Guerrero anuncia refuerzos en seguridad tras la nueva ola de violencia

En octubre de 2015 el hombre fuerte del Gobierno mexicano, Miguel Ángel Osorio Chong, acudió a la toma de posesión del gobernador del Estado de Guerrero. El PRI volvía al poder en la entidad tras diez años de ausencia. El elegido, Héctor Astudillo, llegaba a poner orden. Político veterano, Astudillo había gestionado la alcaldía de la capital del estado en dos periodos. La experiencia era su gran valor.

Guerrero atravesaba entonces una crisis galopante. 43 estudiantes de una escuela rural habían desaparecido meses antes a manos de policías y criminales. Las autoridades apuntaban además a políticos locales como autores intelectuales de lo ocurrido. El gobernador Ángel Aguirre, del PRD, tuvo que dejar el cargo por la presión. Meses más tarde, la presencia de Osorio en la toma de posesión de Astudillo simbolizaba el respaldo del Gobierno federal a la nueva administración. Ese mismo día, Osorio Chong anunciaba una nueva estrategia de seguridad para el estado. “Se fortalecerá y focalizará la atención de las fuerzas federales en Guerrero, especialmente en aquellas regiones con altos índices de violencia”, dijo.

Desde entonces, el número de asesinatos en la entidad no ha hecho más que aumentar. En noviembre de 2015, después del anuncio de Osorio, 173 personas morían asesinadas, 47 más que en el mismo mes del año anterior. En diciembre fueron 72 más, en enero 28, en febrero, 20, en marzo 33… Entremedias, el Ejecutivo estatal ha anunciado nuevas estrategias, operativos especiales, reuniones mensuales con autoridades federales y demás iniciativas. Este lunes ha ocurrido de nuevo.

Después de un fin de semana especialmente sangriento, el portavoz del Grupo Coordinación Guerrero, que integra al Ejército, la Marina, la Procuraduría General de la República, la Policía Federal y sus pares estatales, ha anunciado un nuevo plan contra la delincuencia. Roberto Álvarez ha explicado que reforzarán la seguridad en Arcelia, Teloloapan, Ajuchitlán Tixtla y Chilapa. Los tres primeros son pueblos de la región de Tierra Caliente, que colinda con el Estado de México y Michoacán. Una banda de secuestradores, Los Tequileros, mantiene en cautiverio a siete vecinos de Ajuchitlán desde el jueves pasado. Los Tequileros son expertos en secuestros masivos. En enero se llevaron a 27 personas de Arcelia y Ajuchitlán. En ambas ocasiones han pedido rescates. El fiscal de Guerrero, Xavier Olea, explicaba ayer en el noticiero estelar de la cadena Televisa que Los Tequileros están en guerra contra el grupo de El Pescado, La Familia. “El Tequilero trabajaba antes con El Pescado y luego se pelearon”, detalló.

En Teloloapan la situación parece igualmente complicada. Este fin de semana aparecieron los cadáveres de tres herreros, vecinos del municipio, que llevaban dos semanas secuestrados. El grupo local de autodefensas, la Policía Tecampanera, acusa a La Familia del secuestro y el posterior asesinato. La Familia acusa a su vez a los tecampaneros de ser delincuentes disfrazados, de ser una célula de Guerreros Unidos. Este último grupo es el que estuvo detrás de la desaparición de los 43 estudiantes en Iguala en septiembre de 2014. Apenas dos horas de autobús separan Iguala de Teloloapan.

En Tixtla y la zona metropolitana de Chilpancingo, la violencia arrecia como no se veía hace años. A los nueve cuerpos desmembrados que las autoridades encontraron el fin de semana, se suman las cuatro cabezas que aparecieron este lunes en Zitlala, el pueblo de al lado. La policía las encontró en una hielera portátil tras recibir una llamada. Los uniformados ubicaron además 16 fosas clandestinas en la misma zona, una carretera de tierra a las afueras. Roberto Álvarez indica que estas muertes son consecuencia de la pugna entre dos grupos delictivos, Los Rojos y Los Ardillos. Este lunes por la noche, Denise Maerker informaba en Televisa de que dos de los nueve desmembrados de Tixtla eran sobrinos del líder del Cartel del Sur. De ser así, la guerra del conurbado de Chilpancingo sería una cosa de tres.

Falta por ver en qué se traducirá el nuevo refuerzo de la seguridad anunciado ayer por Álvarez. En Tixtla y Chilapa, las autoridades instalarán de momento tres bases mixtas. Cada una contará con 150 efectivos de cuerpos policiales y militares federales y estatales.

Publicado en El País 

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