúl Flores Martínez.

En las últimas semanas la Armada de México ha estado en el ojo del huracán con la muerte de una familia en un intercambio de disparos con integrantes del Cártel del Noroeste que les tendieron tres emboscadas en la misma noche.

La muerte de integrantes de la familia, dos de ellos menores de edad fue un saldo por demás doloroso que no sé puede sanar con ninguna compensación, ni disculpa pública; sin embargo, debemos ir más allá antes de juzgar a esta dependencia federal.

Algo que se debe resaltar son los constantes operativos que realiza la Marina-Armada de México (SEMAR) en su función de guardia costera en los litorales mexicanos, está dando resultado en los aseguramientos de cocaína en altamar, sobre todo en el Puerto de Acapulco que está dentro de las cinco rutas trazadas por el cártel del Pacifico de Sudamérica a México.

De acuerdo con el área de Operaciones Navales de la Secretaría de Marina Armada de México, en los cuatro meses que va del 2018 se ha asegurado el doble de droga que en los primeros 6 meses de 2017 tan solo en el Puerto de Acapulco. Es decir; de enero a junio del 2017 se aseguraron en las costas de Acapulqueñas más de una tonelada de cocaína; sin embargo, de enero a abril del presente año 2 toneladas 200 kilos del estupefaciente.

Los aseguramientos con el mayor peso de cocaína en los primeros meses del año en el Puerto de Acapulco, Guerrero se debe a que los narcotraficantes han modificado los envíos de Colombia y Ecuador a Puerto Chiapas, Chiapas zona donde se logró el aseguramiento de más de 5 toneladas de cocaína durante 2017.

Por ello, el Puerto de Acapulco, Guerrero se ha convertido en la segunda opción en la recepción de estupefacientes, debido a que está dentro de las cinco rutas que ha trazado el cártel del pacifico para el tráfico de cocaína de Sudamérica a México.

Estás rutas parten de Colombia vía marítima hacia Puerto Chiapas, Chiapas; Salina Cruz, Oaxaca y Acapulco, Guerrero. Mientras que de Ecuador la ruta se traza hacia las Islas Galápagos para partir a los puertos de Colima y Jalisco.

Información del área de Operaciones Navales de SEMAR, detalla que la cocaína procedente de Sudamérica esta transportada de diversas maneras. Unas por aviones que a baja altura dejan caer los paquetes de droga que son recogidos por lanchas de tres motores.

El modo de operar de estas embarcaciones, es la de contar con lanchas nodrizas con gasolina distribuidos en diversos puntos trazados en altamar con la finalidad de nutrirlos de combustible para llegar a los puntos de distribución del cártel del Pacifico.

Otro modo de operar en altamar, es con torpedos rellenos de cocaína lanzados con GPS o en su defecto el paso directo de lanchas de tres motores desde Colombia o Ecuador a México.

En lo que va del año los elementos de la Marina-Armada de México en su función de Guardia Costera, han asegurado más de 2 toneladas 608 kilos de cocaína en cinco acciones en los Puertos de Manzanillo, Colima, Lázaro Cárdenas, Michoacán y el Puerto de Acapulco, Guerrero.

Una ruta que dará mucho que hablar en los próximos meses cuando algunas organizaciones criminales como Jalisco Nueva Generación, comience a peleársela al cártel del Pacífico, pelea que dejara muchas más muertes.

Publicado en El Arsenal

El PRI se derrumba en Guerrero (también)

Guerrero, el viejo Pri desafía:

A Olga Valenzuela, a David. Pareja, profesionales independientes, respetables y respetados, en tiempo de canallas.

Por Roberto Rock.

Alimentada durante décadas por miseria, abandono, insurgencia social, crimen organizado y corrupción gubernamental, la descomposición pública en Guerrero muestra hoy el peor rostro del PRI, cuyos emisarios están ya dentro de la campaña del abanderado presidencial José Antonio Meade.

El gobernador Héctor Astudillo; René Juárez, coordinador de la circunscripción que incluye al estado, y Armando Soto, operador político del mandatario durante 15 años y recién nombrado responsable de la campaña en la entidad, encarnan un rancio oficialismo. Su preeminencia desafía la oferta de Meade como candidato sin militancia partidista y con credenciales de honestidad.

