Hector Astudillo, viviendo en el error

Mucha camiseta y pocas acciones.

Por El Marqués de Puerto Marqués.

Héctor  Astudillo vive en el error o más bien siempre ha vivido en el, ya que el mismo ha sido parte del modous operandi de una clase política que tiene hundido al estado de Guerrero desde hace décadas.

Muy pocas cosas han cambiado en Guerrero desde la llegada de Héctor Astudillo, ya que sus acciones positivas apenas y se reflejan a pesar de ser uno de los gobiernos que más recursos federales recibe desde hace décadas.

Dejando a un lado el tema de la violencia, en donde también se esta perdiendo la guerra, la administración de Astudillo ha fracasado en todo aquello que prometió durante su campaña ya que los índices de pobreza y desempleo persisten o van a la alza con el pasar de los meses.

Su primer informe fue el mejor ejemplo de la política bananera que rigue a su administración al presentar como éxitos actividades que no pueden ser cuantificadas, ya que no hay indicadores para medir la eficacia de sus acciones. 

Su plan estatal de desarrollo tan celebrado en su momento, se ha quedado solamente en buenas intenciones y algunas acciones, pero casi siempre mal ejecutadas por la “casta política” de operadores ineficientes de los que se ha rodeado el gobernador, así como también por la falta de voluntad y talento de Astudillo para gobernar con orden y paz. 

Ante el diluvio de críticas el Gobernador para escudarse de sus detractores, al más puro estilo Peña Nieto dice que gracias a su gobierno se ha creado la Secretaría de Transparencia y Contraloría, pero esta nueva dependencia tampoco ha sido clara en sus acciones, por lo que persisten muchas dudas en materia de transparencia que han provocado que en innumerables ocasiones que su administración sea señalada como muy poco transparente a nivel nacional.

Lo peor de todo es qué Hector Astudillo ya le agarro el gusto al poder y ahora se muestra arrogante y hasta soberbio con todos aquellos que no están con el, prueba de esto es que vanagloriado en sus efímeros éxitos se presenta con la primera dama en todos los actos públicos y privados a los que pueden asistir como una especie de pareja al estilo de House of Cards, pero región 4.

Todo esto sucede mientras Astudillo intenta domar y gobernar al estado sin éxito y la violencia aumenta bajo su mando, porque no hay poder que frene el grado de degradación en el que se nos ha sumido a esta sociedad y también a la gran mayoría de sus instituciones. 

Y aunque Astudillo ante este nuevo “pico de violencia” hábilmente quiere minimizar las cifras, la realidad es que los datos duros le explotan en las manos y le refutan sus palabras. 

Es momento ya de que el gobierno federal meta las manos de lleno en el estado, para evitar otra crisis como la que nos dejó Ángel Aguirre antes de que vuelva a ser demasiado tarde, porque al paso que lleva Hector Astudillo hacia esa dirección nos dirigimos nuevamente.

El Resto…

Pero las dudas de transparencia y corrupción no solamente se dan en el gobierno estatal, ya que en municipios como Acapulco y Taxco también hay malestar por la poca transparencia e ineficacia con la que operan algunas de sus alcaldías.

En Taxco por ejemplo la del alcalde Omar Flores Majul suspirante para gobernador – es una de las administraciones más desaseadas de los últimos años en Guerrero, con un alcalde priísta desbocado con aires de progresista que hasta un premio como el mejor alcalde del 2016 se mando comprar para justificar la corrupción y poca claridad con la que maneja sus finanzas.

Por otra parte en Acapulco el aprendiz de Alcalde, Evodio Velázquez, vive de tropiezo en tropiezo y su administración ha sido señalada en innumerables ocasiones como fraudulenta por regidores y diputados de otros partidos.

En otras zonas como en la región de tierra caliente la situación no es mas positiva, porque esas poblaciones viven el terror de una guerra que impide no sólo el desarrollo de sus pueblos, si no tambien la supervivencia de sus habitantes.

Es un hecho que si la actual situación no mejora para el próximo año, el descontento de la sociedad puede producir levantamientos sociales en diferentes puntos del estado ante la inseguridad y la falta de oportunidades para conseguir una mejor calidad de vida.

Se dice mucho que los pueblos tienen el gobierno que se merecen y en nuestro caso es triste decirlo, pero pienso que es cierto. Mientras no tomemos conciencia de la gravedad del asunto y expulsemos a la clase política que nos tiene hundidos en la desesperación desde hace más de 80 años, la culpa no será del indio, sino del que lo hace compadre.

Twitter @TiempoGro 

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