Inflación no cede en Acapulco

Inflación no cede en Acapulco y área metropolitana de la CDMX. 

Por Mariana Álvarez.

En noviembre, la inflación anual a nivel nacional fue de 6.63%, cifra que supera los registros de octubre y septiembre, pero no el del mes de agosto (6.66%); de las entidades afectadas por los sismos acontecidos los días 7 y 19 de septiembre, sólo el área metropolitana de la capital y Acapulco dibujaron una tendencia diferente a la del país al alcanzar la mayor variación anual de los precios al consumidor en los últimos nueve años.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, las otras ocho ciudades involucradas en las contingencias presentaron en el periodo de referencia una tasa anual mayor que en los dos meses previos (en Iguala solo uno).

El área metropolitana de la Ciudad de México exhibió una inflación de 6.84%, la más elevada desde diciembre del 2008 (6.96%) y en el caso del destino turístico, con 6.08%, desde junio del 2009 (6.33 por ciento).

En general y por incidencia anual, que es la contribución en puntos porcentuales en el índice de precios, los componentes que más aportaron al crecimiento de 6.33% fueron energéticos (25.2% del total); alimentos, bebidas y tabacos (16.3%); mercancías no alimenticias —susceptible al tipo de cambio— (16.1%); servicios como loncherías, restaurantes, telefónico, consulta médica, turísticos (12.0%), y frutas y verduras (8.0 por ciento).

Así, además de los efectos de los sismos de septiembre, el gasolinazo fue un factor determinante para el aumento de la inflación en todas las ciudades del país, así como la depreciación del peso frente al dólar, indicó Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

En la capital, los objetos de gasto con mayor variación anual de los precios al consumidor en noviembre fueron cebolla (86.51%), limón (63.67%), papa y otros tubérculos (62.02%), zanahoria (50.53%) y gas doméstico LP (43.61 por ciento) .

Entre 25 y 30% se colocaron calabacita, lechuga y col, chícharo, chayote y gasolina de bajo octanaje. El apartado agropecuario responde a un efecto estacionario.

En Acapulco, la lista es la siguiente: cebolla (80.11%), limón (73.41%), papa y otros tubérculos (59.51%), zanahoria (49.14%) y gas doméstico LP (41.68%); destacan cuotas de autopistas, uniformes escolares, gasolina de alto octanaje, navajas y máquinas de afeitar, servicios turísticos en paquete y productos para el cabello, entre 17 y 22 por ciento.

El especialista del CIEP consideró que la dinámica de los bienes y servicios citados (sin energéticos y agropecuarios) se debe a una moda, aunado a la diversificación de productos.

“Debido a que hay personas dispuestas a pagar, se ha impulsado en el mercado la colocación de estos productos, que muchas veces son de importación y son afectados por el tipo de cambio”, expresó.

Meléndez Aguilar dijo que el aumento en las zonas de los sismos fue principalmente por la escasez de productos, ya que hubo afectación en áreas comerciales y carreteras  importantes.

“El hecho de que haya vías o redes de comercio dañadas, en las cuales no se puede distribuir de la misma manera los productos, genera una alza temporal o contracción momentánea, en el sentido, de que después se pueden establecer las actividades”, agregó.

Los servicios de turismo en Acapulco, señaló, incrementaron su precio a raíz de que el dólar se encareció, y en la Ciudad de México, los costos de los energéticos afectaron directamente los servicios de transporte, donde el colectivo aumentó 19.31 por ciento.

Las cotizaciones cayeron, de forma anual dentro de la capital, en estufas (3.65%), equipos y reproductores de audio (3.30%), tortilla de harina de trigo (1.89%) y pizzas (1.07 por ciento)

Raymundo Tenorio Aguilar, investigador del Tecnológico de Monterrey, refirió que la baja ocurrió por la acumulación de inventario en los comercializadores, puesto que tras los sismos las personas damnificadas subsistieron de los víveres donados.

El transporte aéreo se redujo en ambas urbes por la condición de temporada baja, la cual terminó en verano y reinicia en diciembre, manifestó.

mariana.alvarez@eleconomista.mx

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