El estado es cuna de sus propios cárteles: Los Rojos, Guerreros Unidos o Los Ardillos figuran entre los principales productores y abastecedores de amapola y goma de opio en el mundo. Extorsionan a compañías mineras, lo mismo nacionales que extranjeras. Controlan al corredor que conecta la sierra con Acapulco y Lázaro Cárdenas, en Michoacán, por donde corren lo mismo drogas y armas que tráfico de personas. En una de las entidades más pobres del país, el valor de sus negocios está calculado en decenas de miles de millones de dólares anuales.

Por primera vez en medio siglo de actividad guerrillera, órganos de inteligencia han documentado la interacción entre grupos insurgentes armados, algunos con rostro de grupos de autodefensa civil, y las mafias criminales, en un territorio donde no incursionan ni siquiera efectivos militares.

La columna vertebral de ese corredor diseña una media luna desde Acapulco hasta Tlacotepec, y en su trazo incluye a Chilpancingo, Iguala, Chilapa y media docena más de municipios conocidos en la agenda noticiosa por el asesinato de sacerdotes, la masacre de la familia de una monja, la ejecución de candidatos, el secuestro de agentes federales, emboscadas contra operativos de la PGR y otras agencias… todo en el lapso de los últimos meses. En esa región ocurrió el drama de los jóvenes de Ayotzinapa.

En la PGR y la Policía Federal existe exasperación por la pasividad del gobierno de Astudillo, que se cruza de brazos ante todo suceso de violencia. Sus mandos policiales y de la fiscalía estatal son señalados de complicidad con las mafias. La Auditoría Superior del Federación reveló desvíos de fondos públicos por casi 3 mil 500 millones de pesos en su gestión.

El obispo de la diócesis de Chilpancingo, Salvador Rangel, con jurisdicción eclesial en la región descrita, ha declarado que en Guerrero hay dos gobiernos, el oficial “y otro más arriba, los que realmente mandan…”.

El gobernador Astudillo trabaja mucho, pero con otros fines; entre ellos están sus negocios y la imposición de un control caciquil de zonas clave, según extendidas denuncias. Una de sus obsesiones es Chilpancingo, que Astudillo gobernó en dos ocasiones (1996-1998 y 2009-2012).

Al actual alcalde, ex dirigente del PRI en la entidad, Marco Antonio Leyva Mena, lo empujó a pedir una licencia al cargo en octubre pasado. El acoso en su contra ha seguido; buscando sobrevivir, Leyva anunció desde enero al Congreso local que reasumiría su mandato, lo que no le ha sido permitido, y todo indica que se prepara su destitución. El alcalde señaló al gobierno estatal como autor de la conjura y lo ha hecho responsable de un eventual atentado en su contra.

El eje público del conflicto es el manejo de la basura en la capital del estado. La familia de Astudillo ha sido señalada de poseer empresas en este ramo. La nuera del gobernador, la señora Karina Cruz, esposa de su hijo Héctor, aparecería al frente de una de las compañías de la familia.

El alcalde Leyva Mena recurrió al gobierno federal en busca de ayuda para frenar el acoso de Astudillo, lo que lo llevó a la Secretaría de Gobernación. Pero ahí topó con un afín al gobernador, el entonces subsecretario René Juárez, quien habría enviado al edil un mensaje digno de la más moderna visión municipalista: “si el señor gobernador te ordena pedir licencia, hazlo”.

Juárez Cisneros no es un aliado pleno de Astudillo, quien está subordinado a Manuel Añorve, ex alcalde Acapulco y varias veces frustrado aspirante a la gubernatura. La esposa de Añorve, la señora Julieta Fernández, es diputada federal e intentó ser postulada candidata a la alcaldía de Acapulco.

René Juárez fue mandatario del estado (1995-2005) al mismo tiempo que su amigo Arturo Montiel en el Estado de México, donde aquél trabó amistad con Enrique Peña Nieto, entonces miembro del gabinete estatal. Esa amistad le permitió salir del retiro político, ser subsecretario de Gobernación y ahora conducir la campaña de José Antonio Meade en una parte sustantiva del país.

Una hija del señor Juárez, Carmen Juárez Acevedo, es la delegada federal en Querétaro de Sedesol, la dependencia que condujo el propio Meade.

A nadie sorprende en este contexto, que encuestas anticipen que en los comicios de julio, Morena y el PAN arrasarán en Guerrero en la pelea por alcaldías y el Congreso estatales. ¿Podrá el PRI de Astudillo y Juárez garantizar buenas cuentas a la campaña de José Antonio Meade?

Publicado en El Universal.