Ya no es el Peje: es Andrés Manuel López Obrador

      Por Cesar Luis Ibarra F.

      Tuvimos la oportunidad de ir a cubrir como reportero y como invitado la visita del Peje al Paso Texas, donde realizó él una reunión con empresarios que abarrotaron el Club El Paso ubicado en el último piso del edificio Chase, a tiro de piedra de la Plaza de los Lagartos. Fueron inusuales tres cosas: primero, el mensaje mesurado y de objetivos claros de quien busca por tercera ocasión la Presidencia de la República, se acabó aquel que mandaba al diablo a las instituciones y nos mostró el rostro de quien sabe escuchar y habla el mismo idioma que los empresarios.

En segundo lugar, era inusual el público con el que Andrés Manuel charló, no debatió, no emitió gritos desaforados, ni críticas histéricas, ni ataques, ni nada de eso, primero expuso y luego escuchó y respondió preguntas que vinieron de gente inteligente, no era una reunión donde los que asisten lo hacen en calidad de fans, no, iban a escuchar, a interrogar y si era necesario debatir y lo hicieron sin cortapisas, sin maestro de ceremonias, sin que filtraran las preguntas o acotaran los temas, y eso se tiene que señalar, es inusual en ese tipo de reuniones.

Lo tercero que podemos marcar como inusual era precisamente el lugar de la reunión y el ambiente de la misma, es decir, es un lugar icónico para desarrollar temas empresariales y dos era una reunión convocada para escucharlo sólo a él, a la que asistieron empresarios que están siendo invitados no nada más a escuchar y sí a que se sumen con sus carteras abiertas en favor de ese proyecto.

Al final del evento un aplauso unánime a quien los ahí reunidos le dieron la calidad de candidato, ya no era el Peje o “el pin..i loco ese”.

Y la verdad, ver a representantes de la clase empresarial ir a saludarlo a la salida, pidiéndole a los amigos que tomaran la foto con el celular, decirle unas palabras “en corto”, es inaudito. Y luego escuchar las charlas donde empresarios antes muy azules o muy tricolores, o muy pegados sólo a la ubre del poder, del color que sea, se dedicaban a lanzar loas sobre lo escuchado y ponderando la necesidad urgente de darle “una patada a la mesa” para hacer que las cosas cambien, es mucho, mucho muy interesante.

Ahora bien, un evento o dos no son suficientes para sostener que Andrés Manuel López Obrador ya dejó atrás al Peje, por eso se lo preguntamos, le pusimos un ejemplo con una película infantil, pues haga de cuenta que él se parece hoy a los minions, esas criaturas amarillas fascinantes que salen en la película “Mi villano favorito”.

“Se parece a esas caricaturas, pues parece que alguien lo roció con la sustancia esa que los vuelve de morados a amarillos y por eso nos muestra la cara que atrae, la que encanta, ¿pero hay la posibilidad de que en el futuro usted de nuevo sea rociado con esa sustancia y renazca ese que es un peligro para México y que manda al demonio a las instituciones?”. Se lo preguntamos sabiendo de antemano que nos iba a contestar que ese es su rostro real y que él nunca ha sido un peligro para México, pero la verdad es que los reunidos en el piso 18 del Edificio Chase, en las instalaciones del El Paso Club le dieron una ovación al terminar la reunión, lo que hace suponer que sus respuestas les agradaron y los convencieron.

Falta mucho, de aquí al 2018 falta mucho, pueden pasar muchas cosas, pero lo de este lunes en El Paso, Texas, es digno de comentar.

Sus opiniones con todo gusto las puede mandar al correo tintayley@gmail.com

Heraldo

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